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jueves, 24 de noviembre de 2016
Poemas de Salvador Diaz Miron
A Gloria
No intentes convencerme de torpeza
con los delirios de tu mente loca:
mi razón es al par luz y firmeza,
¡firmeza y luz como el cristal de roca!
Semejante al nocturno peregrino,
mi esperanza inmortal no mira el suelo:
no viendo más que sombra en el camino,
sólo contempla el esplendor del cielo.
Vanas son las imágenes que entraña
tu espíritu infantil, santuario oscuro.
Tu numen, como el oro en la montaña,
es virginal, y por lo mismo impuro.
A través de este vórtice que crispa,
y ávido de brillar,vuelo o me arrastro,
oruga enamorada de una chispa,
o águila seducida por un astro.
Inútil es que con tenaz murmullo
exageres el lance en que me enredo:
yo soy altivo, y el que alienta orgullo
lleva un broquel impenetrable al miedo.
Fiado en el instinto que me empuja,
desprecio los peligros que señalas.
"El ave canta aunque la rama cruja:
como que sabe lo que son sus alas."
Erguido bajo el golpe en la porfía,
me siento superior a la victoria.
Tengo fe en mí:la adversidad podría
quitarme el triunfo,pero no la gloria.
¡Deja que me persigan los abyectos!
¡Quiero atraer la envidia,aunque me abrume¡
¡La flor en que se posan los insectos
es rica de matiz y de perfume!
El mal es el teatro en cuyo foro
la virtud, esa trágica,descuella;
es la sibila de palabra de oro,
la sombra que hace resaltar la estrella.
¡Alumbrar es arder! ¡Estro encendido
será el fuego voraz que me consuma!
La perla brota del molusco herido
y Venus nace de la amarga espuma.
Los claros timbres de que estoy ufano
han de salir de la calumnia ilesos.
Hay plumajes que cruzan el pantano
y no se manchan... ¡Mi plumaje es de ésos!
¡Fuerza es que sufra mi pasión¡ La palma
crece en la orilla que el oleaje azota.
El merito es el náufrago del alma:
¡vivo,se hunde;pero muerto, flota¡
¡Depón el ceño y que tu voz me arrulle!
¡Consuela el corazón del que te ama!
Dios dijo al agua del torrente: ¡bulle!
y al lirio de la margen: ¡embalsama!
¡Confórmate,mujer¡ ¡Hemos venido!
a este valle de lágrimas que abate,
tú, como la paloma, para el nido,
y yo, como el león,para el combate¡
Que es Poesía
¡La poesía¡ Pugna sagrada,
radioso arcángel de ardiente espada,
tres heroísmos en conjunción:
el heroísmo del pensamiento,
el heroísmo del sentimiento
y el heroísmo de la expresión.
Flor que en la cumbre brilla y perfuma,
copo de nieve,gasa de espuma,
zarza encendida do el cielo está
nube de oro vistosa y rauda,
fugaz cometa de inmensa cauda,
onda de gloria que viene y va.
Nébula vaga de que gotea,
como una perla de luz, la idea;
espiga herida por el segur,
brasa de incienso,vapor de plata,
fulgor de aurora que se dilata
de oriente a ocaso, de norte a sur.
Verdad,ternura,virtud,belleza,
sueño,entusiasmo,placer,tristeza;
lengua de fuego,vivaz crisol;
abismo de éter que el genio salva,
alondra humilde que canta el alba,
águila activa que vuela al sol.
Humo que brota de la montaña,
nostalgia oscura,pasión que extraña,
sed insaciable,tedio inmortal,
anhelo tierno e indefinible,
ansia infinita de lo imposible,
amor sublime de lo ideal.
La Giganta
Es un monstruo que me turba.Ojo glauco y enemigo,
como el vidrio de una rada con hondura que,por poca,
amenaza los bajeles con las uñas de la roca.
La nariz resulta grácil y aseméjase a un gran higo.
La guedeja blonda y cruda y sujeta,como el trigo
en el haz.Fresca y brillante y rojísima la boca,
en su trazo enorme y burdo y en su risa eterna y loca,
una barba con hoyuelo,como un vientre con ombligo.
Tetas vastas, como frutos del más pródigo papayo;
pero enérgicas y altivas en su mole y en su peso,
aunque inquietas,como gozques escondidos en el sayo.
En la mano, linda en forma,vello rubio y ralo y tieso,
cuyos ápices fulguran como chispas en el rayo
matinal,que les aplica fuego móvil con un beso.
Salvador Diaz Miron
1853 - 1928
https://es.wikipedia.org/wiki/Salvador_D%C3%ADaz_Mir%C3%B3n
martes, 15 de noviembre de 2016
Poema de Laura Mendez de Cuenca
MAGDALENA
Pálida como pálida azucena,
la blonda cabellera destrenzada,
de hinojos ante Cristo atribulada,
llorando está sus culpas Magdalena.
Tiembla,suspira, punzadora pena
se refleja en su lánguida mirada,
besa los pies del Salvador cuitada
y los unge con nardo y con verbena.
-Padre,Padre, la impura penitente
espera tu perdón en su quebranto;
toque tu diestra mi lasciva frente.
Clama la pecadora con espanto
y alzándola Jesús dijo clemente;
-Te perdono, mujer, amaste tanto...
Laura Mendez de Cuenca
1853 - 1928
Más información:
https://es.wikipedia.org/wiki/Laura_M%C3%A9ndez_de_Cuenca
http://www.cultura.gob.mx/noticias/libros-revistas-y-literatura/28617-laura-mendez-de-cuenca-la-escritora-de-la-pasion-y-la-erudicion.html
http://www.raco.cat/index.php/Arrabal/article/viewFile/140503/192075..&q=relatos+de+una+casada+mexicana+adultera&sa=X&ei=gRINUJGzLcXRsgaL8NWgCQ&ved=0CCYQFjAG
Poemas de Jesús E. Valenzuela
A BALBINO DAVALOS
Jesus E.Valenzuela
1867 - 1911
Más Información
http://www.elem.mx/autor/datos/1101
http://www.prosamodernista.com/prosa-premodernista/jesus-emilio-valenzuela
Yo he visto hundirse la moral humana
y la moral divina entre sus brazos,
cual la nieve sutil de la mañana,
por el sol tropical,hecha pedazos.
