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miércoles, 27 de febrero de 2013

Zalman Schneur 1886-1959

ZALMAN SHNEUR (1886-1959). Nació en el seno de una familia jasídica rusa. Estudió humanidades en la Sorbona y medicina en Berlín. Logró escapar a los Estados Unidos. En 1951 se radicó en Israel. Escribió en hebreo y en yidish. Su obra se destaca por su pasión y ternura.

Escribio en hebreo y en yidish

Obras poéticas:

Al ponerse el sol, 1906;
Cantos y poemas, 1914;
Visiones, 1924;
Puentes, 1922;
Capítulos del bosque 1933;

Sus obras completas, publicadas en 1958, incluyen novelas,ensayos,memorias y poesía



AÚN ENTONCES...

Aún entonces, en mi postrer momento,
cuando deje ya de circular la sangre por mis venas,
y no puedas llorar, me observarás asustada,
llena de pánico, pero sin sentimiento.

No captarás mi muerte, como no lograste comprender mi corazón 
que se ilusionaba en los sueños, cuando tu besabas mi frente.
No, no entenderás mi muerte, tú, que creías
que mi vida se prolongaría como una llama sin fin.

Lloras por esa flor cultivada enjaula de oro
que se marchitó por falta de sol y rocío,
lloras por esa ave que cayó de lo alto del nido
siendo aún ciega, débil e indefensa.

Mas, no gimas por esa roca, la eterna roca
que de pronto se estremeció, solitaria y libre,
y temblando se desplomó estrepitosamente,
abriendo un abismo lleno de tinieblas y misterio.

LLAMADO A LA ORACIÓN
En una noche invernal
el simplón del pueblo se inclinó sobre el rabino
muerto, que yacía en un charco de sangre;
le meció la barba desgreñada,
le hizo cosquillas en el talón
y de pronto,
enardecido, comenzó asaltarle encima
y darle de patadas en el vientre y la espalda.

¡Arriba!  Rabino borrachín, ven a la plegaria!
El vino le ha amodorrado
en medio de una zanja inmunda,
la cabeza en descubierto, a la intemperie,
entre vómitos y basura.
¿Dónde dejó su solideo? ¿y los zapatos?
¡oh! ¡ay, ojos que esto ven!
Igual que Noé, tumbado boca arriba,
sin vergüenza ni pudor.

¡A rezar! ven, no te escapes ¿No puedes?
– apóyate en mi brazo.
Te llevaré a la sinagoga, te guste o no
y te sentaré sobre excremento humano
entre las columnas rotas del púlpito.
Colgaron un perro muerto
en vez de la lámpara que se balancea.

Aunque tengas el gaznate abierto
leerás en el libro profanado de la Torá
y los lamentos serán oídos por tus hijas violadas 
y por tu nieto, que yace destripado en una fosa 
y por el bedel, también muerto, cuyos oídos 
fueron reventados por los cascos de un corcel.

ARRIBA, A LA ORACIÓN

En una noche oscura, el tonto de la comunidad se inclinó
sobre el rabino,
el rabino de la villa asesinado,revuelto en sangre;
le tiró de la barba desgreñada,le hizo cosquillas en el
calcaño vuelto y de repente,enfurecido,empezó a saltar
y a darle puntapiés en el vientre y en la espalda.

Venga, de pie,rabino borracho, a la oración. Te has amodorrado
de vino
en una zanja inmunda,destocado,el cuello al aire,entre vómito y basura.
¿Dónde tienes el gorro? ¿Y los zapatos? !Ay!, mis ojos
lo que ven, igual que Noé boca arriba tumbado, sin vergüenza ni pudor.

A rezar, aúpa, mecachis, no te escurras. ¿Que no puedes?
Apóyate en mi brazo.
Te arrastraré a la sinagoga, te haga gracia o refunfuñes,
y te sentaré sobre estiércol de humanos, entre columnas rotas del púlpito.

Allí un perro muerto cuelga en el sitio de la lámpara y oscila.

Con un agujero en la garganta, leerás en el libro desbaratado
de la Ley lamentaciones,
que oirán tus hijas violadas y tu nieto rajado en canal
y el bedel cuyos oídos estallaron los cascos de un caballo.

AMAPOLAS

Estaba yo en el campo de mañana
y todo el campo ardía con mil amapolas en flor
como gritos de pasión brotando de la tierra y coagulándose,
como ascuas del gozo del verano en tallos de esmeralda,

Teas menudas que daban dentelladas innocuas en el verde,
amapolas llameantes en el aire cristal,
sin chispas ni humo.

Empecé a caminar y el escuadrón de lenguas de fuego
me seguía, me cercaba galopando.
El sol ardía en el cielo, la tierra a mi paso enrojecía,
yo era como un bloque de oro en el crisol.













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