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miércoles, 5 de marzo de 2025

Soneto

 

Soneto

[Poema - Texto completo.]

Gaspar Núñez de Arce

Cuando de tus desórdenes testigo
te sorprende en los brazos del tumulto,
¡oh Libertad! avergonzado oculto
mi rostro y sollozando te maldigo.

En lucha interna y desigual conmigo
arráncame el dolor airado insulto:
quiero olvidarte, abandonar tu culto,
y ciegamente a mi pesar te sigo.

Te sigo a mi pesar. Sueño o quimera
riges mi voluntad, llenas mi vida
y dejaré de amarte cuando muera.

Eres como la hermosa fementida
que inspira al alma la pasión primera:
cuanto más inconstante, más querida.

Neurosis

 

Neurosis

[Poema - Texto completo.]

Magda Portal

Mis nervios vibran, crujen,
mis nervios son cual cuerda
tesante y dolorida
de una caja de música ya vieja.

Mis nervios lloran, claman.
Mis nervios dicen: quieta!
a la mano que sigue en el manubrio
dando la vuelta.

Y un día, todos juntos,
reventarán con hondo son.
Y quedará vacía
la caja-vieja música bohemia-
del corazón.

Llamé a tu corazón

 

Llamé a tu corazón

[Poema - Texto completo.]

Medardo Ángel Silva

Llamé a tu corazón… y no me ha respondido…
pedí a drogas fatales sus mentiras piadosas…
¡En vano! Contra ti nada puede el olvido:
he de seguir de esclavo a tus plantas gloriosas.

Invoqué en mi vigilia la imagen de la Muerte
y del Werther germano, el recuerdo suicida…
¡Y todo inútilmente! El temor de perderte
siempre ha podido más que mi horror a la vida.

Bien puedes sonreír y sentirte dichosa:
el águila a tus plantas se ha vuelto mariposa,
Dalila le ha cortado a Sansón los cabellos.

Mi alma es un pedestal de tu cuerpo exquisito;
y las alas, que fueron para el vuelo infinito,
como alfombra de plumas están a tus pies bellos.


Libro del amor,
1915-1917

Lo que más amo, lastimo

 

Lo que más amo, lastimo

[Poema - Texto completo.]

Enriqueta Ochoa

Dejo caer el látigo duro de mi voz
y lo que más amo, lastimo.
Dejo caer la ola súbita de mi ira
en cada palpitación
y lo que más amo, lastimo.
Dejo caer mi dignidad herida,
como bolsa de hiel que se revienta
y lo que más amo, lastimo.
Saco la frazada de mi amor
—a mordiscos, a puntapiés despedazada—
y te quiero cubrir,
se te clavan sus puntas de hielo desdentado,
aúllas de dolor
y yo te amo,
te quiero cubrir, ponerte a salvo
de los colmillos negros de la vida.

lunes, 20 de enero de 2025

Regreso al mar

 

Regreso al mar

[Poema - Texto completo.]

Andrés Eloy Blanco

Siempre es el mar donde mejor se quiere,
fue siempre el mar donde mejor te quise;
al amor, como al mar, no hay quien lo alise
ni al mar, como al amor, quien lo modere.

No hay quien como la mar familiarice
ni quien como la ola persevere,
ni el que más diga en lo que vive y muere
nos dice más de lo que el mar nos dice.

Vamos de nuevo al mar; quiero encontrarte
la hora más azul para besarte
y el lugar más allá para quererte,
donde el agua es al par agua y abismo,
en la alta mar, en donde el aire mismo
se da un aire al amor y otro a la muerte.

Cuando entre la sombra oscura

 

Rima XXVIII: Cuando entre la sombra oscura

[Poema - Texto completo.]

Gustavo Adolfo Bécquer

Cuando entre la sombra oscura,
perdida, una voz murmura,
turbando su triste calma,
si en el fondo de mi alma
la oigo dulce resonar,
dime: ¿es que el viento en sus giros
se queja, o que tus suspiros
me hablan de amor al pasar?

Cuando el sol en mi ventana
rojo brilla la mañana,
y mi amor tu sombra evoca,
si en mi boca de otra boca
sentir creo la impresión,
dime: ¿es que ciego deliro,
o que un beso en un suspiro
me envía tu corazón?

Si en el luminoso día
y en la alta noche sombría,
si en todo cuanto rodea
al alma que te desea,
te creo sentir y ver,
dime: ¿es que toco y respiro
soñando, o que en un suspiro
me das tu aliento a beber?

martes, 17 de diciembre de 2024

No lloréis, mis ojos

 No lloréis, mis ojos,

Niño-Dios, callad,

que si llora el Cielo,

¿Quién podrá cantar?

Vuestra Madre hermosa,

que cantando está,

llorará también

si ve que lloráis.

O es fuego, o es frío

la causa que que os dan.

Si es amor, mis ojos,

muy pequeño amáis.

Enjugad las perlas,

nácar celestial,

que si llora el Cielo,

¿Quién podrá cantar?

