Homenaje a sor Juana Inés de la Cruz
"No me acuerdo haber escrito por mi gusto
si no es un papelillo que llama el sueño"
Dad al sueño también lo que es del sueño.
El sueño es vida, es la suprema vida,
mas no el sueño de párpados piadosos,
vencidos a su peso de ala en nido
hasta rimar pestaña con pestaña.
¿Imagen de la muerte? No. Los muertos
dejan abierta una rendija lívida
¿Por qué se la cerramos? ellos quieren
luz tamizada, mansa, el entresueño.
Ni entresueño de muerto ni engañosa
luz de escenografía de durmiente.
Dormir es abdicar y viene el sueño
-primero sueño- y ciñe la corona
de deseos,delirios, delincuencias
y reinamos,monarcas del vacío.
Pero es el otro sueño, el sueño,
segundo sueño, sueño a que se asciende,
no en humos de vapores sino en alas
del vuelo merecido y apoyado
en otro infante aletear gemelo,
ambos batiendo azul, éxtasis ambos;
es ese sueño -el raro sueño esquivo,
el sueño del despierto, del tan lúcido
que ve lo que los otros ni aun postulan-
el que es vida suprema.
Yo quisiera cantar para ti, Juana,
la didascalia maravillosa
de la más noble y cálida oficina,
del taller de poetas y de sórores.
Porque tú eres poetisa y sabihonda,
musa y monjita, y sueñas y lucubras,
despierta o ya dormida o en el alba
del gradual recordar, de tu alquería
rumbo a Nepantla, al sol y a los virreyes.
Tú me comprenderás, tú amaste mucho,
tú eres siempre una niña enamorada
y estás viviendo tu segundo sueño.
Ya del primero sueño despertamos,
la aurora nos regala y nos posee
y sobre nuestros hombros un vacío
de plumas de cornejas nos recuerda
los trofeos del erebo y ¿quién sabe?
Y rompemos a andar rasgando el éxtasis.
Éste soy yo, mi pierna no es el árbol
ni esa nube de fuego arrebolada
es mi respiración que en el consuelo
de la conciencia azul dura y anida.
El agua, el agua, ¿y eso será todo?
¿No habrá más que el remanso que la copia,
ese otro yo rizado e incesante
que puja desde el fondo del deseo
hasta besar el atrevido limite?
Y con el dedo escribo. Y rompo el pacto
entre el aire y la fábula incestuosa.
Qué soledad maestra y sin indulto
la del ser en su ser. Naturaleza,
naturaleza, ay, desnaturada
madre,princesa y flor del abandono,
flor frutecida para holganza estéril.
Y sigo caminando, sonriendo
de sentirme en mi ser,ser para nadie,
ni para mi ni para aquella nube.
Ni para aquélla, no, ni para aquella
estrella de la tierra, tú, muchacha
que encerrada en tu ser pasas y miras.
Esgrima negra, tu botón sin sangre
no cree en primaveras, no se cree
a sí mismo, no abre fe, no ama.
Y se retrae tristísima la antena,
retráctil de estupor, allá a su poza.
Mas de pronto un suspiro como un cielo
la vela hinche del pecho. Es el milagro,
en la pregunta en punta, es la visita.
¿Ésta es mi casa, soy yo el elegido,
el súbito? Esta luz - no sé de dónde-
me besa, sí y me orla. ¿Soy traslúcido?
Esta luz, esta luna que me invade
¿dentro de mí dormía? ¿Ésta es mi mano
o la mano de un ángel que perdiera
de un rayo infelicísimo la espada?
Y me la beso, beso ya mi mano
-mútil y seccionada vena a vena-
como ajena a mi cuerpo, como un guante
que aún guardara el aroma de su huésped.
Con la otra mano, tibia y compasiva,
la acaricio, la elevo como flor.
Mi mano diestra: una corola, un astro,
un alabastro. Y me pertenecía.
¿Tan mía será ahora como el fuego
lo es de la zarza ardiendo y el paisaje
del vidrio transparente y siempre virgen?
¿como el amor de dios se nos trasluce
en el cariño humano a criatura?
Y esta mano de luz enajenada
¿será también fanal para los otros?
Este pulso de lumbre, estos latidos,
destellos de jazmines y falanges,
fueron ayer calientes, resbaladas
lágrimas de mujer para mí vertidas
-pues ya en líquido humor viste y tocaste,
Juana de ayer, de entonces, siempre,
tu corazón deshecho entre mis manos-.
Y este pulso, destellos o latidos,
este selenio halo de mis dedos
¿es visible también a ojos de enfrente?
Amigos míos ¿os alumbra y besa
ese candor novísimo , novicio,
de mi mano y acaso de mis ojos,
de mi frente ignorándose, de todo
mi ser corpóreo en luna enhechizado?
¿En luna que un sol espeja, enfría
el bálsamo o recuerdo bebedizo?
¿os sirve de consuelo esta errabunda
fosforescencia, esta imantada órbita
que una elipse de gloria inventa y cierra
en la orfandad de un mundo tenebroso?
Vestido voy de mí, que mi desnudo
es el sueño, es la luz que me sostiene
y me esgrime en un aire de banderas,
es el amor, la música del cielo.
Y tú que fuiste musa y fuiste música
de armilares, obesos instrumentos,
que pulsaste el esdrújulo y el tacto
helado de marfil del clavecímbalo,
tú, cecilia de fugas sin preludio,
tú, Juana Inés en claustro de sonetos,
sabes cómo se canta y se discanta
cuando se vive en espiral de olvido,
cuando se sueña y anda de puntillas
para no despertar hierbas ni flores,
para no despertarse.
Es un pisar sin peso, es un satélite
andar de vuelo, porque son las alas
- las alas que el pudor negar quisiera
y que se esponjan sin abrir del todo-
las que nos llevan con rumor de ángel,
sin que los pies acierten a otra danza
que a mal fingir para torpes testigos
un trenzado beodo y verosímil.
Es el amor, la música del cielo.
Y los pies tejen ínclitas escalas
y arpegios van las alas desplumando
y en acordes los torsos duran, vibran.
Habitados de amor, somos felices
y nos desconocemos. dice el cuerpo,
dice el alma: "Señor, yo no soy digno.
Yo no soy digna, no,ya no soy digna.
Cuando antes me arrastraba por la arena,
apagada y opaca, no sentía
la vergüenza de ser, de inmerecerte.
Pero ahora que tú, celeste dueño,
sol de mi vida, me sellaste luna
hundiéndome tus dedos abrasados
en mis íntimos huesos, haciéndome
despertar del letargo, cantar lírica
tu soneto reflejo, tu sonata
de purísimo amor a ti devuelto;
ahora que Dios, amor que destilas,
ilumina y trasciende mis racimos,
ahora soy feliz por la tortura,
la negación penúltima y la entrega,
mientras arden mis labios letanías:
no soy digna de ti, ya no soy digna."
Amor de dios, supremo amor de arrobo
para el que adolescentes ensayamos
-oh prisiones que labra fantasía
de celosa doncella enamorada-
besando el rastro a esquiva criatura:
esto fue Juana, tu segundo sueño;
sueño de amor humano hacia el divino.
Amantes nuevos, dad también el sueño
lo que es del sueño, Amor.
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