ABA KOVNER (1918). Nació en Sebastopol. Encabezó en 1943 la resistencia de los judíos en el Ghetto de Vilna. Vive en el kibutz Ein Hajoresh. Participó en la Guerra de la Independencia de Israel, lo que fue fuente de inspiración para parte importante de su creación poética.
Recibió el Premio Israel por su obra literaria. Entre sus libros:
Tierra Arenosa, 1961.
De todos los amores, 1965.
Mi hermana pequeña.1968
Recibió el Premio Israel por su obra literaria. Entre sus libros:
Tierra Arenosa, 1961.
De todos los amores, 1965.
Mi hermana pequeña.1968
Fecha de nacimiento: 14 de marzo de 1918, Sebastopol, Ucrania
Fecha de la muerte: 25 de septiembre de 1987, Ein HaHoresh, Israel
Cónyuge: Vitka Kempner (m. ?–1987)
YO ERA UN NIÑOCuando mi padre falleció
ya sabía que se iba a morir,
yo era un niño.
A las seis y media de una mañana de Nisán
miró mi padre en frente suyo,
(gente vestida de blanco, de blanco)
y le dije a mi padre:
en la ventana ¡se ve la lluvia!
y todavía agregué
¿papá?
Me miró a los ojos
mientras sus manos apretaban a escondidas un reloj.
– ¡No hay para qué llorar!
Yo, lloré.
Lloré, como si tuviera frío,
siete noches seguidas,
afuera, cesó la lluvia.
Ven, basta, levántate
me dijeron.
Acariciaron mi cabello, lleno de dolor.
Sólo mi madre dijo: ¡déjenlo!
y agregó: que llore un poco el niño.
Otros Poemas de Abba Kovner, Traducidos
PORTICO
Viejas cisternas se congregan de repente en los ojos,
todos los ríos de mi sangre, en su doble lecho, están
despiertos .
Y el corazón cerrado. Sin salir. Sin entrar. Sin acercarse.
Solo el choque de las aguas violentas, y la voz antigua:
No avances, amigo, nuestros pies son forasteros aquí;
pero mi amigo avanza. Nuestros pies ...son superfluos.
Y nuestros pasos se apagan. No eres tú aquí
el gran caminante, amigo...
Mi amigo extiende las manos abiertas, toca con las palmas,
y la tierra viene.
En rebaños, en rebaños,ella viene arrullando tus pies
con luz devastadora. Sus pies abren senda y no la abren.
"Caeremos,amigo..." ¡Oh, entonces ella vendrá
en oleadas a tus brazos,
en esta tierra!
LAS PUERTAS DE LA CIUDAD
¿Quién prendió fuego a la ciudad
y no despertó a sus habitantes?
Suben como piedras toscas sus campos,
esta noche, tercera ya de incendio.
Yo no conocía la ciudad
cuya perra no despertó a los habitantes;
como una puesta de sol, tres noches íntegras,
mano incircunsisa la arrebola.
El viento viene del mar. En la ruta de las aves
nubes pardas otean, cual bandidos, los tizones.
Los cielos flotan bajos y la noche mira a un peregrino
espantarse camino del incendio.
Un pastor se acerca a la ciudad y ante la puerta
arrancada de sus goznes se detiene.
Está como un abismo tranquila la ciudad;
nada queda sano fuera de un mastín rojo.
El pastor da la vuelta y se lava los ojos,
los rebaños balan hacia la hoguera,
la ciudad enorme contesta como loca,
el pastor no recuerda su nombre.
SONIDOS DE CERCA
Compré un cascabel para mi niño;
mi niño, no avezado a la derecha,
tomó en su mano el cascabel;
sonaba con la izquierda.
Cascabeles hay por todo el mundo,
ranas que croan, no por ninguna presa.
Sonaba mi niño el cascabel, era la tarde,
y Amón y Tamar se hacían quejas.
Vi por la noche un bosque extraño...
¡Qué bizarros los ojos del carnero a quien marean!
Cada vez que tañía el cascabel,
la alambrada de pinchos tras él ciega....
Sordos son los muros. Como un libro las casas se cierran.
Quizás el mar azul oiga
cómo florece la ceniza por la estepa.
No llores, niño, el carnero fue altivo.
Toca el cascabel con tu derecha...
Contigo yo estoy
hasta que amanezca.
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