Jardines de la Villa de Este.
Bajan las aguas,suben, cantan.
Jilgueros,tordos, ruiseñores,
refrescan la hora meridiana.
Los cipreses viejos de siglos,
robustos y firmes de espaldas,
sostienen en el azul gloria
bóveda de invisible traza.
Jardines,túneles,grutescos,
éxtasis, suicidios,barandas,
piedras verdosas,corroídas
por el tumulto de las aguas,
musgos en monstruosos muñones
de mitos sin caños de gárgolas,
mientras surten en las glorietas
blancos cipreses de fontanas.
Jardines para estar callado
junto al silencio de la amada
o envuelto en su presente ausencia
con la queja y goce del agua.
Jardines para estar oyendo
entre las aves que discantan
el piano del Abate Liszt,
cántaro de samaritana
volcando,alzando,sosteniendo
aguas y perlas y nostalgias
de la melodía infinita
que canta y que canta y que canta.
Suben árboles brolladores,
suben altísimos, desgajan
-cimera,indecisa,anhelante-
su última rama de esperanzas
y de su derrumbe armonioso
nace otra vez la osada lanza
¿No es éste el sueño de los ángeles
bajando y subiendo la escala?
Hay que caer con todo el peso
para volar con toda el alma.
Y éste es el misterio visible,
el pecado que mueve la Gracia.
Sólo dos seres en la tierra
nos evidencian cielo o patria.
Música que vuela a su origen,
agua de pie,columna santa,
y entre las dos olvida el hombre
que lleva arrastrando las alas
FIN
de los 221 versos de Gerardo Diego 1941-1967
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miércoles, 12 de diciembre de 2012
{220} Carmen Jubilar
Carmen,cántico,coro,
cantar conmigo,uníos a mi júbilo
pues por vosotras y vosotros vivo
y solemne humilde estoy pasando
bajo el arco triunfal
que vuestros brazos ágiles erigen.
Arco sin puerta.Del azul venía
y al azul sigo.Toda es transparencia
mi vida en este enlace
de un pasado que queda
a un presente constante que adviendrá.
Humana obra de misericordia,
enseñar al que quiere saber el que no sabe.
Y sin interrupción cuarenta y seis años
y medio.
Qué aprendizaje hermoso de inocencia,
de ciencia y de paciencia,
y cuánto respirar,beber poesía,
poesía alumna, mi única maestra,
mi juventud perenne.Oh,gracias,gracias.
Cuando los años son cursos
a caballo de años,
no se arruga la seda del verso,
tan terso ahora
como en la ilusa evasíon por el portillo de la jaula.
Jaula y aula.
Y vacación.
Libres las alas hacia la aventura.
Vosotros los del Duero en la ribera
cantaréis -¿me permites, Garcilaso?-
mi poesía al raso y de frontera,
y no mi muerte,no, mi vida al paso
cantareís cada día.
Y en vosotros,mis cántabros y astures,
discípulos del alma, no contemplo
como el niño que un día fuí,
que soy ahora y hoy.
(Hay foto de jardín y escalinata
y en el bolsillo cápsula y bovedilla de eucalipto.)
No os olvido a vosotros,chicos,chicas
madrileños,velazqueños
de toda España,al aire de la sierra
despiertísimos,hoy también varones,
madres, como ya abuelos los de Soria.
Y a vuestra rapacina prole, gijoneses -ése
es un sexto discípulo-nieto del que a Jove
supo heredar el nombre augusto y sacro-.
Ni menos a vosotros, amigos de mi brindis,
a mi bahía verde de abril nuevo
-1920,Dios sea loado-.
A vosotros,los vivos y los muertos,
muertos pero vivientes en mi abrazo,
uno por uno nominados.
No, ni a vosotros ni a vuestros hijos,
hijos predilectos
de vuestra sangre y de mi verso.
Ni a vosotros podría bajo mi arco de júbilo
-de invisible laurel sienes ceñidas-
no deciros: Estáis aquí conmigo,
josués de un sol que me calienta y dora.
Mas si apretada piña de muchachos
rodeando al maestro le remoza,
¿qué decir de vosotras,
lindas beatrizgalindas
que mi vida madura tan intensamente
aromasteis?
Bien lo sabéis.Nunca sentí fatiga
de hablar,de persuadir,de desnudar bellezas y emociones
para vosotras,
porque me rodeabais siempre y siempre
en capullo o en flor recién abierta.
Los intangibles años de la alumna
fijos están aunque la luz se mude
de verde a negro, de castaño a azul
en la fragante pregunta y misterio
de los ojos distintos.
Los siempre trece o diecisiete
hacen florecer siempre cada curso
el árbol del maestro todo dudas,
de un poeta que apenas si ahora aprende
y para aprender más cierra los ojos
y se esconde en su casa
para seguir soñando con vosotras.
cantar conmigo,uníos a mi júbilo
pues por vosotras y vosotros vivo
y solemne humilde estoy pasando
bajo el arco triunfal
que vuestros brazos ágiles erigen.
Arco sin puerta.Del azul venía
y al azul sigo.Toda es transparencia
mi vida en este enlace
de un pasado que queda
a un presente constante que adviendrá.
Humana obra de misericordia,
enseñar al que quiere saber el que no sabe.
Y sin interrupción cuarenta y seis años
y medio.
Qué aprendizaje hermoso de inocencia,
de ciencia y de paciencia,
y cuánto respirar,beber poesía,
poesía alumna, mi única maestra,
mi juventud perenne.Oh,gracias,gracias.
Cuando los años son cursos
a caballo de años,
no se arruga la seda del verso,
tan terso ahora
como en la ilusa evasíon por el portillo de la jaula.
Jaula y aula.
Y vacación.
Libres las alas hacia la aventura.
Vosotros los del Duero en la ribera
cantaréis -¿me permites, Garcilaso?-
mi poesía al raso y de frontera,
y no mi muerte,no, mi vida al paso
cantareís cada día.
