Cómo quisiera cantarte,
Sevilla de luz desnuda,
la Sevilla más difícil,
la más pura.
La que de tan cerca, cerca,
no puede ver a su Dama
pero que la lleva dentro
sin nombrarla.
Sevilla quieta de sombra
verdegay y azulpurísima,
la sombra con la luz de eco,
luz de rima.
Cuando la tierra es ya sueño,
el sueño aroma, el aroma
clavo en la sien y la sien
se nos deshoja.
Nadie en la calle del aire,
el aire solo y parado.
Pasó hace poco un poeta
veinticuatro.
Ciudad donde nació y vive
mi otro yo, mi yo de enfrente,
que de tan hondo vivirla
no envejece.
Sevillano soy, amigos,
con siete siglos cabales
y otros siete que me esperan
en el aire.
Por las Atarazanas,
Torre del Oro,
eslabones rodaban,
corren los moros.
Por esa luz de esos ojos
donde el pensamiento vuela,
por esa luz de esos ojos
verde y negra,
viven muriendo los hombres
y trasminan los jazmines
y mármoles de columnas
pisan firmes.
Y cuando las trece llamas
de Pentecostés descienden,
ay, qué estampido de pétalos
en las frentes.
Sí, luz de Bética antigua,
luz de Itálica sagrada,
heredada en los blasones
y en la gracia.
Por ti se salva la muerte
y se cristiana la pena
y el azahar ya no sabe
por qué besa.
Por ti,luz en luz flotante,
por ti, luz de norte en sur,
luz de Sevilla la clara,
sola luz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario