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domingo, 20 de enero de 2013

Poesia China II



Li Po (701-762?)

Junto con Tu Fu es el más grande de los poetas chinos. Es también una de las figuras más excepcionales de la historia de la literatura china, por su carácter, su estilo de vida, su espíritu libre y su genio poético. Cuan­do el poeta Chin-chang lo conoció, lo llamó "Un Inmortal exiliado en la tierra". Nativo de Szechwan, a los veintisiete años dejó su pro­vincia natal, y viajó por el país. Estudió y en­trenó con varios maestros taoístas, y llegó a ser un gran adepto. Su dedicación al Taoísmo au­mentó aún más su espíritu de libertad. Llegó a ser también un gran maestro en el arte de la es­pada, y viajó por China como caballero erran­te, durante largo tiempo. Una vez fue conde­nado a muerte y estuvo tres veces bajo arresto. Se casó con una joven de una prominente fa­milia, lo que lo retuvo a las orillas del lago Tung Tin durante un tiempo. En el año 742 fue llevado a la corte, y allí gozó de gran privilegio. Sin embargo, la envidia de sus adversarios hizo que lograran desacreditarlo implicándolo en la rebelión de An Lu-shan, y consiguieron que se lo desterrara a Ye-lang en Yün-nan. Pero la sen­tencia se abolió antes de que llegara a destino. Fue un gran bebedor, y se jactaba de "comer como un tigre, y beber trescientas copas en una sentada". En una ocasión, un enviado del em­
perador lo fue a buscar a las montañas para pe­dirle que acudiera a la corte. Li Po estaba en una posada, profundamente borracho. Ante el pedido del emisario, rehusó la invitación di­ciendo: "Dígale a su majestad que su servidor es un dios del vino".


La pureza y la libertad de su espíritu Taoísta es­tán bellamente ilustradas en el poema: En la Montaña, Respuesta al Hombre Vulgar, que in­cluimos en esta antología. Si bien una leyenda dice que murió en una noche de borrachera tratando de abrazar la luna en el río Yangtze, la fecha de su muerte es incierta. De cualquier modo, en China no se lo considera como a un humano, sino como a alguien que alcanzó el estado de inmortal.




Canción Para Navegar


Un barco de sándalo y remos de magnolia,
En ambas puntas se sientan "flautas de jade y pífanos de oro".
Bellas cantantes, incontables cascos de vino dulce,
Oh, déjenme seguir las olas, dondequiera que me lleven.
Soy como el inmortal que se fue montado en la grulla amarilla,
Sin w eta vagabundeo siguiendo a las gaviotas blancas.
Las canciones de Chu-ping aún brillan como el sol y la luna.
De los palacios y torres de los reyes de Ch'u no quedan rastros en las montañas.
Con un solo golpe de mi pincel sacudo las cinco montañas,
El poema terminado, río, mi deleite es más vasto que el océano.
Si la fama y las riquezas pudieran durar para siempre,
El río Han fluiría hacia el Noroeste volviendo a su fuente.





Bebiendo Solo a la Luz de la Luna

Si el Cielo no tuviera amor por el vino,
No habría una Estrella del Vino en el cielo.
Si la Tierra no tuviera amor por el vino,
No habría una ciudad llamada Fuentes de Vino.
Como el Cielo y la Tierra aman el vino,
Puedo amar el vino sin avergonzar al Cielo.
Dicen que el vino claro es un santo,
El vino espeso sigue el camino (Tao) del sabio.
He bebido profundamente de santo y de sabio,
¿Qué necesidad entonces de estudiar los espíritus y los inmortales?
Con tres copas penetro el Gran Tao,
Tomo todo un jarro, y el mundo y yo somos uno.
Tales cosas corno las que he soñado en vino,
Nunca les serán contadas a los sobrios.



A mi Esposa, desde Yeh-lang, el Lugar del Exilio


Separado de ti, me lamento en Yeh-lang más allá de las nubes,
A esta casa iluminada por la luna, las noticias nunca llegan.
Veo los gansos salvajes ir hacia el Norte en primavera.
Ahora van hacia el Sur, ¡no hay carta desde Yuchang!