La pasión con sus duros aletazos
quebró el claro cristal de su ventana;
tendió las alas,al romper sus lazos,
el azul ideal,quimera vana.
Si copia el agua en su cristal tranquilo
al mismo sol que la estación gobierna,
sólo fecunda,desbordado, el Nilo:
La Verdad a los tímidos consterna;
mas la Verdad,también,Venus del Nilo,
no tiene brazos para ser eterna.
AL DUQUE JOB
Brotan tus verbos como la fuente
que del Paraíso los lindes baña;
y así fecunda, con su corriente,
la rica lengua, lengua de España.
Surge a sus dulces acentos raros
de sus ruinas el Ateneo,
Fidas cincela mármol de Paros
bajo la chispa de prometeo.
En numerosas sueltas teorías
que junta el ritmo con lazo cierto,
van tus estrofas los claros días
resucitando de un tiempo muerto.
La sangre griega bulle en las venas,
se yergue Palas en los altares
y de regreso contempla Atenas
en sus perdidos,llorados lares.
Gratas mieles rinde el Himeto,
crece la oliva con regia pompa
y llora Diana su amor secreto
y Marte olvida su ruda pompa,
Píndaro canta,combate Aquiles,
Sócrates pienza y Aspasia sueña;
colman las playas las turbas viles
contra el talento que las desdeña.
Vibra la lira de Anacreonte,
de Pan el canto mece las frondas,
sátiros,ninfas,pueblan el monte
y surge Venus sobre las ondas.
El sacro numen gentil te inspira
cuando el pagano mundo remueves
y Apolo mismo templa su lira
y escucha atento tus Odas breves.
Jesus E.Valenzuela
1867 - 1911
Más Información
http://www.elem.mx/autor/datos/1101
http://www.prosamodernista.com/prosa-premodernista/jesus-emilio-valenzuela
lunes, 14 de noviembre de 2016
Poemas de Jose J. Novelo (1867)
A MI MADRE
Volubre Amor a su insidioso yugo
sometióme,señora, con engaño:
escuché sus promesas en mi daño
y aún hoy mi llanto silencioso enjugo.
Busqué Amistad,y a la traidora plugo
brindarme sus dulzuras con amaño:
pues cuando apenas con su miel restaño
mi herida cruel,se torna mi verdugo.
Hoy sin fe y sin amor vuelvo a tu lado:
¡vuelvo a ti,como el pájaro a su nido
tras luengo errar sin rumbo,fatigado!
De la mundana lid llego vencido:
¡bésame con tu beso inmaculado
para implorar tu gracia redimido¡
BOCETO
Rige en ella curva voluptuosa:
gloria en la nieve de los hombres tiene:
¡son los arcos de triunfo en que sostiene
regocijada su cerviz la diosa!
En el seno,sutil y luminosa,
en jugar con las gracias se entretiene;
¡en la breve cintura a morir viene
y resurge después bella y airosa!
En la doble columna a quien oprime
un dulce peso, tembloroso ondula...
¡La linea recta desterrada gime¡
Su triunfante rival muelle circula...
Besa los pies de la beldad sublime,
¡y el hosanna inmortal Venus modula!
ESTÍO
El idílico cuadro me recrea:
la intensa luz canicular esplende,
veloz el aire abrillantando tiende
y en las arenas del ramblar chispea.
La mugidora grey tarde pastea
o perezosa en el sestil se tiende;
en las cortezas la cigarra prende
y sus nerviosos élitros cimbrea.
Convida a reposar limpio,sonoro
y místico raudal,linde del huerto...
y allí reposa la beldad que adoro,
el labio,rojo y húmedo,entreabierto...
Y en él blancas libélulas en coro
hallan de rica miel nectario cierto.
Jose J. Novelo
1867 - ????
Sin información sobre este poeta.
martes, 18 de octubre de 2016
El Carpintero .- Poesía de Jose Maria Bustillos
Alta la frente de sudor bañada
revuelto el pelo,la mirada pura,
la blusa del país medio rasgada,
y el mandil suspendido a la cintura.
¡Incansable,tenaz! En su alma ardiente
siempre guarda el embrión de alguna idea;
¡ora toma el compás, y entonces siente!
¡Ora toma el formón,y entonces crea!
¡Y siempre así! Cuando la aurora brilla,
solloza la garlopa barnizada;
y se despierta el sol;y huye la astilla
cual cinta de marfil arrebolada.
¡Es su pobre taller santuario inmenso:
el trabajo es el dios allí ensalzado;
la madera aromática,el incienso;
el sacerdote,el corazón honrado!
¡Y ese hombre humilde que con tanto anhelo
trabaja sin rencores,sin envidia,
tiene amor a las glorias de su suelo
y por la industria de su patria lidia!
A su rey -el deber- le da cariño;
y da, del mundo a la tenaz batalla,
ora la cuna donde llora el niño,
ora la urna donde el hombre calla.
¡Es un mago sagaz de alma sincera
que con afanes duros y prolijos,
convierte las migajas de madera
en migajas de pan para sus hijos!
Y con la blusa azul medio rasgada,
y arrollado el mandil a la cintura,
torna lento al hogar... cuando cansada
la pupila del sol,ya no fulgura.
Y su hogar es muy pobre...¡pero santo!
porque en él, ahuyentando la tristeza,
la palabra "República" es su canto
que ofrece un porvenir a la pobreza.
Y a ese hombre humilde que con tanto anhelo
trabaja,sin rencores,sin envidia,
¿un premio negará su patrio suelo?
¡El por la industria de su patria lidia!
¡Ah dadle fuerzas.¡Qué la ardiente glora
ceda un laurel al corazón sencillo!
¡Que se convierta en himno de victoria
el rudo resonar de su martillo!
Su alma es de esas almas generosas
que sedientas de luz,viven,palpitan,
y esas almas así,son cual las rosas:
¡ o les dais luz de sol,o se marchitan!
Jose Maria Bustillos
1866 - 1899
https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_Bustillos
Adalberto A. Esteva Tu Voz - De Noche
Tu Voz
Tu voz es la sentida barcarola
de la sirena que al marino aguarda;
el rumor de los bosques seculares;
el nocturno concierto de las aguas;
el arrullo risueño de la alondra
cuando saluda al despuntar el alba,
y la música alegre de la brisa
cuando el pino entre las hojas pasa;
el dulcísimo canto del zentzontle,
trovador de las selvas del Anáhuac,
y el himno misterioso que un querube;
el que luce en su frente inmaculada,
una estrella purísima y radiosa:
la estrella del amor y la esperanza,
y deja ver el cielo de la dicha
a través de las plumas de sus alas.
De Noche
¿Te acuerdas,niña,cuando en el monte
por vez primera te hablé de amor,
mientras de un nimbo del horizonte
la Cazadora Diana surgió?
"Perdona -dije-,no más enojos:
¡eres mi vida,mi amor,mi afán!...?
¡Y luz extraña brilló en tus ojos
llenando todo de claridad!
¡Trinaron aves en la arboleda
creyendo que eras la aurora tú
y fueron notas de oscura seda
sobre la gasa del cielo azul!
Adalberto A. Esteva
1863 - 1914
martes, 13 de septiembre de 2016
Poemas de Adalberto A. Esteva
TU VOZ
Tu voz es la sentida barcarola
de la sirena que el marino aguarda;
el rumor de los bosques seculares;
el nocturno concierto de las aguas;
el arrullo risueño de la alondra
cuando saluda al despuntar el alba,
y la música alegre de la brisa
cuando el pino entre las hojas pasa;
el dulcísimo canto del zentzontle,
trovador de las selvas del Anáhuac,
y el himno misterioso de un querube:
el que luce en su frente inmaculada,
una estrella del amor y la esperanza,
y deja ver el cielo de la dicha
a través de las plumas de sus alas.
DE NOCHE
¿Te acuerdas,niña,cuando en el monte
por vez primera te hablé de amor,
mientras de un nimbo del horizonte
la Cazadora Diana surgió?
"Perdona -dije-,no más enojos:
¡eres mi vida, mi amor,mi afán!..."
llenando todo de claridad¡
¡Trinaron aves en la arboleda
creyendo que eras la aurora tú
y fueron notas de oscura seda
sobre la gasa del cielo azul!
Adalberto A. Esteva
1863-1914
http://gw.geneanet.org/sanchiz?lang=es&p=adalberto&n=esteva%20landero
Tu voz es la sentida barcarola
de la sirena que el marino aguarda;
el rumor de los bosques seculares;
el nocturno concierto de las aguas;
el arrullo risueño de la alondra
cuando saluda al despuntar el alba,
y la música alegre de la brisa
cuando el pino entre las hojas pasa;
el dulcísimo canto del zentzontle,
trovador de las selvas del Anáhuac,
y el himno misterioso de un querube:
el que luce en su frente inmaculada,
una estrella del amor y la esperanza,
y deja ver el cielo de la dicha
a través de las plumas de sus alas.
DE NOCHE
¿Te acuerdas,niña,cuando en el monte
por vez primera te hablé de amor,
mientras de un nimbo del horizonte
la Cazadora Diana surgió?
"Perdona -dije-,no más enojos:
¡eres mi vida, mi amor,mi afán!..."
llenando todo de claridad¡
¡Trinaron aves en la arboleda
creyendo que eras la aurora tú
y fueron notas de oscura seda
sobre la gasa del cielo azul!
Adalberto A. Esteva
1863-1914
http://gw.geneanet.org/sanchiz?lang=es&p=adalberto&n=esteva%20landero
miércoles, 1 de junio de 2016
Rimas
Mientras la lumbre ardiente
dura en el incensario, el humo denso
del perfumado incienso
se levanta a la altura lentamente.
Pero si al fin el fuego se consume,
al punto mismo extínguese el perfume.
Mientras amor al corazón enciende,
la poesía,aroma de idealismo,
en purísimas nubes se desprende,
llegando al cielo mismo.
Mas cuando el fuego del amor se agota
el aroma del alma ya no brota.
Encadenado a la aflicción me veo,
me son la dicha y la ilusión extrañas:
el dolor,como el buitre a Prometeo,
me roe eternamente las entrañas.
Yo cruzo lentamente por vida,
sufriendo mi horroroso desencanto;
tengo el alma de lágrimas henchida
y no me queda ni el placer del llanto,
Yo sé hasta dónde la desdicha alcanza;
he caído del cielo en un instante;
yo sé como se pierde la esperanza;
yo vengo del infierno,como el Dante.
¡Tan bella,tan amada,
y sujeta del mundo a los rigores¡
¡Pobre azucena mía,marchitada
por el rudo huracán de los dolores¡
Te vi llena de júbilo,hechicera
con tu gracia infinita;
pronto pasó tu hermosa primavera,
llegó el invierno y te dejó marchita.
¡Si vieras cuántas lágrimas me arranca,
en mi hondo desconsuelo,
ver a mi pobre flor,mi flor tan blanca,
rodando deshojada por el suelo!
Antonio Zaragoza
1855 - 1910
dura en el incensario, el humo denso
del perfumado incienso
se levanta a la altura lentamente.