Y en vosotros,mis cántabros y astures,
discípulos del alma, no contemplo
como el niño que un día fuí,
que soy ahora y hoy.
(Hay foto de jardín y escalinata
y en el bolsillo cápsula y bovedilla de eucalipto.)
No os olvido a vosotros,chicos,chicas
madrileños,velazqueños
de toda España,al aire de la sierra
despiertísimos,hoy también varones,
madres, como ya abuelos los de Soria.
Y a vuestra rapacina prole, gijoneses -ése
es un sexto discípulo-nieto del que a Jove
supo heredar el nombre augusto y sacro-.
Ni menos a vosotros, amigos de mi brindis,
a mi bahía verde de abril nuevo
-1920,Dios sea loado-.
A vosotros,los vivos y los muertos,
muertos pero vivientes en mi abrazo,
uno por uno nominados.
No, ni a vosotros ni a vuestros hijos,
hijos predilectos
de vuestra sangre y de mi verso.
Ni a vosotros podría bajo mi arco de júbilo
-de invisible laurel sienes ceñidas-
no deciros: Estáis aquí conmigo,
josués de un sol que me calienta y dora.
Mas si apretada piña de muchachos
rodeando al maestro le remoza,
¿qué decir de vosotras,
lindas beatrizgalindas
que mi vida madura tan intensamente
aromasteis?
Bien lo sabéis.Nunca sentí fatiga
de hablar,de persuadir,de desnudar bellezas y emociones
para vosotras,
porque me rodeabais siempre y siempre
en capullo o en flor recién abierta.
Los intangibles años de la alumna
fijos están aunque la luz se mude
de verde a negro, de castaño a azul
en la fragante pregunta y misterio
de los ojos distintos.
Los siempre trece o diecisiete
hacen florecer siempre cada curso
el árbol del maestro todo dudas,
de un poeta que apenas si ahora aprende
y para aprender más cierra los ojos
y se esconde en su casa
para seguir soñando con vosotras.
martes, 11 de diciembre de 2012
{219} Canción
Canción de la pena infinita.
Canción de la pena no escrita.
El agua que hoy llueve es bendita.
Canción de la pena abrileña.
Canción de la pena norteña.
La lluvia a llorar nos enseña.
Canción que planea en el techo.
Canción que aletea en el lecho.
Canción del momento deshecho.
Canción de dos almas gemelas.
Amor de las dos paralelas.
¿Jamás se unirán sus estelas?
Canción de la letra y el son.
No existen. Se buscan. Ya son.
Se encuentran. Se abrazan. Cancion.
Canción de la pena no escrita.
El agua que hoy llueve es bendita.
Canción de la pena abrileña.
Canción de la pena norteña.
La lluvia a llorar nos enseña.
Canción que planea en el techo.
Canción que aletea en el lecho.
Canción del momento deshecho.
Canción de dos almas gemelas.
Amor de las dos paralelas.
¿Jamás se unirán sus estelas?
Canción de la letra y el son.
No existen. Se buscan. Ya son.
Se encuentran. Se abrazan. Cancion.
{218} Canción de la Peña Abrileña
Canción de la pena infinita.
Canción de la pena no escrita.
El agua que hoy llueve es bendita.
Canción de la pena abrileña.
Canción de la pena norteña.
La lluvia a llorar nos enseña.
Canción de la playa perdida.
Canción de la espuma absorbida.
Canción de la muerte en la vida.
Canción de dos almas gemelas.
Amor de las dos paralelas.
No se unen jamás sus estelas.
Canción del jamás en el suelo.
Canción del quizás en el vuelo.
Canción del compás en el cielo.
Canción de la pena no escrita.
El agua que hoy llueve es bendita.
Canción de la pena abrileña.
Canción de la pena norteña.
La lluvia a llorar nos enseña.
Canción de la playa perdida.
Canción de la espuma absorbida.
Canción de la muerte en la vida.
Canción de dos almas gemelas.
Amor de las dos paralelas.
No se unen jamás sus estelas.
Canción del jamás en el suelo.
Canción del quizás en el vuelo.
Canción del compás en el cielo.
{217} A los Vietnameses
La ley de la rapiña
sigue imperando en cerco tenebroso.
Innoble rebatiña:
dragón,águila y oso
tras cordero interpuesto entablan coso.
Ese bella entre eses,
curva el pais su costa. Horrendo tajo
la hiende. Ay, vietanameses.
Culpa brutal contrajo
quien el hacha blandió de arriba a abajo.
Alemanias,Coreas
clamando están. ¿Y a eso llamáis victoria?
Político: no seas.
¿Decíais que la historia
maestra es de escarmiento? Oh ciega Noria.
Una vez desatado
el blanco,el negro,aceitunado odio,
quién verá cancelado
su último episodio
y al ángel del amor volar custodio.
Tiempo fue en que la vida
foliaba en paz calendas y sosiegos.
Al Buda obeso, ardida
por bonzos y por legos,
subía la fragancia de los ruegos.
La fresca y honda orquesta,
heridora de pieles y metales,
en ecos de floresta
y gamas virginales
desnudaba sus timbres de cristales;
y ondeaba la danza
-flores cabeceando en su cestillo-
y liturgia y balanza
-viso verde, amarillo,
naranja- serpeaban el añillo.
Oh paraíso. Helechos,
cañas bambúes,hojas que crecían
del tamaño de lechos
a amantes protegían
y en túneles sombríos escondían.
Y ahora buitres hinchados,
abortos de las nubes demenciales,
abrasan los poblados,
desmoronan bancales,
ensangrientan espejos de arrozales.
Donde la garza airosa
bajada a hundir en ciénaga de ría
su pico y sobre rosa
zanca después se erguía
y de sus alas el paypay abría,
hoy leve oscila y baja
-hojas van por los vientos impelidas
y otoño las baraja-
llorando por sus bridas,
un muerto a tierra en su paracaídas.
sigue imperando en cerco tenebroso.
Innoble rebatiña:
dragón,águila y oso
tras cordero interpuesto entablan coso.
