My fácil me sería, Manuel Llano,
con tus libros,tu lengua y tus trebejos,
centonear en verso astuta síntesis,
vistiéndome de ti para evocarte,
pero trampa estudiosa no la hago.
Quiero que encantes tú con habla y prosa
-prosa de corazón, corazón de oro-
el oído y el alma de quien sabe
leerte y escucharte. Que a ti vayan
los siempre de poesía enamorados,
los que aniñarse saben como aquellos
que quería el Señor.
Niño me hiciste
oyéndote ¿te acuerdas? Me enviaste
-qué embajada encantada- tus anjanas.
Nunca te había visto ni aun leído.
Y hechizado quedé de tus "colores".
Colores,folcolor por ti aprendido,
vivido o inventado. Inverosímil luz
de matizaciones, sólo tuyas,
poesía exactísima. Colores
de maíz, de rey grillo, de esclavina
de párroco revieja, grises últimos
de buche de paloma solariega;
verdes -la gama entera- lagartijas
crías o adultas sobre el solo de tapia.
Pintor,escuchador, rabel florido
con percusión de albarcas. En ti alienta
la Montaña, Collada de Carmona,
por Cabuérniga arriba a Tajahierro,
braña del serroján, prado concejo.
O las mentiras que la moza escucha
del agua del molino parletana.
Y la vida sorbida, sed de niño,
candor de lazarillo profanado.
Y el alma siempre pura,azul, negándose
a la fuerza del mal, del sino torpe,
abrazando el dolor de tierra verde.
Tu alma, Nel,Manuel. Plática tuya.
sueñe siempre su gloria en mis oídos.
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