A la luz de las estrellas
quiero rimar un romance,
un romance que las cuente,
un romance que las cante:
a la luz de las estrellas
porque la del sol deshace
y la de la luna miente
girándulas en el aire.
Es de noche. todo calla.
duermen los niños, los ángeles
se cierran, cuelgan los pájaros
en las ramas de los árboles.
Duermes tú, doncella. solas,
tus olas sueñan con naves,
se alzan, deprimen, despiertas
sin que las contemple nadie.
Navega la noche alta
sus profundos altamares,
y allá arriba las estrellas
no pueden dormir, no saben,
aunque abaniquen por turno
sus pestañas de azabache.
ay, sí cerraran los ojos
todas en el mismo instante.
Yo solo, desde mi huerto,
aspiro sus azahares.
ay, quién me diera a mí
que iba a estudiar para arcángel.
Duermes tú, que no estudiabas,
te duermes entre tus ángeles.
ay, quién me ha mandado a mí
conocerte, enamorarme.
Esa luz de esas estrellas
es la luz de otras edades.
Por eso rompe tan triste
en las playas de mi carne.
Esa luz de esas estrellas
me está cantando en su cante
que después que yo me muera
subiré a sus soledades.
Y la lumbre de mi alma
que ahora mis párpados bate,
librará por los espacios
toda su pena diamante.
Esa luz de esas estrellas,
ahora sin luna y sin nadie,
me está bañando de siglos,
me está besando de ángeles.
Duermes tú, duermen las nubes
sus sueños de tempestades.
Velan entre mil estrellas
la tuya y la de mi madre.
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