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martes, 19 de noviembre de 2013

ABA KOVNER 1918 - 1987


ABA KOVNER (1918). Nació en Sebastopol. Encabezó en 1943 la resistencia de los judíos en el Ghetto de Vilna. Vive en el kibutz Ein Hajoresh. Participó en la Guerra de la Independencia de Israel, lo que fue fuente de inspiración para parte importante de su creación poética.

 Recibió el Premio Israel por su obra literaria. Entre sus libros:

 Tierra Arenosa, 1961.
De todos los amores, 1965.
Mi hermana pequeña.1968

  • Abba Kovner es considerado un héroe de la Resistencia judía durante el Holocausto en los países bálticos, durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Perteneció al movimiento sionista independentista de Israel. Wikipedia
  • Fecha de nacimiento14 de marzo de 1918, Sebastopol, Ucrania
    Fecha de la muerte25 de septiembre de 1987, Ein HaHoresh, Israel
    CónyugeVitka Kempner (m. ?–1987)


  • YO ERA UN NIÑO

    Cuando mi padre falleció
    ya sabía que se iba a morir,
    yo era un niño.
    
    A las seis y media de una mañana de Nisán
    miró mi padre en frente suyo,
    (gente vestida de blanco, de blanco)
    y le dije a mi padre:
    en la ventana ¡se ve la lluvia!
    y todavía agregué
    ¿papá?
    Me miró a los ojos
    mientras sus manos apretaban a escondidas un reloj.
    – ¡No hay para qué llorar!
    Yo, lloré.
    Lloré, como si tuviera frío,
    siete noches seguidas,
    afuera, cesó la lluvia.
    
    Ven, basta, levántate
    me dijeron.
    Acariciaron mi cabello, lleno de dolor.
    Sólo mi madre dijo: ¡déjenlo!
    y agregó: que llore un poco el niño.
    
    
    
    
    Otros Poemas de Abba Kovner, Traducidos
    
    
    PORTICO
    
    
    Viejas cisternas se congregan de repente en los ojos,
    todos los ríos de mi sangre, en su doble lecho, están
    despiertos .
    Y el corazón cerrado. Sin salir. Sin entrar. Sin acercarse.
    Solo el choque de las aguas violentas, y la voz antigua:
    
    
    No avances, amigo, nuestros pies son forasteros aquí;
    pero mi amigo avanza. Nuestros pies ...son superfluos.
    Y nuestros pasos se apagan. No eres tú aquí
    el gran caminante, amigo...
    Mi amigo extiende las manos abiertas, toca con las palmas,
    y la tierra viene.
    
    
    En rebaños, en rebaños,ella viene arrullando tus pies
    con luz devastadora. Sus pies abren senda y no la abren.
    "Caeremos,amigo..." ¡Oh, entonces ella vendrá
    en oleadas a tus brazos,
    en esta tierra!
    
    
    
    
    
    
    LAS PUERTAS  DE  LA  CIUDAD
    
    
    ¿Quién prendió fuego a la ciudad
    y no despertó a sus habitantes?
    Suben como piedras toscas sus campos,
    esta noche, tercera ya de incendio.
    
    
    Yo no conocía la ciudad
    cuya perra no despertó a los habitantes;
    como una puesta de sol, tres noches íntegras,
    mano incircunsisa la arrebola.
    
    
    El viento viene del mar. En la ruta de las aves
    nubes pardas otean, cual bandidos, los tizones.
    Los cielos flotan bajos y la noche mira a un peregrino
    espantarse camino del incendio.
    
    
    Un pastor se acerca a la ciudad y ante la puerta
    arrancada de sus goznes se detiene.
    Está como un abismo tranquila la ciudad;
    nada queda sano fuera de un mastín rojo.
    
    
    
    
    El pastor da la vuelta y se lava los ojos,
    los rebaños balan hacia la hoguera,
    la ciudad enorme contesta como loca,
    el pastor no recuerda su nombre.
    
    
    
    
    
    
    SONIDOS  DE  CERCA
    
    
    
    
    Compré un cascabel para mi niño;
    mi niño, no avezado a la derecha,
    tomó en su mano el cascabel;
    sonaba con la izquierda.
    
    
    
    
    Cascabeles hay por todo el mundo,
    ranas que croan, no por ninguna presa.
    Sonaba mi niño el cascabel, era la tarde,
    y Amón y Tamar se hacían quejas.
    
    
    
    
    Vi por la noche un bosque extraño...
    ¡Qué bizarros los ojos del carnero a quien marean!
    Cada vez que tañía el cascabel,
    la alambrada de pinchos tras él ciega....
    
    
    Sordos son los muros. Como un libro las casas se cierran.
    Quizás el mar azul oiga
    cómo florece la ceniza por la estepa.
    
    
    No llores, niño, el carnero fue altivo.
    Toca el cascabel con tu derecha...
    Contigo yo estoy
    hasta que amanezca.
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    

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