AMIR GUILBOA (1917). Nació en Ucrania y se radicó en Tel Aviv en 1941. Trabajó en canteras y en naranjales. Entre sus libros se encuentran: Los siete poderes y Cantar de madrugada. En 1963 se publicó una antología de su poesía: Azules y rojos.
Amir Guilboa (1917-1984)
En su obra se advierte una mezcla de elementos tradicionales y usos coloquiales. Se identifica con temas bíblicos, creando una atmósfera onírica surrealista.
Extraído de: Poesía Hebrea Contemporánea, antología. Editorial Hiperión, Madrid 1994.
Voy hacia el hombre
Por fin voy hacia el hombre que ha puesto trampas a los pájaros
y busco su perdón, porque quise impedirle jugar con las vidas de otros
maldigo mi torpeza, pues no está bien quitar nada de la alegría de sus instintos
que tuvo buen cuidado de guardar tensos en todo tiempo
y más cuando los pájaros volaron ya y parece
que pían y se burlan de mí desde la altura sobre mi cabeza
sospechan que también yo tengo trampas, que mis manos son trampas
y jamás se posarán en mis palmas tendidas hacia ellos.
Extraído de: Poesía Hebrea Contemporánea, antología. Editorial Hiperión, Madrid 1994.
Voy hacia el hombre
Por fin voy hacia el hombre que ha puesto trampas a los pájaros
y busco su perdón, porque quise impedirle jugar con las vidas de otros
maldigo mi torpeza, pues no está bien quitar nada de la alegría de sus instintos
que tuvo buen cuidado de guardar tensos en todo tiempo
y más cuando los pájaros volaron ya y parece
que pían y se burlan de mí desde la altura sobre mi cabeza
sospechan que también yo tengo trampas, que mis manos son trampas
y jamás se posarán en mis palmas tendidas hacia ellos.
LOS CABALLOS DE LOS JINETES
Las lanzas de los jinetes tocaron el cielo
y los corceles están orgullosos por eso.
Y yo dibujé caballos esbeltos y altivos
sin jinetes,
sin lanzas.
Y estaban mis corceles desbocados,
enloquecidos sobre el papel, piso y muro.
Y después se revolcaban conmigo en el polvo,
les crecieron alas.
Ahora cuando revolotean en los cielos
traje su recuerdo en mi canción.
EL HOMBRE DEBE CONTAR....El hombre debe pasar,
por lo menos una vez,
revista a su vida,
cuando ésta se desliza ante sus ojos,
como un libro abierto
y lee en sus páginas,
y ve frente a sí
cómo un día sigue al otro,
y de una hoja pasa a la otra
de ese libro abierto ante sus ojos.
Entonces,
más de uno se abandona a la misericordia
y se vierte en las páginas
del libro abierto ante sus ojos,
del libro abierto que es su vida
y así,
se abandona a la compasión.
Otros Poemas en Ingles, y Traducidos al Castellano
Los Caballos
Las lanzas de los jinetes tocaban el cielo
y estaban muy orgullosos de ellos los caballos.
Yo pinté a los caballos empinándose orgullosos,
sin jinetes,
sin lanzas.
Los caballos sin freno
corcoveaban en el papel,en el suelo,en la pared.
Y después conmigo mandados al prado
les nacieron alas.
Ahora,mientras revuelan por el cielo,
los recuerdo en el canto.
En la Oscuridad
Extendí la mano hacia adelante, al centro de lo oscuro,
y los dedos buscaban la luz,
tiritaban de miedo ante lo incierto.
Recogí los dedos para adentro
en la palma,
y empezaron a gruñir calurosamente
cual perrillos en las tetas de la madre,
y la seguridad no tenía límites
en la compañía del puño cerrado.
Después amaneció.
Moisés
Me acerqué a Moisés y le dije:
"Ordena las tropas de tal y de tal manera."
El moró para mí
y ordenó como yo dije.
¡Y quién no me vio en mi gloria!
Estaba allí Sara, de la infancia,
en cuyo nombre planeaba edificar una ciudad.
Estaba allí la esbelta de piernas de la granja
de campesinas.
Estaba allí Melvina,de Rabat, en Malta.
Dina, de la frontera entre Italia y Yugoslavia.
Y Riya, de las tierras bajas del Norte.
Muy orgulloso me adelanté hacia Moisés
para mostrarle el camino cierto: mas de pronto vi claro
que la que está dentro de mi nombre
esculpida y cierta
no estaba.