Pero si al fin el fuego se consume,
al punto mismo extínguese el perfume.
Mientras amor al corazón enciende,
la poesía,aroma de idealismo,
en purísimas nubes se desprende,
llegando al cielo mismo.
Mas cuando el fuego del amor se agota
el aroma del alma ya no brota.
Encadenado a la aflicción me veo,
me son la dicha y la ilusión extrañas:
el dolor,como el buitre a Prometeo,
me roe eternamente las entrañas.
Yo cruzo lentamente por vida,
sufriendo mi horroroso desencanto;
tengo el alma de lágrimas henchida
y no me queda ni el placer del llanto,
Yo sé hasta dónde la desdicha alcanza;
he caído del cielo en un instante;
yo sé como se pierde la esperanza;
yo vengo del infierno,como el Dante.
¡Tan bella,tan amada,
y sujeta del mundo a los rigores¡
¡Pobre azucena mía,marchitada
por el rudo huracán de los dolores¡
Te vi llena de júbilo,hechicera
con tu gracia infinita;
pronto pasó tu hermosa primavera,
llegó el invierno y te dejó marchita.
¡Si vieras cuántas lágrimas me arranca,
en mi hondo desconsuelo,
ver a mi pobre flor,mi flor tan blanca,
rodando deshojada por el suelo!
Antonio Zaragoza
1855 - 1910
martes, 10 de mayo de 2016
Poemas de Manuel Caballero
Lied
Si el ruiseñor que en la floresta umbría
de blanco amor a su mitad requiere
lo alcanza el plomo de la bala impía,
canta y muere.
Si al alma soñadora que a los cielos
himnos de amor espléndidos levanta
la hiere el plomo de mortales duelos,
"muerte" y canta.
Dios sólo tiene la escondida llave
de este misterio trágico y sin nombre;
morir tras de cantar...eso es del ave,
cantar tras de "morir"... eso es del hombre.
Maximiliano
Estirpe regia,corazón gigante,
noble y gentil, gallarda la apostura,
frenco el mirar en que el honor fulgura,
caballero sin tacha, esposo amante.
Glorioso y atrevido navegante,
grande en la adversidad trágica y dura,
y artista y rey y soñador constante,
alma sin miedo y,cual valiente, pura.
De tu destino ante el horrible arcano,
pregunto al ver tu destrozado pecho:
"¿Qué hay más grande que tú, Maximiliano?"
Y serena responderme la historia:
"La libertad de un pueblo y el derecho."
Manuel Caballero
1851 - ?
miércoles, 4 de mayo de 2016
Invierno .- Poema de Ignacio M. Luchichi
¡Con qué tristeza miro
engalanarse la ciudad, el cielo
semeja a un hondo lago de zafiro!
Tímida y perezosa la mañana
lentamente despierta;
a la vibrante voz de la campana
el templo abre su ferrada puerta;
ríe la nueva luz de los hogares,
y en bulliciosa confusión, el pueblo
recorre los extensos bulevares.
Hace frío...Diciembre
su manto arroja de sutiles brumas,
y cae de los árboles marchitos
una lluvia de hojas y de plumas.
Por la ancha avenida,
donde todo es placer y lujo y vida,
junto al pobre que cruza sin consuelo,
arrollador y altivo,
pasa el noble corcel batiendo el suelo.
Con ruido atronador el coche rueda;
cruje bajo su peso la calzada,
y ante el brillo del oro y de la seda
retrocede la inopia avergonzada.
Y todo es vida y entusiasmo, todo
resplandece y fulgura:
¡lo mismo irisa el sol la nieve pura
que hace brillas el lodo!
Humanidad ¡qué triste,
qué desconsoladora es tu grandeza!...
¡Sólo tú eres benigna y eres justa,
madre Naturaleza!
Ignacio M. Luchichi
1850 - 1918
Nació en Tlacotalpan, Veracruz, en 1859 y murió en la ciudad de México en 1918. Periodista y poeta. Diputado federal. Yerno de Benito Juárez. Su obra no ha sido recopilada. Colaboró en la Revista Azul y en la Revista Moderna.
Mas información :
http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1020042417/1020042417_013.pdf
https://books.google.es/books?id=4WMpM4uCeZAC&pg=PA375&lpg=PA375&dq=Ignacio+M.+Luchichi&source=bl&ots=LFi2XeCo_X&sig=sfvaYHZQb7Yv0p0jQglLW1o4ieo&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwjataXsysDMAhWDyRoKHXskCCQQ6AEIMzAG#v=onepage&q=Ignacio%20M.%20Luchichi&f=false
http://eprints.ucm.es/21640/1/Pseudonimos_mexicanos.pdf
http://www.elem.mx/autor/datos/3079
miércoles, 6 de abril de 2016
A Orillas del Atoyac
Pasas,como mis sueños delirantes,
fugaz como mis dichas engañosas,
besando las acacias olorosas.
Llorando pasa cual mi vida triste,
hija del sol que en las perpetuas nieves
de reflejos y lágrimas hiciste
tu manto azul y tus encajes leves.
Pasa bajo las palmas cimbradoras
que sombra dan a tus revueltos giros,
onda de las espumas bullidoras
que ruedas desgranándote en zafiros.
Pasa y lleva a regiones apartadas
tus ritmos y tus luces refulgentes,
esquife de las rosas deshojadas,
camarín de las náyades turgentes.
A mí me deja contemplando a solas
lejos del patrio hogar y de los míos,
cómo al fuego del trópico arrebolas
la pompa de tus regios atavíos.
Cómo voluble tu furor aquietas,
cómo el cielo purísimo retratas,
cómo el iris se quiebra en tus facetas,
y radiante y azul pérfida matas.
Cómo creciendo tu rumor sonoro
te rompes ciega en el peñón salvaje,
y avientas tus moléculas de oro
entre las esmeraldas del ramaje.