Los ángeles bellos

cantan, que les dais

a los Cielos gloria;

a la tierra, paz.

Por esas montañas,

descendiendo, van

pastores, cantando

por daros solaz.

Niño de mis ojos,

ea, no haya más,

que si llora el Cielo,

¿Quién podrá cantar?


* Lope de Vega






Si junto a ti las horas se apresuran

 


[Poema - Texto completo.]

Carlos Pellicer

Si junto a ti las horas se apresuran
a quedarse en nosotros para siempre,
hoy que tu dulce ausencia me encarcela,
la dispersión del tiempo en mis talones
y en mis oídos y en mis ojos siento.
Yo no sé caminar sino hacia ti,
ni escuchar otra voz que aquella noble
voz que del vaho borde de la dicha
vuela para decirme las palabras
que aguzaron el agua del poema.

¡Decir tu nombre entre palabras vivas
sin que nadie lo escuche!
Y escucharlo yo solo desde el fino
silencio del papel, en la penumbra
que va dejando el lápiz, en las últimas
presencias silenciosas del poema.

Donde habite el olvido

 


[Poema - Texto completo.]

Luis Cernuda

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora:
Donde yo solo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.

Un sueño

 


[Poema - Texto completo.]

Hermann Hesse

Salones que cruzamos con timidez,
un centenar de rostros que desconocemos…
Con lentitud, una tras otra,
las luces palidecen.

Allí cuando su brillo se hace gris
cuando se ciega con el atardecer,
un rostro me parece familiar,
la memoria del amor encuentra
conocidos los rostros
que antes fueron extraños.

Oigo nombres de padres,
hermanos, camaradas,
así como de héroes, de mujeres, poetas
que yo reverencié cuando muchacho.
Pero ninguno de ellos
me concede siquiera una mirada.

Como las llamas de una vela
se desvanecen en la nada
dejan en el entristecido corazón
sonidos de poemas olvidados,
oscuridad, lamentos
en torno de los días ya encauzados
en leyenda y en sueño
de una luz disfrutada alguna vez.

Todo nos llega tarde

 


[Poema - Texto completo.]

Julio Flórez

Todo nos llega tarde… ¡hasta la muerte!
Nunca se satisface ni alcanza
la dulce posesión de una esperanza
cuando el deseo acósanos más fuerte.

Todo puede llegar: pero se advierte
que todo llega tarde: la bonanza,
después de la tragedia: la alabanza
cuando ya está la inspiración inerte.

La Justicia nos muestra su balanza
cuando su siglos en la Historia vierte
el Tiempo mudo que en el orbe avanza;

Y la Gloria, esa ninfa de la suerte,
solo en las viejas sepulturas danza.
Todo nos llega tarde… ¡hasta la muerte!

martes, 26 de noviembre de 2024

La Soledad...continuación

 Otros por carta de menos.

Dijeron que antiguamente

se fue la verdad al cielo:

¡Tal la pusieron los hombres,

que desde entonces no ha vuelto!

En dos edades vivimos

los propios y los ajenos:

la de plata, los extraños;

y la de cobre, los nuestros.


¿A quién no dará cuidado

si es español verdadero.

ver los hombres a lo antiguo

y el valor a lo moderno?

Dijo Dios, que comería

su pan el hombre primero

con el sudor de su cara.

por quebrar su mandamiento;

y algunos inobedientes

a la vergüenza y al miedo,

con las prendas de su honor

han trocado los los efectos.

Virtud y filosofía

peregrinan como ciegos:

el uno se lleva al otro,

llorando van y pidiendo.

Dos polos tiene la tierra,

universal movimiento:

la mejor vida el favor,

la mejor sangre el dinero.

Oigo tañer las campanas,

y no me espanto, aunque puedo,

que en lugar de tantas cruces,

haya tantos hombres muertos.

Mirando estoy los sepulcros,

cuyos mármoles eternos

están diciendo sin lengua:

que no lo fueron sus dueños.


¡O bien haya quien los hizo,

porque solamente en ellos

de los poderosos grandes

se vengaron los pequeños!

Fea pintan a la envidia;

yo confieso que la tengo

de unos hombres que no saben

quien vive pared en medio.

Sin libros y sin papeles,

sin tratos, cuentas ni cuentos:

cuando quieren escribir,

piden prestado el tintero.

Sin ser pobres ni ser ricos,

tienen chimenea y huerto;

no los despiertan cuidados,

ni pretensiones ni pleitos;

ni murmuraron del grande,

ni ofendieron al pequeño;

nunca, como yo, firmaron

parabién, ni pascuas dieron.


Con esta envidia que digo,

y lo que paso en silencio,

a mis soledades voy,

de mis soledades vengo.

* poema anónimo

Fin

miércoles, 20 de noviembre de 2024

La Soledad

 A mis soledades voy,

de mis soledades vengo;

porque para andar conmigo

me bastan mis pensamientos.

