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martes, 26 de enero de 2016

Poemas de Vicente Riva Palacio

Al Viento 

Cuando era niño,con pavor te oía
en las puertas gemir de mi aposento;
doloroso tristísimo lamento
de misteriosos seres te creía.

Cuando era joven, tu rumor decía
frases que adivinó mi pensamiento;
y cruzando después el campamento,
"Patria", tu ronca voz me repetía.

Hoy te siento azotando en en las oscuras
noches, de mi prisión las fuertes rejas;
pero hanme dicho ya mis desventuras

que eres viento si ruges o murmuras,
viento si llegas, viento si te alejas.


Un Recuerdo

Es un recuerdo dulce pero triste
de mi temprana edad;
mi madre me llevaba de la mano
por la orilla del mar.

Alzábanse las sombras de la tarde
como pardo cendal
y a gritar comenzaban en la cañada
el huaco pertinaz.

Cantaban los turpiales en el bosque
con dulce suavidad,
los penachos del mangle caballero
agitaba el terral.

Y de la selva entre los verdes musgos
se adormecía el caimán,
y bajaban los peces a sus nidos
de concha y de coral.

Zumbaban los insectos en el bosque
en su continuo afán
y en medio a los rumores dominando
los tumbos de la mar.

Mas de improviso atravesando el viento,
escuchóse fugaz
de las campanas de la aldea vecina
tañido funeral.

Detúvose mi madre y en silencio
la contemplé rezar,
y de llanto llenáronse sus ojos
y se inmutó su faz.

¿Por qué lloras, mi madre?, le decía
con dulce ingenuidad,
y ella me contesto dándome un beso:
-Es preciso llorar.

Que con lúgubre toque las campanas
anunciándose están
que un hombre, como todos,de esta vida
pasó a la eternidad.

-¿Y tú te has de morir? -la dije entonces-,
¿tu amor me faltará?
Y ella sin contestar, no más lloraba,
y yo lloraba más.

Sobre su seno recliné mi rostro,
y ella con dulce afán
enjugando mis lágrimas, decía:
-Vamos, ya está, ya está.

Pocos años después perdí a mi madre:
no ceso de llorar
y en sueños la contemplo cada día;
del cielo viene ya.

Llega y se acerca hasta tocar mi frente
su rostro celestial,
y con acento tierno me repite:
-Vamos, ya está, ya está.


A Medianoche

¡Suenan las doce! Alegre movimiento
responde a las sonoras vibraciones,
y músicas y gritos y canciones
lleva en sus ondas presuroso el viento.

¡Un año terminó! Surge el momento
que arrastra los ignotos eslabones
de otro año que preñado de ilusiones,
contempla en su delirio el pensamiento.

Y mientras tanto, el tiempo inexorable
las horas de su reino desprendidas
arroja en el abismo inescrutable
sembrando cunas y segando vidas.


En el Escorial


Resuena en el marmóreo pavimiento
del medroso viajero la pisada,
y repite la bóveda elevada
el gemido tristísimo del viento.

En la historia se lanza el pensamiento,
vive la vida de la edad pasada,
y se agita en el alma conturbada
supersticioso y vago sentimiento.

Palpita allí el recuerdo que allí en vano
contra su propia hiel buscó un abrigo,
esclavo de sí mismo, un soberano
que la vida cruzó sin un amigo;
águila que vivió como un gusano
monarca que murió como un mendigo.













Vicente Riva Palacio

    1832 - 1896

https://es.wikipedia.org/wiki/Vicente_Riva_Palacio

https://www.google.es/search?sourceid=chrome-psyapi2&ion=1&espv=2&es_th=1&ie=UTF-8&q=vicente%20riva%20palacio%20obras&oq=Vicente%20Riva%20Palacio&aqs=chrome.2.69i57j69i59j0l4.7655j0j4

http://revistas.ucm.es/index.php/ALHI/article/viewFile/ALHI9393110101A/23479

http://www.fondodeculturaeconomica.com/subdirectorios_site/libros_electronicos/desde_la_imprenta/010111E/files/publication.pdf