La Montaña Tong


Arreo la alegría de la montaña Tong,
Mil años, no tengo pensamientos de irme.
Continúo danzando, hago olas con mis mangas, Barren por completo la Montaña de los Cinco Pinos.



Dos Ermitaños Beben juntos en la Montaña

Un par de amigos beben, las flores de la montaña se abren,
Una copa, una copa, sigue otra copa.
Yo estoy borracho, me duermo, y usted se tiene que ir,
Mañana, tengo una idea, tome su laúd y venga.



En el Templo de la Cumbre


Esta noche permanezco en el Templo de la Cumbre,
Elevo mi mano, toco las estrellas largamente. No me atrevo a hablar en voz alta,
Temo molestar a los grandes hombres del Cielo.



Pensamientos Nocturnos


Delante de la cama, la luz de la Luna brillante,
Creí que era escarcha sobre la tierra.
Levanté la cabeza, vi la Luna brillante,
Bajé la cabeza, y pensé en el hogar lejano.



Despidiendo a Meng Hao-ren en el Pabellón de la Grulla Amarilla

Viejo amigo vas al Oeste del Pabellón de la Grulla Amarilla,
Flores con niebla en la tercera Luna, desciendes hasta Yang-chou.
El navío distante y su forma lejana, pasa las montañas verdes,
Sólo veo el Largo Río, fluyendo en la orilla del cielo.



Sentado en la Montaña de la Reverencia

Bandadas de pájaros vuelan alto y desaparecen,
Una nube solitaria, sola se va ociosa.
Nos miramos recíprocamente los dos sin fin,
Sólo queda la Montaña de la Reverencia.





En la Montaña, Respuesta al Hombre Vulgar


Me preguntas por qué vivo en las montañas verdes,
Sonrío pero no respondo, mi corazón está despreocupado.
Durazneros y aguas que fluyen quedaron atrás hace tiempo,
Tengo otro mundo, no el mundo de los hombres.







Tu Fu (712-770).

Contemporáneo de Li Po. La tradición los considera a ambos como los más grandes poetas chinos. Tuvieron ocasión de conocerse, trabar relación y establecer un lazo de amistad por el resto de sus vidas. Sin embargo, sus naturalezas y destinos son tan di­ferentes como se pueda imaginar. Li Po era un espíritu feroz y espontáneo, dedicado total­mente a la libertad Taoísta. Tu Fu, aunque no carecía de un agudo sentido del humor, era, fundamentalmente, serio, intentando mante­nerse dentro de los cánones de! ideal Confu­ciano. Sus poemas son extremadamente difíci­les de traducir, por lo que en esta antología se presenta solamente uno.




Cuando era Oscuro


Cuando era oscuro, llegué a la aldea de Shih-hao,      
Tarde en la noche llegó un oficial a reclutar hombres.
El viejo de la casa se trepó a la pared y huyó,
La vieja abrió la puerta.
¡Cómo explotaba en furia el oficial enojado!
¡Qué amargamente lloraba la mujer! Escuché lo que la mujer decía:
"Tenía tres hijos para la defensa de la ciudad de Yeh.
Sólo uno de los tres me envió una carta,
A los otros dos chicos los mataron en batalla.
El único que queda puede no vivir mucho, Los muertos se van para siempre.
No hay más hombres en la casa,
Excepto mi nieto que todavía toma el pecho.
Es por él que su madre se queda con nosotros,
Sin embargo, no tiene una pollera entera para salir.
Aunque soy vieja y no tengo fuerzas,
Déjeme ir con usted, oficial.
Para responder a un llamado urgente de Ho-Yang,
Por lo menos puedo cocinar para los soldados".
Más tarde la conversación se detuvo,
Lo que oí fue algo como llanto.
Al amanecer salí para proseguir mi viaje,
Sólo pude decirle "Adiós" al viejo.


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