¡No sé qué tiene la aldea

donde vivo y donde muero,

que con venir de mí mismo

no puedo venir más lejos!

Ni estoy bien ni mal conmigo;

mas dice mi entendimiento,

que un hombre que todo es alma

está cautivo en su cuerpo.

Entiendo lo que me basta,

como se sufre a sí mismo

un ignorante soberbio.


De cuantas cosas me cansan,

fácilmente me defiendo;

pero no puedo guardarme

de los peligros de un necio;

él dirá que yo lo soy,

pero con falso argumento:

que humildad y necedad

no caben en un sujeto.

La diferencia conozco,

porque en él y en mi contemplo

su locura, en su arrogancia;

mi humildad, en su desprecio.

O sabe naturaleza

más que supo en otro tiempo,

o tantos que nacen sabios

es porque lo dicen ellos.


Sólo sé que no sé nada,

dijo un filósofo, haciendo

la cuenta con su humidad

adonde lo más es menos;

no me precio de entendido

de desdichado me precio;

que los que no son dichosos,

¿Cómo pueden ser discretos?

No puede durar el mundo,

porque dicen, y lo creo,

que suena a vidrio quebrado

y que ha de romperse presto.

Señales son del juicio

ver que todos le perdemos;

unos por carta de más,

* Poema anónimo.

Continuara... 



























Cantarcillo

 Ruiseñor que volando vas,

cantando finezas, cantando favores,

¡oh, cuanta pena y envidia me das!

Pero no, que si hoy cantas amores,

tú tendrás celos y tú llorarás.

¡Qué alegre y desvanecido

cantas, dulce ruiseñor,

las venturas de tu amor

olvidado de tu olvido!

En ti, de ti entretenido

al ver cuán ufano estás,

¡oh, cuánta pena me das

publicando tus favores!

Pero no, que si hoy cantas amores,

ni tendrás celos y tú llorarás.

* Pedro Calderón de la Barca

lunes, 14 de octubre de 2024

La del Alba

 En el campo el alba

va intentando el día,

descubriendo el nido

de la golondrina,

la trucha en el río,

la nieve en la cima...

Cuando canta el gallo

en la amanecida,

como una ascua de oro

todo se encandila.

El agua en la aceña

pasaba y molía

ha más de cien años,

y así es todavía.

Este mismo trigo

que hoy es flor de harina,

ayer fue, en las hazas,

brote de semilla.

Así pasa el tiempo

molido de maquila.

@ Adriano del Valle.

Las tres negaciones

 1

-Pastor que vas con tus cabras

cantando por los caminos,

¿quieres darme una cabrita 

para que juegue mi niño?

-Muy contento se la diera

si el dueño de mi ganado,

Señora, lo permitiera.

2

Aceitunero que estás

vareando los olivos,

¿me das tres aceitunitas

para que juegue mi niño?

-Muy contento se la diera

si el dueño del olivar,

Señora, lo permitiera.

3

-Ventero amigo que estás sentado

en tu ventorrillo,

¿quieres darme una cunita

para que duerma mi niño?

-Muy contento se la diera

si hubiese sitio y el ama,

Señora, lo permitiera.


@ Rafael Alberti

El agua que está en la alberca

 El agua que está en la alberca

y el verde chopo son novios

y se miran todo el día

el uno al otro.

En las tardes otoñales,

cuando hace viento, se enfadan:

el agua mueve sus ondas,

el chopo sus ramas;

las inquietudes del árbol

en la alberca se confunden

con inquietudes de agua.

Ahora que es primavera,

vuelve el cariño; se pasan

toda la tarde besándose

silenciosamente. Pero un pajarillo que baja

desde el chopo a beber agua,

turba la serenidad

del beso con temblor vago.

Y el alma del chopo tiembla

dentro del alma del agua.


@ Pedro Salinas

La caricia perdida

 


[Poema - Texto completo.]

Alfonsina Storni

Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos… En el viento, al pasar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida ¿quién la recogerá?

Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida, rodará… rodará…

Si en los ojos te besan esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va.

Si no ves esa mano, ni esa boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de besar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida, ¿me reconocerás?

lunes, 2 de septiembre de 2024

Sueña el rey que es rey

 



Pedro Calderón de la Barca

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida?  Un frenesí.
¿Qué es la vida?  Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.


Nota: Fragmento de La vida es sueño

La alegría de estar sola

 


[Poema - Texto completo.]

Anna Świrszczyńska

Me rodearé de silencio
y florecerán en mí voces.
Me cerraré
y habrá más lugar en mí.
Como los pechos libres del corpiño
se me airearán
mis ideas y las ajenas.
Naceré bajo mi propia mirada
estallaré en mí
como una ramificación.
Me alejaré de todo
y todo entrará en mí.
Veré la existencia y su relieve
y la sombra que arroja
ese relieve.
Veré cada verdad,
como recién lavada.
La soledad me dará a mí misma
y al mundo.