Soneto
[Poema - Texto completo.]
Gaspar Núñez de ArceCuando de tus desórdenes testigo En lucha interna y desigual conmigo Te sigo a mi pesar. Sueño o quimera Eres como la hermosa fementida |
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Gaspar Núñez de ArceCuando de tus desórdenes testigo En lucha interna y desigual conmigo Te sigo a mi pesar. Sueño o quimera Eres como la hermosa fementida |
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Magda PortalMis nervios vibran, crujen, Mis nervios lloran, claman. Y un día, todos juntos, |
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Medardo Ángel SilvaLlamé a tu corazón… y no me ha respondido… Invoqué en mi vigilia la imagen de la Muerte Bien puedes sonreír y sentirte dichosa: Mi alma es un pedestal de tu cuerpo exquisito; Libro del amor, |
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Enriqueta OchoaDejo caer el látigo duro de mi voz |
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Andrés Eloy BlancoSiempre es el mar donde mejor se quiere, No hay quien como la mar familiarice Vamos de nuevo al mar; quiero encontrarte |
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Gustavo Adolfo BécquerCuando entre la sombra oscura, Cuando el sol en mi ventana Si en el luminoso día |
No lloréis, mis ojos,
Niño-Dios, callad,
que si llora el Cielo,
¿Quién podrá cantar?
Vuestra Madre hermosa,
que cantando está,
llorará también
si ve que lloráis.
O es fuego, o es frío
la causa que que os dan.
Si es amor, mis ojos,
muy pequeño amáis.
Enjugad las perlas,
nácar celestial,
que si llora el Cielo,
¿Quién podrá cantar?
Los ángeles bellos
cantan, que les dais
a los Cielos gloria;
a la tierra, paz.
Por esas montañas,
descendiendo, van
pastores, cantando
por daros solaz.
Niño de mis ojos,
ea, no haya más,
que si llora el Cielo,
¿Quién podrá cantar?
* Lope de Vega
[Poema - Texto completo.]
Carlos PellicerSi junto a ti las horas se apresuran ¡Decir tu nombre entre palabras vivas |
[Poema - Texto completo.]
Luis CernudaDonde habite el olvido, Donde mi nombre deje En esa gran región donde el amor, ángel terrible, Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya, Donde penas y dichas no sean más que nombres, Allá, allá lejos; |
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Hermann HesseSalones que cruzamos con timidez, Allí cuando su brillo se hace gris Oigo nombres de padres, Como las llamas de una vela |
[Poema - Texto completo.]
Julio FlórezTodo nos llega tarde… ¡hasta la muerte! Todo puede llegar: pero se advierte La Justicia nos muestra su balanza Y la Gloria, esa ninfa de la suerte, |
Otros por carta de menos.
Dijeron que antiguamente
se fue la verdad al cielo:
¡Tal la pusieron los hombres,
que desde entonces no ha vuelto!
En dos edades vivimos
los propios y los ajenos:
la de plata, los extraños;
y la de cobre, los nuestros.
¿A quién no dará cuidado
si es español verdadero.
ver los hombres a lo antiguo
y el valor a lo moderno?
Dijo Dios, que comería
su pan el hombre primero
con el sudor de su cara.
por quebrar su mandamiento;
y algunos inobedientes
a la vergüenza y al miedo,
con las prendas de su honor
han trocado los los efectos.
Virtud y filosofía
peregrinan como ciegos:
el uno se lleva al otro,
llorando van y pidiendo.
Dos polos tiene la tierra,
universal movimiento:
la mejor vida el favor,
la mejor sangre el dinero.
Oigo tañer las campanas,
y no me espanto, aunque puedo,
que en lugar de tantas cruces,
haya tantos hombres muertos.
Mirando estoy los sepulcros,
cuyos mármoles eternos
están diciendo sin lengua:
que no lo fueron sus dueños.
¡O bien haya quien los hizo,
porque solamente en ellos
de los poderosos grandes
se vengaron los pequeños!
Fea pintan a la envidia;
yo confieso que la tengo
de unos hombres que no saben
quien vive pared en medio.
Sin libros y sin papeles,
sin tratos, cuentas ni cuentos:
cuando quieren escribir,
piden prestado el tintero.
Sin ser pobres ni ser ricos,
tienen chimenea y huerto;
no los despiertan cuidados,
ni pretensiones ni pleitos;
ni murmuraron del grande,
ni ofendieron al pequeño;
nunca, como yo, firmaron
parabién, ni pascuas dieron.
