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martes, 12 de marzo de 2013

Josef Zvi Rimon 1889-1958

Nacido en Bison, Polonia.Estudios en academias judías.Desde 1909
en Palestina.Al principio,secretario de una organización de la
caridad; después, maestro y bibliotecario.
Se retiró tres años a Safed, la ciudad de los antiguos místicos
cabalistas.. Allí pasaba días enteros en la sinagoga de I.Luria,
estudiando Cábala y Zohar.
Más tarde,en Jerusalén, recibió la influencia del gran rabino
Kuk.

Su poesía,robusta, y agitada, imita y recuerda al Salterio en
los ramalazos de la emoción,en el entusiasmo absoluto por Dios.
Sorprendentes hallazgos, una osadía de metáforas eróticas le
presentan un aire moderno.

Su poesía está recogida en cortos librillos:

Recolección,1910;
Santuario, 1913;
En la visión 1916;
Coronas,1944;

Algunas poesías


¿Por que lloras, Corazón?

¿Por qué lloras,corazón, sobre las ruinas de tu santuario?
¿Fue grande la tempestad, te conmovió?

La Majestad trasquiló los cabellos de su cabeza acongojada
y te llamó para increparte igual que a su Mesías.
Te cazó por los montes como un ladrón,
se aclaró contigo,te dijo: "También yo estoy afligida."
Pero tú andas díscolo,soñando despierto, gritando
de dolor y de rabia, aunque no sabes traicionar...
¡Ay, día tras día,oscuridad¡... ¿No habrá cobijo en la
tormenta para mí
bajo las alas de Dios?


La Tarde se acuesta sobre el Mar


La tarde se acuesta sobre el mar.Tras la palidez del espacio-
sueño de adolescencia-,
el arrebol maravilloso-fuego de mocedad-,la aurora y luego
el silencio.
Una sola estrella echo de menos,la de mi juventud,que antaño
florecía.
Escudo el estruendo del mar y él oye,como un amigo, el silencio
de mi corazón.
Dios está sobre mí como el alto tapial de los jardines en la
noche iluminada.
Mi corazón otea la lejanía del mar, lo que va por sus senderos
infinitos.
Pienso: La juventud del vidente es como el mar, el ciclo de sus
días como el mar.
¿Qué semejanza hay entre estos mares? Que en ambos Dios se
sumerge y reaflora.



Mi Corazón Brama


Mi corazón brama y, para que yo no oiga su voz,un aureo muro
lo circunda.

Mi visión acumula nubarrones y no conozco mi viento.
Porque la mano de Dios se ha asentado en mí con fuerza.
Deseo acariciar cabelleras de mujer,trenzas restallantes de sol,
pero él me agarra la mano y me susurra tierno:
Tú espera un poco,vencerás renunciando,
tus pasos sacarán llamas rojas al abismo,
las arpas del espacio se harán añicos sobre tu cabeza,
será como Dios tu corazón,
¿para qué te hundes?, sube, sube como el sol.
La poesía para mí es como para Levi el amor, para mi
alma como para Ibn Gabirol trenzar coronas.
La profecía camina,la visión aquí llega,
y Dios está en lo santo.


Por las trenzas de una Muchacha

Por las trenzas de una muchacha Dios me consume
y no siente vergüenza.
Sale del asilo de los eremitas, se desboca
por la vastedad amapola.
¿Te aguija la pasión como a un hombre, Dios?
Centelleas como un varón,
revoltoso andas como yo,
que soy hombre solo.
Así, te perseguiré
por lo que tú me perseguiste,
Dios eternal,
amor.































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