Mueren los ojos, pero ¿ cómo
puede morir la luz, la luz de la mirada?
Como espíritu que es,
vuela,vaga errante,torna y retorna,
hermosea la vida, remueve,esparce,queda.
Quiero contaros como un cuento
-fastuoso,inverosímil-
la mirada de un hombre,
puesto que gocé de ella tantas veces
que sobre mí, sobre mis ojos casi avergonzados
de tanta luz de amor e inteligencia
que posó, se fijó deslumbradora.
Mas ¿cómo relatar al lejano,al tardío,
al muchacho que no llegó a alcanzarla
lo que ha de ser para él novela o mito?
Hablar a un ciego de colores,
a un sordomudo de celestes músicas,
habladles por metáforas, sinestesias,engaños.
Todo inútil.
La luz que de él, de sus ojos emana,
el metal de esa luz, su iris sideral,
su simpatía, su rigor,su timbre,
su alegría surcada, ondeada,
abanderada de oceánicas prodigalidades
¿es que me va a cegar ?
Por momentos había que entoldar los párpados
para así protegerse contra sus radiaciones.
Pero no. No es miedo. Ella me incita,
me invita a su tesoro,
me cala hasta lo hondo y me cautiva amigo suyo.
Era ella, su mirada,como una nueva fábula
dichosamente inventada cada día,
siempre distinta y a su mente fiel,
a su vocación de saber,querer saber,
amar saber -filosofía-
y sentirse más él contemplando a los suyos,
más sí mismo,más hogar,foco cálido
con suprema caricia de humor tornasolado.
Ah, sí. El tornasol,la tornaluz, el modulado prodigioso
de aquella -no, de ésta, la estoy viendo,
me está mirando- mirada campeona
con sabor a especias indecibles,
con brillos, no, con rayos interiores
de fundentes metales,cuerpos simples inéditos,
magias de un pozo de universos líricos.
La mirada sagaz, conversadora,
centelleantes a estímulos diversos
-personas,obras, cosas-
centrando en sí, imantando voluntades,
viajando en el diván de clima en clima,
fija en el aula, ardiente y metafísica,
curiosa a la sorpresa resbalada
de paisajes viajeros,
cómplice en el tribunal con el azorado alumno
que interpreta bien claro el
"no se asuste,no es eso, mas no importa".
Y la rima perfecta
cuanto lo que los ojos proclaman
los labios escoliastas lo confirman.
Sol, soles en su órbita que a veces
se acercan y ciñen en curva hasta abrasarnos.
Ahora se ha ido lejos,muy lejos,
pero su fulgir errante,flotante, nos acosa,
nos faceta,nos conforta. Luz,luz de amor humano.
La mirada de un hombre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario