Campanas están gritando
que han traído de París
a un churumbel de dos cuartas
que ya se sueña "Albaicin"
Cinco hadas le fadan,cinco:
una,dos,tres,cuatro cinco
comadres que le fajan
en cinco varas cañi.
Cómo rueda el angelito
ciñéndose al serpentín
de algodón de faraones
perfumado de Coty.
Ay, qué ojos abre Agustina,
mónica de este agustín,
viendo entrar en su aposento
a aquellas cinco gachís.
Ésa que pisa menudo
es la morena Judit
que curó un día a Holofernes
cierta jaqueca sutil.
A esotra le dicen reina,
Cleopatra la barí,
áspid de cráneos rapados,
meridiano de nariz.
Por allí viene una india
entre ébano marfil
que a Rabindranaz Tagore
le inspiró Gitanjalí.
De Grecia llega una Gracia
y de la Arabia feliz,
paraíso de profetas
y de potros, una hurí.
Dicen las cinco Sibilas
en torno al botón de alfil:
-La punta del minarete
le izará,ronco muecín.-
-Bailará- brazos de azogue-
el fandango de candil.
-Tocará en piano de plata
mazurkas de Borodin.
-Toreará como los ángeles
por San Marcos y San Gil.
-Le robará a su padrino
veronés,prusia y carmín.
Déjame apuntar la hora
con lápiz azul turquí,
que estos milagros, Pastora,
no se suelen repetir.
Son las cuatro de la tarde
del veintisiete de abril
del año del armisticio
y siglo del gran jollín.
Por la plaza de Valencia
por brisa de zafir
vuela del negro bonete
la pluma del alguacil.
El último convidado
llega tarde, pero al fin:
Rafael, con un pez nuevo,
plata del Misisipi.
-¿Tú lo has visto? - No lo he visto.
Pero qué aroma a jazmín.
O aquí ha nacido un torero
o se ha muerto un serafín.
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