Los balcones de mi alma
están llenos de lluvia
Yo a las lluvias
las distingo
por sus tactos colores y sabores
lo mismo que a las frutas
Pero el gran caserón está desierto
y la agonizante cosa que me alumbra
no entiende el telégrafo de banderas
que urgentemente la llama desde fuera
Y ella
se morirá
Y en busca
de otros balcones volarán las lluvias
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