Y calla el son de tu lamento triste,
y apresurado de tu correr violento,
el dulce epitalamio antes que seas
salobre tumba en la marina playa.
Y suspiras y cantas, y recreas
flores y palmas, y tu ritmo ensaya
el dulce epitalamio antes que seas
salobre tumba en la marina playa.
¡Oh! cuál reflejas el vivir mundano;
como tú tienes luz,amor,canciones,
tiene cause de flores y va ufano
rumbo a la tempestad de las pasiones.
Ni retrocede a los pasados días,
ni para nunca a recobrar aliento,
ni vira en las vorágines sombrías
el timón de su eterno movimiento.
Desgarra como tú su vestidura
del camino en los ásperos breñales;
tiene el ímpetu audaz de tu bravura
y la fragilidad de tus cristales.
¡Pasa y me dejas en la ribera agreste
a solas viendo en mi quietud sombría,
cómo lleva tu clámide celeste
luces que tiene la esperanza mía!
Cómo las ilusiones que me faltan
son,al vislumbro su fulgor escaso,
como las flores que su seno esmaltan
sin aromar el cristalino vaso.
¡Pasa y corre fugaz, embravecida,
a otro valle, a otros montes, a otros ríos,
irónica parodia de mi vida,
brillante imagen de los sueños míos!...
Cuántas nácares nubes, cuántas flores..
¡al sol dibuja tu radiante velo,
esclava de los vientos bramadores
que vas al mar y subirás al cielo¡
Cuánto refleja tu cristal hirviente
que preso corre y entre guijos huye,
la volcánica vida que a mi frente
la sangre agolpa y por la arteria fluye.
Cuánto las rocas tu fulgor golpea;
cuánto bate mi sien con fuerza vana
la onda refulgente de la idea
que busca el mar de la palabra humana.
Libre siguiendo tu fatal camino
cuándo mi libertad vas remedando,
pues caída en el cauce del destino,
sin poderlo torcer lo va cruzando.
Ser misterioso que del llanto naces
y con lágrimas sólo te engalanas,
mis dichas son como tu luz, fugaces,
mis quejas son como tu pompa, ¡vanas!
El sol se va, y al declinar el vuelo,
de su fasto imperial haciendo alarde,
con amatistas sujetó en el cielo
los velos transparentes de la tarde.
Onda clara,onda azul, onda turgente
que en este valle tu rumor alejas
y te lanzas al mar, indiferente,
e indiferente a mi dolor me dejas.
Lejos ya de estas ramblas arenosas,
otro cielo refleje tus cambiantes,
otras aves te adulen y otras rosas
beban en tus salpiques de diamantes.
¡Adiós!,yo quedo en mi dolor pensando
que eras fugaz como la vida triste,
pues viéndote venir, fuiste pensando,
y viéndote pasar desapareciste.
Agustin F. Cuenca
1850 - 1884
Más información:
https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1011362.1884-muere-agustin-f-cuenca-uno-de-los-poetas-mexicanos-mas-importantes.html
http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1080029730/1080029730_02.pdf
http://www.cervantesvirtual.com/obra/la-cadena-de-hierro-drama-en-tres-actos/
martes, 5 de abril de 2016
El Crepúsculo en la Presa
Silencio, soledad, melancolía
reinan doquier: tan sólo la campana
la oración dando en la ciudad lejana,
anuncia de la tarde la agonía.
Se extienden en redor fajas de montes
que se van elevando allá a lo lejos,
y del día expirante a los reflejos,
limitan los distantes horizontes.
Rústicas chozas en su falda humean,
y sube el humo en blancas espirales,
y a través de sus ondas desiguales,
los fuegos de la luz entreclarean.
Abajo el ancha Presa está tendida
y el azul de los cielos reproduce,
inmensa concha que se ostenta y luce
en su marco de peñas embutida.
Con nubes que lo cercan sonrosadas
parte su última luz el sol poniente,
cual padre que, al morir, lánguidamente
entre sus hijas parte sus miradas.
La luna, en tanto, tras la opuesta loma
melancólica y dulce va saliendo,
como cuando el placer se va escondiendo,
por lado opuesto la esperanza asoma.
Y de la Presa en el espejo blando,
sus rayos luna y sol al par retratan,
y en el agua se mezclan y dilatan,
su reflejo en cada ola transformando.
De mil luceros el cenit se puebla,
chispas de plata sobre azul alfombra:
ya el sol se ve de ocaso entre la sombra,
de polvo de oro como leve niebla.
Vencedora la nube al contemplarse,
tendiendo en el paisaje su mirada,
hermosa, negligente y descuidada,
del lago en el cristal viene a mirarse.
Las luciérnagas pasan a millares,
como estrellas errantes y viajeras,
y se esparcen en notas pasajeras
de la noche los ruidos familiares.
El céfiro nocturno, suspirando,
forma en el agua músicos acordes,
y las pequeñas olas en los bordes,
se vienen a estrellar de cuando en cuando.
¡Qué muelle laxitud! ¡Qué dulce calma!
A fuerza de quedar muda y tranquila,
lánguida la existencia se aniquila
en una sensación toda del alma.
¡Qué plácido es estar pensando a solas,
de noche, en este sitio retirado,
y,viviendo en recuerdos del pasado,
llorar y suspirar con estas olas¡
¡Qué triste y bella está naturaleza
con esa agua, esa luna, ese vacío¡...
La tristeza que reina en torno mío,
se armoniza muy bien con mi tristeza.
¡Albergue melancólico, tú existes
de los amantes para edén dichoso!
Que siempre, por instinto misterioso,
va buscando el amor los sitios tristes.
Para grabar en ti nombres y flechas,
tienes peñascos,árboles y losas,
y románticas grutas silenciosas.
Tienes flores de senos resevados,
para dejar entre sus hojas presos
hondos suspiros y secretos besos
por el amor tan sólo adivinados.