Ese bella entre eses,
curva el pais su costa. Horrendo tajo
la hiende. Ay, vietanameses.
Culpa brutal contrajo
quien el hacha blandió de arriba a abajo.
Alemanias,Coreas
clamando están. ¿Y a eso llamáis victoria?
Político: no seas.
¿Decíais que la historia
maestra es de escarmiento? Oh ciega Noria.
Una vez desatado
el blanco,el negro,aceitunado odio,
quién verá cancelado
su último episodio
y al ángel del amor volar custodio.
Tiempo fue en que la vida
foliaba en paz calendas y sosiegos.
Al Buda obeso, ardida
por bonzos y por legos,
subía la fragancia de los ruegos.
La fresca y honda orquesta,
heridora de pieles y metales,
en ecos de floresta
y gamas virginales
desnudaba sus timbres de cristales;
y ondeaba la danza
-flores cabeceando en su cestillo-
y liturgia y balanza
-viso verde, amarillo,
naranja- serpeaban el añillo.
Oh paraíso. Helechos,
cañas bambúes,hojas que crecían
del tamaño de lechos
a amantes protegían
y en túneles sombríos escondían.
Y ahora buitres hinchados,
abortos de las nubes demenciales,
abrasan los poblados,
desmoronan bancales,
ensangrientan espejos de arrozales.
Donde la garza airosa
bajada a hundir en ciénaga de ría
su pico y sobre rosa
zanca después se erguía
y de sus alas el paypay abría,
hoy leve oscila y baja
-hojas van por los vientos impelidas
y otoño las baraja-
llorando por sus bridas,
un muerto a tierra en su paracaídas.
{216} A la Duda
Duda, fija y bravía,
girando siempre en torno de tu quicio,
fuerte matrona mía,
contralto del indicio
que abres tu facistol de apuesta y juicio:
tu secuencia que avanza
como un oscuro río subterráneo
graba y borra esperanza,
total ya e instantáneo
eco y surco en la bóveda del cráneo.
Sigue,ya no me asustas,
yo te exprimo sustancia y quintaesencia.
Tus prosas siempre justas
van en fatal cadencia
a acostarse al hondón de mi conciencia.
Por ti el ser es adulto
y en su entraña de luz al niño ahoga,
y el condenado a indulto
a la esfinge interroga
y no dan paz sus manos a la soga.
Pues negación no eres
ni espíritu del mal, sino verdades
que tú vives y mueres,
resquicios, majestades
que turnan, cegadoras soledades.
Madre,nunca me aduermas,
tenme siempre despierto en tu regazo.
Pueda yo, si tú enfermas,
curarte y de rechazo
aumentarte la fe, que es tu embarazo.
Que mientras la hora llega
del silencio sin ritmo, extenso,mudo,
yo me acojo a tu brega.
Sin tacha y sin escudo,
contigo y contra ti lucho desnudo.
girando siempre en torno de tu quicio,
fuerte matrona mía,
contralto del indicio
que abres tu facistol de apuesta y juicio:
tu secuencia que avanza
como un oscuro río subterráneo
graba y borra esperanza,
total ya e instantáneo
eco y surco en la bóveda del cráneo.
Sigue,ya no me asustas,
yo te exprimo sustancia y quintaesencia.
Tus prosas siempre justas
van en fatal cadencia
a acostarse al hondón de mi conciencia.
Por ti el ser es adulto
y en su entraña de luz al niño ahoga,
y el condenado a indulto
a la esfinge interroga
y no dan paz sus manos a la soga.
Pues negación no eres
ni espíritu del mal, sino verdades
que tú vives y mueres,
resquicios, majestades
que turnan, cegadoras soledades.
Madre,nunca me aduermas,
tenme siempre despierto en tu regazo.
Pueda yo, si tú enfermas,
curarte y de rechazo
aumentarte la fe, que es tu embarazo.
Que mientras la hora llega
del silencio sin ritmo, extenso,mudo,
yo me acojo a tu brega.
Sin tacha y sin escudo,
contigo y contra ti lucho desnudo.
lunes, 10 de diciembre de 2012
{215} Magritas
Voy a evocar de Luis Suárez la norma,
voy a enhebrar en mi verso su hilo,
reflorecer su purísimo estilo,
clásica musa.
Andan sus pasos prudentes y sabios,
andan de frente, cuartean apenas,
suben y bajan sus brazos. Atenas
nace de nuevo.
Mírale el toro quieto,quieto,quieto,
siéntese esclavo del ritmo inaudito.
Debió arrancarse y aguarda : que el rito
logre su colmo.
Ya se decide el astuto,y el hombre
-ángel acaso- pespunte tangente
casi acelera, sin prisa,fluyente.
Vértice amaga.
Ya es inminente el encuentro,el encuadre.
Las banderillas brotan de la faja.
Manos arriba se unen. Fuego baja.
Cumbre redonda.
Vuelven al cielo los brazos,las alas.
Vivo milagro cumplido,el embite
se hinca en el aire. No hay prisa, no hay quite.
Queda el aroma.
voy a enhebrar en mi verso su hilo,
reflorecer su purísimo estilo,
clásica musa.
Andan sus pasos prudentes y sabios,
andan de frente, cuartean apenas,
suben y bajan sus brazos. Atenas
nace de nuevo.
Mírale el toro quieto,quieto,quieto,
siéntese esclavo del ritmo inaudito.
Debió arrancarse y aguarda : que el rito
logre su colmo.
Ya se decide el astuto,y el hombre
-ángel acaso- pespunte tangente
casi acelera, sin prisa,fluyente.
Vértice amaga.
Ya es inminente el encuentro,el encuadre.
Las banderillas brotan de la faja.
Manos arriba se unen. Fuego baja.
Cumbre redonda.
Vuelven al cielo los brazos,las alas.
Vivo milagro cumplido,el embite
se hinca en el aire. No hay prisa, no hay quite.
Queda el aroma.