Con esta envidia que digo,
y lo que paso en silencio,
a mis soledades voy,
de mis soledades vengo.
* poema anónimo
Fin
A mis soledades voy,
de mis soledades vengo;
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos.
¡No sé qué tiene la aldea
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo
no puedo venir más lejos!
Ni estoy bien ni mal conmigo;
mas dice mi entendimiento,
que un hombre que todo es alma
está cautivo en su cuerpo.
Entiendo lo que me basta,
como se sufre a sí mismo
un ignorante soberbio.
De cuantas cosas me cansan,
fácilmente me defiendo;
pero no puedo guardarme
de los peligros de un necio;
él dirá que yo lo soy,
pero con falso argumento:
que humildad y necedad
no caben en un sujeto.
La diferencia conozco,
porque en él y en mi contemplo
su locura, en su arrogancia;
mi humildad, en su desprecio.
O sabe naturaleza
más que supo en otro tiempo,
o tantos que nacen sabios
es porque lo dicen ellos.
Sólo sé que no sé nada,
dijo un filósofo, haciendo
la cuenta con su humidad
adonde lo más es menos;
no me precio de entendido
de desdichado me precio;
que los que no son dichosos,
¿Cómo pueden ser discretos?
No puede durar el mundo,
porque dicen, y lo creo,
que suena a vidrio quebrado
y que ha de romperse presto.
Señales son del juicio
ver que todos le perdemos;
unos por carta de más,
* Poema anónimo.
Continuara...
Ruiseñor que volando vas,
cantando finezas, cantando favores,
¡oh, cuanta pena y envidia me das!
Pero no, que si hoy cantas amores,
tú tendrás celos y tú llorarás.
¡Qué alegre y desvanecido
cantas, dulce ruiseñor,
las venturas de tu amor
olvidado de tu olvido!
En ti, de ti entretenido
al ver cuán ufano estás,
¡oh, cuánta pena me das
publicando tus favores!
Pero no, que si hoy cantas amores,
ni tendrás celos y tú llorarás.
* Pedro Calderón de la Barca
En el campo el alba
va intentando el día,
descubriendo el nido
de la golondrina,
la trucha en el río,
la nieve en la cima...
Cuando canta el gallo
en la amanecida,
como una ascua de oro
todo se encandila.
El agua en la aceña
pasaba y molía
ha más de cien años,
y así es todavía.
Este mismo trigo
que hoy es flor de harina,
ayer fue, en las hazas,
brote de semilla.
Así pasa el tiempo
molido de maquila.
@ Adriano del Valle.
1
-Pastor que vas con tus cabras
cantando por los caminos,
¿quieres darme una cabrita
para que juegue mi niño?
-Muy contento se la diera
si el dueño de mi ganado,
Señora, lo permitiera.
2
Aceitunero que estás
vareando los olivos,
¿me das tres aceitunitas
para que juegue mi niño?
-Muy contento se la diera
si el dueño del olivar,
Señora, lo permitiera.
3
-Ventero amigo que estás sentado
en tu ventorrillo,
¿quieres darme una cunita
para que duerma mi niño?
-Muy contento se la diera
si hubiese sitio y el ama,
Señora, lo permitiera.
@ Rafael Alberti
El agua que está en la alberca
y el verde chopo son novios
y se miran todo el día
el uno al otro.
En las tardes otoñales,
cuando hace viento, se enfadan:
el agua mueve sus ondas,
el chopo sus ramas;
las inquietudes del árbol
en la alberca se confunden
con inquietudes de agua.
Ahora que es primavera,
vuelve el cariño; se pasan
toda la tarde besándose
silenciosamente. Pero un pajarillo que baja
desde el chopo a beber agua,
turba la serenidad
del beso con temblor vago.
Y el alma del chopo tiembla
dentro del alma del agua.
@ Pedro Salinas
[Poema - Texto completo.]
Se me va de los dedos la caricia sin causa, Pude amar esta noche con piedad infinita, Si en los ojos te besan esta noche, viajero, Si no ves esa mano, ni esa boca que besa, |
Sueña el rey que es rey, y vive Sueña el rico en su riqueza, Yo sueño que estoy aquí Nota: Fragmento de La vida es sueño |
[Poema - Texto completo.]
Anna ŚwirszczyńskaMe rodearé de silencio |