Más fiera a mí me condenó la muerte
a vagar sin amor y sin ventura,
y el ósculo primero de ternura
me lo darán los labios de la muerte.
Y, si en la fecha de mis días bellos
en tus troncos dejar quiero grabada,
suspira y gime el alma contristada,
¡ay! yo no tengo que grabar en ellos.
Y por eso tan sólo yo quería
morir aquí por única fortuna;
y que la luz querida de esa luna
fuera la aurora de mi eterno día.
Juan Valle
1838 - 1865
Mas Información:
http://www.poemas-del-alma.com/juan-valle.htm
http://www.elem.mx/autor/datos/3255
reinan doquier: tan sólo la campana
la oración dando en la ciudad lejana,
anuncia de la tarde la agonía.
Se extienden en redor fajas de montes
que se van elevando allá a lo lejos,
y del día expirante a los reflejos,
limitan los distantes horizontes.
Rústicas chozas en su falda humean,
y sube el humo en blancas espirales,
y a través de sus ondas desiguales,
los fuegos de la luz entreclarean.
Abajo el ancha Presa está tendida
y el azul de los cielos reproduce,
inmensa concha que se ostenta y luce
en su marco de peñas embutida.
Con nubes que lo cercan sonrosadas
parte su última luz el sol poniente,
cual padre que, al morir, lánguidamente
entre sus hijas parte sus miradas.
La luna, en tanto, tras la opuesta loma
melancólica y dulce va saliendo,
como cuando el placer se va escondiendo,
por lado opuesto la esperanza asoma.
Y de la Presa en el espejo blando,
sus rayos luna y sol al par retratan,
y en el agua se mezclan y dilatan,
su reflejo en cada ola transformando.
De mil luceros el cenit se puebla,
chispas de plata sobre azul alfombra:
ya el sol se ve de ocaso entre la sombra,
de polvo de oro como leve niebla.
Vencedora la nube al contemplarse,
tendiendo en el paisaje su mirada,
hermosa, negligente y descuidada,
del lago en el cristal viene a mirarse.
Las luciérnagas pasan a millares,
como estrellas errantes y viajeras,
y se esparcen en notas pasajeras
de la noche los ruidos familiares.
El céfiro nocturno, suspirando,
forma en el agua músicos acordes,
y las pequeñas olas en los bordes,
se vienen a estrellar de cuando en cuando.
¡Qué muelle laxitud! ¡Qué dulce calma!
A fuerza de quedar muda y tranquila,
lánguida la existencia se aniquila
en una sensación toda del alma.
¡Qué plácido es estar pensando a solas,
de noche, en este sitio retirado,
y,viviendo en recuerdos del pasado,
llorar y suspirar con estas olas¡
¡Qué triste y bella está naturaleza
con esa agua, esa luna, ese vacío¡...
La tristeza que reina en torno mío,
se armoniza muy bien con mi tristeza.
¡Albergue melancólico, tú existes
de los amantes para edén dichoso!
Que siempre, por instinto misterioso,
va buscando el amor los sitios tristes.
Para grabar en ti nombres y flechas,
tienes peñascos,árboles y losas,
y románticas grutas silenciosas.
Tienes flores de senos resevados,
para dejar entre sus hojas presos
hondos suspiros y secretos besos
por el amor tan sólo adivinados.
Más fiera a mí me condenó la muerte
a vagar sin amor y sin ventura,
y el ósculo primero de ternura
me lo darán los labios de la muerte.
Y, si en la fecha de mis días bellos
en tus troncos dejar quiero grabada,
suspira y gime el alma contristada,
¡ay! yo no tengo que grabar en ellos.
Y por eso tan sólo yo quería
morir aquí por única fortuna;
y que la luz querida de esa luna
fuera la aurora de mi eterno día.
Juan Valle
1838 - 1865
Mas Información:
http://www.poemas-del-alma.com/juan-valle.htm
http://www.elem.mx/autor/datos/3255
Romance
¡Qué melancólica tarde¡
Luz el Sol apenas da,
la brisa,plegando el ala,
no se atreve a suspirar.
Lánguidas todas las flores,
la frente inclinando van:
el ave dormida yace,
y el eco dormido está.
¡Cuánta tristeza, Dios mío!
¡Qué calma tan funeral!
¡Me da miedo este silencio,
me aterra esta soledad¡
Cuando niño,en estos sitios
gocé venturosa paz:
hoy sufro, y lo mismo todo,
sin embargo, vuelvo a hallar.
Allí el soto de jazmines,
el arroyo más allá
donde con mi propia imagen
me divertía en jugar.
Mas no está lo mismo todo;
yo cambié, que no es igual
reír con delicia, niño,
que joven después,llorar,
Ahora entre mí y el mundo
ya nada de común hay;
loco el mundo goza y ríe,
y yo sufro sin cesar.
De la frágil esperanza
roto el divino fanal,
navegando voy sin rumbo
por un ignorado mar.
¡Cuál se agita el océano!
¡Qué borrasca ruge ya!
Este mar me causa miedo,
me aterra esta tempestad.
¡Valor,corazón, no tiembles,
pronto al puerto llegarás;
porque desde aquí a la tumba
no falta mucho quizás!
Resignación, y no tiembles...,
es dulce la eternidad.
¡Ay! ¡Adelante!... adelante
adelante, hasta llegar!
Juan Valle
1838 - 1865
Luz el Sol apenas da,
la brisa,plegando el ala,
no se atreve a suspirar.
Lánguidas todas las flores,
la frente inclinando van:
el ave dormida yace,
y el eco dormido está.
¡Cuánta tristeza, Dios mío!
¡Qué calma tan funeral!
¡Me da miedo este silencio,
me aterra esta soledad¡
Cuando niño,en estos sitios
gocé venturosa paz:
hoy sufro, y lo mismo todo,
sin embargo, vuelvo a hallar.