Moisés, Moisés, guía tú al pueblo.
Mira,estoy rendido y quiero dormir.
Soy apenas un muchacho.
Mi Hermano Callaba
Mi hermano volvió del campo
con la ropa gris.
Yo temía que mi sueño tal vez me engañara
y empecé rápido a contar sus heridas.
Después hurgué en la guerrera, en los bolsillos,
y encontré una venda que secaba una mancha.
Y en una postal arrugada, el nombre de ella,
bajo un dibujo de amapolas.
Y mi hermano callaba.
Entonces desaté un envoltorio
y fui sacando sus cosas, recuerdo,tras recuerdo.
Bravo, hermano mío, un héroe...
Mira, encontré tus medallas.
Bravo,hermano mío, un héroe...
Cantaré con orgullo a tu nombre.
Y mi hermano callaba.
Y mi hermano callaba.
Y su sangre clama desde la tierra.
ISAAC
De mañana temprano, salió el sol de paseo por el bosque
conmigo y con mi padre,
mi mano derecha en su izquierda.
Como un relámpago llameó un cuchillo entre los árboles.
Yo tenía mucho miedo al horror de mis ojos a las hojas
con sangre.
Padre,padre, apresúrate y salva a Isaac,
y nadie falte en la mesa a mediodía.
"Soy yo el degollado, hijo mío,
y mi sangre está ya por las hojas."
y se atascó la voz de mi padre.
Y palideció mi cara.
Y quise gritar y forcejeé para no creer,
desencajando los ojos.
Y me desperté.
Y mi derecha estaba sin sangre.
En Tiniebla
Si me muestran una piedra y digo yo: "Piedra", ellos
dirán :"Piedra."
Si me muestran un árbol y digo yo: "Árbol", ellos dirán:
"Árbol".
Pero si me muestran sangre y digo yo: "Sangre", ellos
dirán: "Color."
Si me muestran sangre y digo yo:"Sangre,ellos dirán:
"Color."
Si tuviera cien Sombreros
Si tuviera cien sombreros mi cabeza,
cien sombreros, cien sombreros,
cien sombreros, cien colores y variantes de color,
cien sombreros, una lluvia de sombreros.
Si tuviera cien sombreros mi cabeza,
saldría a la plaza del mercado
y todos los hombres me harían paso
esperando el agitar de los sombreros.
Si tuviera cien sombreros mi cabeza,
cien sombreros, cien colores y variantes de color;
si tuviera cien sombreros y un sol alto
derecho a mi cabeza, derecho a mis sombreros.
¡Oh,la gente, qué gritos de emoción recorrerían
sus gargantas,
su gran corazón latiría en la plaza,
el corazón de un pueblo esperando
el agitar de cien sombreros,cien colores y variantes de
color!
En Todo Lugar
Pasé rozando un árbol y me pareció que él pasaba
rozándome,
y de la emoción puse en él mi confianza.
Y de la alegría tan grande no acerté a llamarlo por
el nombre,
ni supe si mi padre lo mandaba o mi hermano.
De todos modos, me alegré mucho con él,
y lo abracé a los ojos de toda la calle y de las casas.
Y mis labios buscaron el calor de su sangre tras la piel
y su espíritu quedó preso en mis brazos...
Y se pegaron a mi nuca las miradas
del recuerdo de mi padre y de mi hermano,
desde más allá de la calle y los solares.
Benditos ellos. Están en todas partes. En todos los días.
Pero solo un momento me es lícito abrazarlos. A veces.
El Rostro de Josue
Josué desde lo alto mira mi cara. Su rostro es oro
macerado. Sueño frío.Sueño momificado.
A mis pies el mar bate hacia la costa eternidades.
Su lamento me enferma. Me parece que voy a morir.
Pero es forzoso, es forzoso que aguarde vivo
al Siempre.
En lo alto, el rostro de mi hermano asciende con la nube
y anuncia mis pisadas en la arena lavada.
El mar bate y se retira. Bate y se retira.
Dura hostilidad que una ley condiciona.
Yo. En el viento.Otro.En fuga.Distante
Josué descansa ya de sus guerras.
Él, que había dejado una herencia a su pueblo,
no se talló un sepulcro para sí
en la montaña de Efraim.
Por eso sale cada noche
de paseo por los cielos.
Y yo enfermo, me parece que voy a morir caminando
descalzo por la luna fría,
a la orilla del agua,
mientras en mí murmura, dentro de mí murmura
mi muerte su final
batiendo olas a mis pies.
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