{214} Picasso
Fiel aliado del azar,
Picasso -época del "Bomba",
malagueño de gayomba,
de chumbera y limonar-
sigue en tus trece: pintar,
porque él pinta,pinta,pinta
al óleo o al aguatinta,
-mancha,capricho o diseño-
toros de ojo o de sueño
como el Sordo de la Quinta.
Picasso -época del "Bomba",
malagueño de gayomba,
de chumbera y limonar-
sigue en tus trece: pintar,
porque él pinta,pinta,pinta
al óleo o al aguatinta,
-mancha,capricho o diseño-
toros de ojo o de sueño
como el Sordo de la Quinta.
{213} Tauromagia
Tauromaquia,toreo,tauromagia.Jornadas.
Moradas del castillo. Ardua ascensión de gradas
y vistillas al cielo entre almenas y espadas.
Tú, Anselmo,la inventaste. Sea tuyo el poema.
Al decir "tauromagia" creabas el teorema,
la teoría y su exégesis. Todo está ya en la yema.
Subir hasta la cima donde ya no se plagia
es mística de amor sufí, ciencia trisagia,
rara buenaventura de la azor trauromagia.
Pocos los elegidos que descorran el velo
y ondeándolo alumbren andanadas de cielo.
Raptos, quietismos, éxtasis en el quicio del vuelo.
Pocos los elegidos,los devotos no muchos.
La masa no discierne ángeles de avechuchos,
ni babilonios toros de bastardos moruchos,
Pues también Jove augusto, sabiéndolo, entra en trance.
El ritmo le contagia y esculpiendo su avance
participa en la atónita revelación del lance.
La creación entera se hace pasmo y testigo.
Y el coloquio sin límites del amor y el amigo
es el jardín murado de prohibido postigo.
Sólo de tarde en tarde se gana el jubileo,
que ésas no son victorias del hijo de Peleo,
sino triunfos divinos que hacen cantar:yo creo.
Mas hollar la alta cumbre con pies angelicales
requiere haber penado barrancos y canchales.
Morada tras morada, las etapas cabales.
Fueron rudos cimientos de lucha y de hemorragia,
ascesis y cartillas de ortodoxia selvagia.
Sólo el faquir despliega tapices de la magia.
Y el volapié lentísimo, símbolo de hermosura,
relumbre en paraíso y brisa de escultura,
cuando el perfil del tronco vacía su cintura.
Tal es la tauromagia,celeste intermitencia.
A su soledad honda adquirimos videncia
de que a lo eterno vamos, plenitud de existencia.
Moradas del castillo. Ardua ascensión de gradas
y vistillas al cielo entre almenas y espadas.
Tú, Anselmo,la inventaste. Sea tuyo el poema.
Al decir "tauromagia" creabas el teorema,
la teoría y su exégesis. Todo está ya en la yema.
Subir hasta la cima donde ya no se plagia
es mística de amor sufí, ciencia trisagia,
rara buenaventura de la azor trauromagia.
Pocos los elegidos que descorran el velo
y ondeándolo alumbren andanadas de cielo.
Raptos, quietismos, éxtasis en el quicio del vuelo.
Pocos los elegidos,los devotos no muchos.
La masa no discierne ángeles de avechuchos,
ni babilonios toros de bastardos moruchos,
Pues también Jove augusto, sabiéndolo, entra en trance.
El ritmo le contagia y esculpiendo su avance
participa en la atónita revelación del lance.
La creación entera se hace pasmo y testigo.
Y el coloquio sin límites del amor y el amigo
es el jardín murado de prohibido postigo.
Sólo de tarde en tarde se gana el jubileo,
que ésas no son victorias del hijo de Peleo,
sino triunfos divinos que hacen cantar:yo creo.
Mas hollar la alta cumbre con pies angelicales
requiere haber penado barrancos y canchales.
Morada tras morada, las etapas cabales.
Fueron rudos cimientos de lucha y de hemorragia,
ascesis y cartillas de ortodoxia selvagia.
Sólo el faquir despliega tapices de la magia.
Y el volapié lentísimo, símbolo de hermosura,
relumbre en paraíso y brisa de escultura,
cuando el perfil del tronco vacía su cintura.
Tal es la tauromagia,celeste intermitencia.
A su soledad honda adquirimos videncia
de que a lo eterno vamos, plenitud de existencia.
martes, 4 de diciembre de 2012
{212} La Dominación y El Trono
Bajan del cielo -mirad-
la Dominación y el Trono
cuando angélico corono
faena, de majestad,
con diez sobrenaturales
a izquierda y derecha, y tales
que no me enmiendo ni un pie.
Por mi espalda la muleta
cambia de ángel e interpreta
el símbolo de la f.
la Dominación y el Trono
cuando angélico corono
faena, de majestad,
con diez sobrenaturales
a izquierda y derecha, y tales
que no me enmiendo ni un pie.
Por mi espalda la muleta
cambia de ángel e interpreta
el símbolo de la f.
{211} "El Cordobés" Dilucidado
"El Cordobés"
-¿lo ves?,
¿no lo ves?-
no es lo que no es,
es lo que no es.
"El Cordobés" es un estratega
y de tanto como se entrega
y se arrima
las balas le pasan por encima.
"El Cordobés"
es el toreo al revés
y es el mechón de través
y la muleta rabieta veleta
pero sujeta
-derecha,izquierda- a la escondida rima
que de eco en eco canta y se aproxima.
"El Cordobés"
es el bordón reñido con la prima
y la mecánica muñeca
que tuerce y quiebra la embestida seca.
"El Cordobés"
es el toreo en inglés,
en danés
y en pequinés
y en volapuk y sin mover los pies.
A "El Cordobés" el toro no le quita.
"El Cordobés" imita la mezquita
menos cuando andando andando
se va del toro y es Pasos Largos con todo el alijo
por Sierra Morena
-"adiós,mi hijo",
dice a mi lado una chilena-.
Él es rural y tónico y sonoro.
Bendito sea "El Cordobés" de oro
y sus salidas por Úbeda cerrera
y cuando sale el sol por Antequera.
"El Cordobés" hereje
excomulgado sin concilio exprés
por su tejemaneje
y por que suma: dos y dos son tres.
"El Cordobés" de puja y de subasta,
de espaldas y al trasluz,al sesgo,al bies,
que se inventa con casta
el toreo que s suena y se jalea
de en rapto como Elías por el cielo se pasea.
Y tú, recaleitrante negativo y triste,
vete a ver el fenómeno y al número
y apúntate catecúmeno
de la flámula y la fe de "El Cordobes".
De "El Cordobés",
ay,
que en San Sebastián le cantan ¡bai!
y que en Bilbao le gritan ¡es!
¿Y en Málaga? Por supuesto, ¡oui!,¡ja!,¡yes!
"El Cordobés"
podría ser un gran torero
pero
él prefiere ser un ente
terráqueo y refulgente:
"El Cordobés".
-¿lo ves?,
¿no lo ves?-
no es lo que no es,
es lo que no es.
"El Cordobés" es un estratega
y de tanto como se entrega
y se arrima
las balas le pasan por encima.
"El Cordobés"
es el toreo al revés
y es el mechón de través
y la muleta rabieta veleta
pero sujeta
-derecha,izquierda- a la escondida rima
que de eco en eco canta y se aproxima.
"El Cordobés"
es el bordón reñido con la prima
y la mecánica muñeca
que tuerce y quiebra la embestida seca.
"El Cordobés"
es el toreo en inglés,
en danés
y en pequinés
y en volapuk y sin mover los pies.
A "El Cordobés" el toro no le quita.
"El Cordobés" imita la mezquita
menos cuando andando andando
se va del toro y es Pasos Largos con todo el alijo
por Sierra Morena
-"adiós,mi hijo",
dice a mi lado una chilena-.
Él es rural y tónico y sonoro.
Bendito sea "El Cordobés" de oro
y sus salidas por Úbeda cerrera
y cuando sale el sol por Antequera.
"El Cordobés" hereje
excomulgado sin concilio exprés
por su tejemaneje
y por que suma: dos y dos son tres.
"El Cordobés" de puja y de subasta,
de espaldas y al trasluz,al sesgo,al bies,
que se inventa con casta
el toreo que s suena y se jalea
de en rapto como Elías por el cielo se pasea.
Y tú, recaleitrante negativo y triste,
vete a ver el fenómeno y al número
y apúntate catecúmeno
de la flámula y la fe de "El Cordobes".
De "El Cordobés",
ay,
que en San Sebastián le cantan ¡bai!
y que en Bilbao le gritan ¡es!
¿Y en Málaga? Por supuesto, ¡oui!,¡ja!,¡yes!
"El Cordobés"
podría ser un gran torero
pero
él prefiere ser un ente
terráqueo y refulgente:
"El Cordobés".
lunes, 3 de diciembre de 2012
{210} Ormola
Salí a buscarte, madre, niña mía,
en la mañana -viento sur- de invierno.
El hálito templado acariciaba
últimas hojas de los robles viejos,
castaños despojados, varas altas
de fresnos, barniz y luz de acebos
e hinchaba mis pulmones de pureza.
Versolari imposible hacia mi verso
ascendía impaciente, hacia mi fuente,
mi manantial que está sangrando tiempo.
Y me habló Ormola según yo escalaba
sus lajas, sus torrentes y repechos.
-Mira hacia abajo. Ése es tu valle matrio,
tu Azcoitia de ocho años,niño serio,
tu villa abuela de nogal vascuence
y de Angelus de cañamo y de rezo.
(Resbala por el quieto mediodía
Gabriel,visible a los alpargateros.)
Mira cómo se bañan tus patitos,
tus coros que decías allá en los pueblos
de tu natal Montaña, tus delicias
cuando azotan relumbres y aleteos.
Mira el frontón y el porche y la ancha bóveda
-parroquia familiar, órgano,incienso-.
Y esa cúpula gris es tu Loyola,
vaticano menor, largo paseo.
Y sigo y trepo arriba, más arriba,
hasta asir con mis manos mi alto empeño.
Ormola al fin, soñando en Cacerneja.
Caserío y cabaña: a su amor debo
mi regalo de vida, mi existencia.
Último fruto soy, otoño vuestro.
Casa donde nacisteis y jugasteis,
María Uría, Ángela Cendoya,
abuela que gocé, madre del alma.
Y os veo ahora, niñas,niñas siempre
y siempre madres, madrecitas mutuas,
primero tú y yo luego, ésa es la vida.
Y a mis oídos vuelven el "maitía"
y el "choriburu" tierno y la suprema
jaculatoria "¡Ángela María!"
juntando en cielo vuestros nombres mismos.
Caserío de Ormola. Contrafuertes
-la planta en desnivel- catedralicios.
Y desde el altozano los hastiales
veo robustos y salir el hércules,
miembros de oso, el huésped aitzkolari,
"genius loci", heredero.El tío abuelo
fue también campeón-la raza éuscara-
de abrazar,levantar bloques de piedra.
Mas no son ésas -míticas de Ormola-
las glorias de mi sangre y de mi hueso,
mis cariños y orgullos. Son las madres
a la rueca aplicadas, al cultivo
del lino, a la magosta, a los manzanos
que meceran en jugo de oro de sidra
y vuelven en abril a vestir túnica
cual no ostentó jamás reina de fábula,
redundando de mieles la ladera.
Madres de madres, sí, niñas de niñas.
Ya os oigo, te oigo treceañera,
ardilla rubia en salto -gracia y fuego-
inventarme,llamarte, conjurarme,
sintiéndome ya flor en tus entrañas,
tu benjamín de octubre y embeleso.
Tú niña,tú doncella,tú ya esposa
en Castilla del mar, abrazo insólito
de dos cumbres cantábricas: Ormola,
Valnera,Padre,Madre. Santa madre,
cumplo yo hoy la edad que tú alcanzabas
-noviembre humano ya, cerca el invierno-
cuando Dios te llamó y tú ahogándote
me mirabas tristísima y alegre,
heroica (te ahogabas) sonriendo,
desgarrandote,hundíendote, salvándome
desde tu ultraladera, me mirabas
subiendo,azuleándome de cielo.
en la mañana -viento sur- de invierno.
El hálito templado acariciaba
últimas hojas de los robles viejos,
castaños despojados, varas altas
de fresnos, barniz y luz de acebos
e hinchaba mis pulmones de pureza.
Versolari imposible hacia mi verso
ascendía impaciente, hacia mi fuente,
mi manantial que está sangrando tiempo.
Y me habló Ormola según yo escalaba
sus lajas, sus torrentes y repechos.
-Mira hacia abajo. Ése es tu valle matrio,
tu Azcoitia de ocho años,niño serio,
tu villa abuela de nogal vascuence
y de Angelus de cañamo y de rezo.
(Resbala por el quieto mediodía
Gabriel,visible a los alpargateros.)
Mira cómo se bañan tus patitos,
tus coros que decías allá en los pueblos
de tu natal Montaña, tus delicias
cuando azotan relumbres y aleteos.
Mira el frontón y el porche y la ancha bóveda
-parroquia familiar, órgano,incienso-.
Y esa cúpula gris es tu Loyola,
vaticano menor, largo paseo.
Y sigo y trepo arriba, más arriba,
hasta asir con mis manos mi alto empeño.
Ormola al fin, soñando en Cacerneja.
Caserío y cabaña: a su amor debo
mi regalo de vida, mi existencia.
Último fruto soy, otoño vuestro.
Casa donde nacisteis y jugasteis,
María Uría, Ángela Cendoya,
abuela que gocé, madre del alma.
Y os veo ahora, niñas,niñas siempre
y siempre madres, madrecitas mutuas,
primero tú y yo luego, ésa es la vida.
Y a mis oídos vuelven el "maitía"
y el "choriburu" tierno y la suprema
jaculatoria "¡Ángela María!"
juntando en cielo vuestros nombres mismos.
Caserío de Ormola. Contrafuertes
-la planta en desnivel- catedralicios.
Y desde el altozano los hastiales
veo robustos y salir el hércules,
miembros de oso, el huésped aitzkolari,
"genius loci", heredero.El tío abuelo
fue también campeón-la raza éuscara-
de abrazar,levantar bloques de piedra.
Mas no son ésas -míticas de Ormola-
las glorias de mi sangre y de mi hueso,
mis cariños y orgullos. Son las madres
a la rueca aplicadas, al cultivo
del lino, a la magosta, a los manzanos
que meceran en jugo de oro de sidra
y vuelven en abril a vestir túnica
cual no ostentó jamás reina de fábula,
redundando de mieles la ladera.
Madres de madres, sí, niñas de niñas.
Ya os oigo, te oigo treceañera,
ardilla rubia en salto -gracia y fuego-
inventarme,llamarte, conjurarme,
sintiéndome ya flor en tus entrañas,
tu benjamín de octubre y embeleso.
Tú niña,tú doncella,tú ya esposa
en Castilla del mar, abrazo insólito
de dos cumbres cantábricas: Ormola,
Valnera,Padre,Madre. Santa madre,
cumplo yo hoy la edad que tú alcanzabas
-noviembre humano ya, cerca el invierno-
cuando Dios te llamó y tú ahogándote
me mirabas tristísima y alegre,
heroica (te ahogabas) sonriendo,
desgarrandote,hundíendote, salvándome
desde tu ultraladera, me mirabas
subiendo,azuleándome de cielo.
viernes, 30 de noviembre de 2012
{209} Cabo de Gata
Un revuelto, titánico oleaje.
Y la danza convulsa se detuvo.
Y se erigió supremo el corifeo
es como agudo,vertical,purísimo.
Cuajado quedó el ímpetu,la cólera,
la soberbia de siglos y de entrañas.
Oh plenitud lograda, oh feria atónita
en un solo color de los colores:
el tostado de gloria, amor de mina,
robador de levantes y ponientes,
sol hecho roca,tierra,hoguera dura.
Y abajo,onda,la mar:lenguas saladas
de sus calas lamiendo, alborotando,
cantándole su amor a prometeos,
acariciando,consolando a andrómedas,
ciñéndole su flanco a una sirena,
desesperada de alcanzar de nuevo
su resbalada piel y escama, víctima
de una venganza atroz.
¿Por aquí anduvo
Ulises,escaló esos picos,quiso
pisar las huellas de aquel divino Herakles
que ensayó en estas peñas sus membrudos
brazos para su empresa tenebrosa?
Más de una esquirla,islote, acantilado
sueñan aún sus uñas,garras, músculos.
Oh potencia del ser,del testimonio,
de la afianza en peso y en raíces
de su bloque total. Cesó la brama o música,
el vértigo de Gea parturienta,
y al aplacarse furias,rayos,brasas,
cada hermana en cadena de azul coreografía
quedó viva en su murte y color tierra.
Tierra áspera,espejo al sol que ronda,
metalurgia sagrada en piel expuesta,
trasminadora de la sangre ciega
de esclavos, siglo a siglo,
arrastrándose en torvas galerías.
Mas de nada sabe de ella
la inocente armonía que invisible mano
ordenó para siempre, siempre nueva,
virgen siempre,girándose a sí misma.
Por las noches de luna,la enamoradora,
hechizando,derramando, untando
la sierpe inmensa de la mar morada,
se acuesta y hierve y entre sus sueños contempla
la danza enorme de las cumbres,
masas que crecen cada vez más altas,
vistas desde su foso.
Y por amor de ella, de la mar o espejo,
vuelven a remecerse en ondulante, silencioso coro,
al resón besador de sus espumas.
Amor de monte y mar.
Vida,vida. Atalaya. Excelsitud del Sur.
Cabo de Gata,
puerta de Hesperia,gozne del Sureste
-mi mapa del Colegio y yo cantando
los nombres de los Cabos,
el puntero en la mano y prohibido tocar
su oloroso brillo-.
