Noches sin fin,suplicio cruel y lento,
el alma el dolor muerde.
Se enjambran intranquilos pensamientos,
y mi pesar,araña diligente,
sus redes va tejiendo.
Los deseos se agolpan borbollantes,
salir al mundo quieren,
infinitos,tenaces,insaciables...
Y su veloz torrente, me parece,
se esfuerza en arrastrarme.
¿A dónde vais, alados pensamientos
volando en las tinieblas?
¿A lejanas estrellas de los cielos
cuando ignoráis la senda que en la Tierra
conduce a sus luceros?
¡Oh, mi lejana aurora matutina!
tú dime, ¿dónde te hallas?
¿Podré ver tu semblante mientras viva
o vendrás a llorarme, ya en la caja,
amante y dolorida?
año 1882
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