Allí el soto de jazmines,
el arroyo más allá
donde con mi propia imagen
me divertía en jugar.
Mas no está lo mismo todo;
yo cambié, que no es igual
reír con delicia, niño,
que joven después,llorar,
Ahora entre mí y el mundo
ya nada de común hay;
loco el mundo goza y ríe,
y yo sufro sin cesar.
De la frágil esperanza
roto el divino fanal,
navegando voy sin rumbo
por un ignorado mar.
¡Cuál se agita el océano!
¡Qué borrasca ruge ya!
Este mar me causa miedo,
me aterra esta tempestad.
¡Valor,corazón, no tiembles,
pronto al puerto llegarás;
porque desde aquí a la tumba
no falta mucho quizás!
Resignación, y no tiembles...,
es dulce la eternidad.
¡Ay! ¡Adelante!... adelante
adelante, hasta llegar!
Juan Valle
1838 - 1865
lunes, 4 de abril de 2016
Poemas de Luis G. Ortiz
Mi Fuente
Al pie de la inocente y escondida
mística choza en que rodó mi cuna,
sus ondas derramando una por una
rueda mi fuente entre el verdor perdida.
Cuántas noches mirando repetía
en su cristal a la naciente luna,
¡quién tuviera,exclamaba, la fortuna
de ir en el mar por la región tendida!
Quísolo Dios: flotante leño
y entre las ondas de la mar hirviente
vi realizarse mi afanoso empeño:
viendo a Dios en el mar, bajé la frente;
peor agora en el mar, tan sólo sueño
mi humilde,y dulce, y sonorosa fuente.
¡Llorar!
¡Llorar,siempre llorar,lenta agonía
de la vida en el mar, mar proceloso
donde apenas cintila temeroso
rayo de luz en la tiniebla fría.
Siempre llorar desde que nace el día,
sin paz, sin sueño y sin hallar reposo;
mas todo lo que llora es muy hermoso,
porque amar es llorar ¡oh vida mía!
Tú amabas, ¿no es verdad?,por eso lloras;
porque al que ama, llorar es un consuelo
de su martirio en las eternas horas.
Ven,la vida es muy en este suelo;
mas la dicha vendrá, porque no ignoras
que el amor y el dolor tienen su cielo.
Luis G. Ortiz
1835 - 1894
Mas Información:
Fragmento de libro
http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1080019186/1080019186_07.pdf
http://elem.mx/autor/datos/3143
Al pie de la inocente y escondida
mística choza en que rodó mi cuna,
sus ondas derramando una por una
rueda mi fuente entre el verdor perdida.
Cuántas noches mirando repetía
en su cristal a la naciente luna,
¡quién tuviera,exclamaba, la fortuna
de ir en el mar por la región tendida!
Quísolo Dios: flotante leño
y entre las ondas de la mar hirviente
vi realizarse mi afanoso empeño:
viendo a Dios en el mar, bajé la frente;
peor agora en el mar, tan sólo sueño
mi humilde,y dulce, y sonorosa fuente.
¡Llorar!
¡Llorar,siempre llorar,lenta agonía
de la vida en el mar, mar proceloso
donde apenas cintila temeroso
rayo de luz en la tiniebla fría.
Siempre llorar desde que nace el día,
sin paz, sin sueño y sin hallar reposo;
mas todo lo que llora es muy hermoso,
porque amar es llorar ¡oh vida mía!
Tú amabas, ¿no es verdad?,por eso lloras;
porque al que ama, llorar es un consuelo
de su martirio en las eternas horas.
Ven,la vida es muy en este suelo;
mas la dicha vendrá, porque no ignoras
que el amor y el dolor tienen su cielo.
Luis G. Ortiz
1835 - 1894
Mas Información:
Fragmento de libro
http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1080019186/1080019186_07.pdf
http://elem.mx/autor/datos/3143
martes, 29 de marzo de 2016
Adios
Adiós, Carolina: el cielo ha querido,
sufriendo en el mundo, dejarme sin ti.
Tú al seno, dichosa, de Dios has partido;
los tristes recuerdos de un bien ya perdido
me quedan a mí.
En vano procuro de noche a deshora
llamar,Carolina, tu sombra doquier:
sorprende en mis ojos el llanto la aurora,
¡oh Dios!, y no escucho tu voz seductora,
la voz de mi bien.
En vano procuro buscar, afanoso,
en Dios el consuelo de tanto sufrir;
pasó ya aquel tiempo feliz y dichoso...
perdí,Carolina, perdí mi reposo
perdiéndote a ti.
¡Ay!, era tan dulse tu armónico acento,
¡ay!, eran tan puros tus lazos de amor,
que aún siento en las auras tu púdico aliento
y, amante, en mi pecho sin paz ni contento
aún vibra tu voz.
¡Suspiro postrero del arpa ya rota!
Postrero murmullo del viento al cruzar,
del canto que acaba la última nota,
del ave de paso plumaje que flota
perdido en el mar.
Detente en mi pecho,recuerdo adorado,
reliquia postrera del bien que perdí:
detente en mi pecho, que sufre agitado,
sostén en la vida mi paso cansado,
anímame a mí.
Adiós,Carolina: si arcángel del cielo
contemplas,orando, mi triste aflicción,
desciende a mi lado,ligera en tu vuelo,
derrama en mi pecho la paz y el consuelo,
derrama tu amor.
Desciende a mi lado.Yo sigo tus huellas;
sosténme tus alas graciosas y bellas
y cubre a tus hijos queridos con ellas,
y cúbreme a mí.
La senda escabrosa del mundo cruzamos:
la emprenden ¡ay! ellos en pobre orfandad;
en vano a la madre y esposa llamamos,
en vano su sombra querida buscamos
con triste ansiedad.
Desciende sobre ellos: su tierna existencia
envuelve en las alas del ángel de Dios;
resguarda en el mundo su casta inocencia,
que aspiren sus labios,gozosos, tu esencia,
que aspiren tu amor.
Yo solo he quedado: del mundo los cuido;
mas ¡ay1 ¿qué les vale mi afán y mi amor?
¿Qué son los polluelos,si dulce y querido,
de madre amorosa les falta en mi nido
el grato calor?
Tal vez en la noche,fugaz,silenciosa,
cuando ellos descansan tranquilos aquí,
al lecho en que duermes desciendes piadosa,
acaso en el rayo que arroja,dudosa,
la luna al morir.
¡Ah! sí, tierra madre,yo miro tu sombra
girar en su trono radiante de amor;
tu mano en las plantas les tiende una alfombra,
tu labio en las noches calladas los nombra,
yo escucho tu voz.
Desciende sobre ellos: su tierra existencia
envuelve en las alas del ángel de Dios;
resguarda en la vida su casta inocencia,
que aspiren tu amor.
Adiós,Carolina: el cielo ha querido,
sufriendo en el mundo,dejarme sin ti
Tú al seno,dichosa, de Dios has partido;
los tristes recuerdos de un bien ya perdido
me quedan mí.
Jose Maria Esteva
1818 - 1904
http://babel.hathitrust.org/cgi/pt?id=wu.89102045234;view=1up;seq=12
miércoles, 16 de marzo de 2016
En Otoño.- Poema de Juan Jose Tablada
La lluvia obstinada y fría
de aquella tarde brumosa
desbarató muchos nidos
y deshojó muchas rosas...
Allá en la desierta sala,
junto a la ventana gótica,
los dos solos; él callado,
ella pálida y tediosa
fingen desdén y sus ojos
están tristes y no lloran,
y las crueles palabras
que de sus gargantas brotan
quieren herir y acarician,
quieren vibrar y sollozan.
La falta es nube de estío
y las nubes se evaporan
cuando surge el sol radiante:
pero ella piensa orgullosa:
"Cuanto el corazón lastiman
las faltas,no se perdonan."
El medita que el agravio
"las rodillas no se doblan",
y ambos callan pensativos
junto a la ventana gótica...
¿Por qué no arrojan la máscara,
si al cabo los ojos lloran?
¿Por qué están mudos los labios
si las almas están rotas?
¡Ay! en el balde los recuerdos
tienden el ala y remontan
los horizontes azules
de las horas venturosas;
en vano recuerda ella
el despertar en la alcoba,
cuando de la serenata
se desprendían las notas
y sobre el blanco alféizar
aparecía en la sombra
una mano que se alzaba
con un puñado de rosas.
En vano el galán medita
en las fugaces memorias,
en el calor de los besos,
en las palabras ansiosas,
y en la frente pensativa,
y en los rizos de su novia.
Los recuerdos vuelven tristes,
con las alas temblorosas
y friolentos se acurrucan
otra vez en la memoria.
Ella firme piensa en que
"las faltas no se perdonan".
Y él medita silencioso:
"!Las rodillas no se doblan!"
Y estaba la noche triste,
y se quejaban las hojas
cuando la lluvia seguía
cayendo en la noche umbrosa
desbaratando los nidos
y deshojando las rosas.
Juan Jose Tablada
1871 - 1945
https://en.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Juan_Tablada
En el país del Sol de Juan Jose Tablada
http://www.tablada.unam.mx/paisol.pdf
Otros poemas de Tablada
http://www.los-poetas.com/a/tabla1.htm
Video sobre el poeta
https://search.yahoo.com/search?ei=utf-8&fr=chr-yo_gc&type=715483&ilc=12&p=Juan+Jose+Tablada
de aquella tarde brumosa
desbarató muchos nidos
y deshojó muchas rosas...
Allá en la desierta sala,
junto a la ventana gótica,
los dos solos; él callado,
ella pálida y tediosa
fingen desdén y sus ojos
están tristes y no lloran,
y las crueles palabras
que de sus gargantas brotan
quieren herir y acarician,
quieren vibrar y sollozan.
La falta es nube de estío
y las nubes se evaporan
cuando surge el sol radiante:
pero ella piensa orgullosa:
"Cuanto el corazón lastiman
las faltas,no se perdonan."
El medita que el agravio
"las rodillas no se doblan",
y ambos callan pensativos
junto a la ventana gótica...
¿Por qué no arrojan la máscara,
si al cabo los ojos lloran?
¿Por qué están mudos los labios
si las almas están rotas?
¡Ay! en el balde los recuerdos
tienden el ala y remontan
los horizontes azules
de las horas venturosas;
en vano recuerda ella
el despertar en la alcoba,
cuando de la serenata
se desprendían las notas
y sobre el blanco alféizar
aparecía en la sombra
una mano que se alzaba
con un puñado de rosas.
En vano el galán medita
en las fugaces memorias,
en el calor de los besos,
en las palabras ansiosas,
y en la frente pensativa,
y en los rizos de su novia.
Los recuerdos vuelven tristes,
con las alas temblorosas
y friolentos se acurrucan
otra vez en la memoria.
Ella firme piensa en que
"las faltas no se perdonan".
Y él medita silencioso:
"!Las rodillas no se doblan!"
Y estaba la noche triste,
y se quejaban las hojas
cuando la lluvia seguía
cayendo en la noche umbrosa
desbaratando los nidos
y deshojando las rosas.
Juan Jose Tablada
1871 - 1945
https://en.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Juan_Tablada
En el país del Sol de Juan Jose Tablada
http://www.tablada.unam.mx/paisol.pdf
Otros poemas de Tablada
http://www.los-poetas.com/a/tabla1.htm
Video sobre el poeta
https://search.yahoo.com/search?ei=utf-8&fr=chr-yo_gc&type=715483&ilc=12&p=Juan+Jose+Tablada
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