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martes, 5 de abril de 2016

Romance

¡Qué melancólica tarde¡
Luz el Sol apenas da,
la brisa,plegando el ala,
no se atreve a suspirar.

Lánguidas todas las flores,
la frente inclinando van:
el ave dormida yace,
y el eco dormido está.

¡Cuánta tristeza, Dios mío!
¡Qué calma tan funeral!
¡Me da miedo este silencio,
me aterra esta soledad¡

Cuando niño,en estos sitios
gocé venturosa paz:
hoy sufro, y lo mismo todo,
sin embargo, vuelvo a hallar.

Allí el soto de jazmines,
el arroyo más allá
donde con mi propia imagen
me divertía en jugar.

Mas no está lo mismo todo;
yo cambié, que no es igual
reír con delicia, niño,
que joven después,llorar,

Ahora entre mí y el mundo
ya nada de común hay;
loco el mundo goza y ríe,
y yo sufro sin cesar.

De la frágil esperanza
roto el divino fanal,
navegando voy sin rumbo
por un ignorado mar.

¡Cuál se agita el océano!
¡Qué borrasca ruge ya!
Este mar me causa miedo,
me aterra esta tempestad.

¡Valor,corazón, no tiembles,
pronto al puerto llegarás;
porque desde aquí a la tumba
no falta mucho quizás!

Resignación, y no tiembles...,
es dulce la eternidad.
¡Ay! ¡Adelante!... adelante
adelante, hasta llegar!







Juan Valle

1838 - 1865

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