¿Qué imaginaba un niño de seis años
ante esa Gata misteriosa,huraña?
Cabo de Gata hoy, luz de poniente,
esteros de salinas,reflejos,láminas
de un rojo sordo,tabaco oscuro que va a negro
junto al blanco ya fantasmal de la sal que se enfría.
Y Venus candidísima en el cielo.
Y la danza convulsa se detuvo.
Y se erigió supremo el corifeo
es como agudo,vertical,purísimo.
Cuajado quedó el ímpetu,la cólera,
la soberbia de siglos y de entrañas.
Oh plenitud lograda, oh feria atónita
en un solo color de los colores:
el tostado de gloria, amor de mina,
robador de levantes y ponientes,
sol hecho roca,tierra,hoguera dura.
Y abajo,onda,la mar:lenguas saladas
de sus calas lamiendo, alborotando,
cantándole su amor a prometeos,
acariciando,consolando a andrómedas,
ciñéndole su flanco a una sirena,
desesperada de alcanzar de nuevo
su resbalada piel y escama, víctima
de una venganza atroz.
¿Por aquí anduvo
Ulises,escaló esos picos,quiso
pisar las huellas de aquel divino Herakles
que ensayó en estas peñas sus membrudos
brazos para su empresa tenebrosa?
Más de una esquirla,islote, acantilado
sueñan aún sus uñas,garras, músculos.
Oh potencia del ser,del testimonio,
de la afianza en peso y en raíces
de su bloque total. Cesó la brama o música,
el vértigo de Gea parturienta,
y al aplacarse furias,rayos,brasas,
cada hermana en cadena de azul coreografía
quedó viva en su murte y color tierra.
Tierra áspera,espejo al sol que ronda,
metalurgia sagrada en piel expuesta,
trasminadora de la sangre ciega
de esclavos, siglo a siglo,
arrastrándose en torvas galerías.
Mas de nada sabe de ella
la inocente armonía que invisible mano
ordenó para siempre, siempre nueva,
virgen siempre,girándose a sí misma.
Por las noches de luna,la enamoradora,
hechizando,derramando, untando
la sierpe inmensa de la mar morada,
se acuesta y hierve y entre sus sueños contempla
la danza enorme de las cumbres,
masas que crecen cada vez más altas,
vistas desde su foso.
Y por amor de ella, de la mar o espejo,
vuelven a remecerse en ondulante, silencioso coro,
al resón besador de sus espumas.
Amor de monte y mar.
Vida,vida. Atalaya. Excelsitud del Sur.
Cabo de Gata,
puerta de Hesperia,gozne del Sureste
-mi mapa del Colegio y yo cantando
los nombres de los Cabos,
el puntero en la mano y prohibido tocar
su oloroso brillo-.
¿Qué imaginaba un niño de seis años
ante esa Gata misteriosa,huraña?
Cabo de Gata hoy, luz de poniente,
esteros de salinas,reflejos,láminas
de un rojo sordo,tabaco oscuro que va a negro
junto al blanco ya fantasmal de la sal que se enfría.
Y Venus candidísima en el cielo.
jueves, 29 de noviembre de 2012
{208} Romance del Huecar
Y el Huécar baja cantando,
sabiendo lo que le espera,
que va al abrazo ladrón
de su nombre y de su herencia.
Y el Huécar baja contento
y cantando pasa el Huécar,
torciendo de puro gozo
sus anillos de agua y menta.
Toda la hoz, todo el eco
de la noche gigantesca,
se hace silencio de concha
para escuchar su pureza,
porque viene tan vacante,
tan sin cítolas ni ruedas,
que está inventando la música
al compás de su inocencia.
Nunca vi un río tan íntimo,
nunca oí un son tan de seda,
es el resbalar de un ángel
unicornio por la tierra.
A un lado y otro del tránsito
renuevan su muda alerta
rocas de pasmo sublime
humanadas de conciencia,
casas con alma y corona
y, al baño de luna llena,
los descolgados hocinos
sus rocíos centellean.
La creación está aquí,
aquí mismo se congregan
el nacimiento del aire,
la voluntad de la piedra.
Y allá en el hondo -unicornio
entre lanzas que le tiemblan-
cosas que sabe del cielo
nos canta el ángel del Huécar.
sabiendo lo que le espera,
que va al abrazo ladrón
de su nombre y de su herencia.
Y el Huécar baja contento
y cantando pasa el Huécar,
torciendo de puro gozo
sus anillos de agua y menta.
Toda la hoz, todo el eco
de la noche gigantesca,
se hace silencio de concha
para escuchar su pureza,
porque viene tan vacante,
tan sin cítolas ni ruedas,
que está inventando la música
al compás de su inocencia.
Nunca vi un río tan íntimo,
nunca oí un son tan de seda,
es el resbalar de un ángel
unicornio por la tierra.
A un lado y otro del tránsito
renuevan su muda alerta
rocas de pasmo sublime
humanadas de conciencia,
casas con alma y corona
y, al baño de luna llena,
los descolgados hocinos
sus rocíos centellean.
La creación está aquí,
aquí mismo se congregan
el nacimiento del aire,
la voluntad de la piedra.
Y allá en el hondo -unicornio
entre lanzas que le tiemblan-
cosas que sabe del cielo
nos canta el ángel del Huécar.
miércoles, 28 de noviembre de 2012
{207} Juan José Domenchina
Juan José de temblor, sombra sin tierra:
por nadie fue o será jamás cantada
Castilla del adobe y la majada
como por ti. ¿Castilla de la guerra?,
no ¿de la paz? Y subes a la sierra
de tu deseo a verla, a olerla, alada,
tal delgada a la luz, transverberada,
gloria de alondras que en su seno entierra.
"No me dejéis morir mi muerte en vilo."
Sí, tu cáliz bebiste hasta las heces,
el Cristo recobrado tu consuelo.
Y sus brazos te alzaron.Grano en silo,
ya eres cosecha salva eternas veces
y duermes en Castilla, la del cielo.
por nadie fue o será jamás cantada
Castilla del adobe y la majada
como por ti. ¿Castilla de la guerra?,
no ¿de la paz? Y subes a la sierra
de tu deseo a verla, a olerla, alada,
tal delgada a la luz, transverberada,
gloria de alondras que en su seno entierra.
"No me dejéis morir mi muerte en vilo."
Sí, tu cáliz bebiste hasta las heces,
el Cristo recobrado tu consuelo.
Y sus brazos te alzaron.Grano en silo,
ya eres cosecha salva eternas veces
y duermes en Castilla, la del cielo.
{206} La Mirada de Ortega
Mueren los ojos, pero ¿ cómo
puede morir la luz, la luz de la mirada?
Como espíritu que es,
vuela,vaga errante,torna y retorna,
hermosea la vida, remueve,esparce,queda.
Quiero contaros como un cuento
-fastuoso,inverosímil-
la mirada de un hombre,
puesto que gocé de ella tantas veces
que sobre mí, sobre mis ojos casi avergonzados
de tanta luz de amor e inteligencia
que posó, se fijó deslumbradora.
Mas ¿cómo relatar al lejano,al tardío,
al muchacho que no llegó a alcanzarla
lo que ha de ser para él novela o mito?
Hablar a un ciego de colores,
a un sordomudo de celestes músicas,
habladles por metáforas, sinestesias,engaños.
Todo inútil.
La luz que de él, de sus ojos emana,
el metal de esa luz, su iris sideral,
su simpatía, su rigor,su timbre,
su alegría surcada, ondeada,
abanderada de oceánicas prodigalidades
¿es que me va a cegar ?
Por momentos había que entoldar los párpados
para así protegerse contra sus radiaciones.
Pero no. No es miedo. Ella me incita,
me invita a su tesoro,
me cala hasta lo hondo y me cautiva amigo suyo.
Era ella, su mirada,como una nueva fábula
dichosamente inventada cada día,
siempre distinta y a su mente fiel,
a su vocación de saber,querer saber,
amar saber -filosofía-
y sentirse más él contemplando a los suyos,
más sí mismo,más hogar,foco cálido
con suprema caricia de humor tornasolado.
Ah, sí. El tornasol,la tornaluz, el modulado prodigioso
de aquella -no, de ésta, la estoy viendo,
me está mirando- mirada campeona
con sabor a especias indecibles,
con brillos, no, con rayos interiores
de fundentes metales,cuerpos simples inéditos,
magias de un pozo de universos líricos.
La mirada sagaz, conversadora,
centelleantes a estímulos diversos
-personas,obras, cosas-
centrando en sí, imantando voluntades,
viajando en el diván de clima en clima,
fija en el aula, ardiente y metafísica,
curiosa a la sorpresa resbalada
de paisajes viajeros,
cómplice en el tribunal con el azorado alumno
que interpreta bien claro el
"no se asuste,no es eso, mas no importa".
Y la rima perfecta
cuanto lo que los ojos proclaman
los labios escoliastas lo confirman.
Sol, soles en su órbita que a veces
se acercan y ciñen en curva hasta abrasarnos.
Ahora se ha ido lejos,muy lejos,
pero su fulgir errante,flotante, nos acosa,
nos faceta,nos conforta. Luz,luz de amor humano.
La mirada de un hombre.
puede morir la luz, la luz de la mirada?
Como espíritu que es,
vuela,vaga errante,torna y retorna,
hermosea la vida, remueve,esparce,queda.
Quiero contaros como un cuento
-fastuoso,inverosímil-
la mirada de un hombre,
puesto que gocé de ella tantas veces
que sobre mí, sobre mis ojos casi avergonzados
de tanta luz de amor e inteligencia
que posó, se fijó deslumbradora.
Mas ¿cómo relatar al lejano,al tardío,
al muchacho que no llegó a alcanzarla
lo que ha de ser para él novela o mito?
Hablar a un ciego de colores,
a un sordomudo de celestes músicas,
habladles por metáforas, sinestesias,engaños.
Todo inútil.
La luz que de él, de sus ojos emana,
el metal de esa luz, su iris sideral,
su simpatía, su rigor,su timbre,
su alegría surcada, ondeada,
abanderada de oceánicas prodigalidades
¿es que me va a cegar ?
Por momentos había que entoldar los párpados
para así protegerse contra sus radiaciones.
Pero no. No es miedo. Ella me incita,
me invita a su tesoro,
me cala hasta lo hondo y me cautiva amigo suyo.
Era ella, su mirada,como una nueva fábula
dichosamente inventada cada día,
siempre distinta y a su mente fiel,
a su vocación de saber,querer saber,
amar saber -filosofía-
y sentirse más él contemplando a los suyos,
más sí mismo,más hogar,foco cálido
con suprema caricia de humor tornasolado.
Ah, sí. El tornasol,la tornaluz, el modulado prodigioso
de aquella -no, de ésta, la estoy viendo,
me está mirando- mirada campeona
con sabor a especias indecibles,
con brillos, no, con rayos interiores
de fundentes metales,cuerpos simples inéditos,
magias de un pozo de universos líricos.
La mirada sagaz, conversadora,
centelleantes a estímulos diversos
-personas,obras, cosas-
centrando en sí, imantando voluntades,
viajando en el diván de clima en clima,
fija en el aula, ardiente y metafísica,
curiosa a la sorpresa resbalada
de paisajes viajeros,
cómplice en el tribunal con el azorado alumno
que interpreta bien claro el
"no se asuste,no es eso, mas no importa".
Y la rima perfecta
cuanto lo que los ojos proclaman
los labios escoliastas lo confirman.
Sol, soles en su órbita que a veces
se acercan y ciñen en curva hasta abrasarnos.
Ahora se ha ido lejos,muy lejos,
pero su fulgir errante,flotante, nos acosa,
nos faceta,nos conforta. Luz,luz de amor humano.
La mirada de un hombre.
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