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jueves, 8 de marzo de 2012

Selección de poesía china de la dinastía T’ang (618-906)
























La dinastía T'ang es considerada comúnmente como la Edad de Oro de la poesía. Casi todos los miembros de esta dinastía, desde su fundador hasta el último gobernante, fueron grandes amantes y protectores de la poesía y a veces poetas ellos mismos.
Debería rendirse especial tributo a la emperatriz Wu Chao (684-704), gracias a cuya influencia la poesía se convirtió en un requisito para los exámenes (chin-shih) y en una importante carrera que llevaba al ascenso en los cargos públicos. Esto hizo que cada funcionario, así como también todo estudioso, se convirtiese virtualmente en un poeta.
Era un hecho frecuente en China que los poetas, aun los mejores de ellos, dedicasen sus primeros años a alguna forma de servicio público. Siglo tras siglo los poemas chinos reflejan la profunda dedicación de sus autores al bien del Estado, su resuelta y firme lealtad a la justicia, aún cuando ello significare la remoción, el destierro o la muerte.
Los dos puntos esenciales de la poesía china son la concentración y la sugerencia. Un rasgo favorito de su verso es la "detención brusca", poema que consta de cuatro líneas, respecto del cual un crítico ha explicado que sólo las palabras se detienen mientras el sentimiento continúa.
Una honda simplicidad que toca muchas fuentes ignotas, un profundo respeto por los nobles usos de la holganza, cosas que los modernos críticos de la vida nos han enseñado a despreciar: éstas son la técnica, la composición y el color de toda su obra.
Completo abandono a un modo particular, hasta que el modo mismo abandona al artista, y luego el incesante silencio que asiduamente trabaja hasta que ha sido lograda una forma digna de su expresión: éste es el método de Li Po y de sus discípulos. Y en cuanto al ocio, ello significa la vida con todas sus posibilidades de belleza y romance. El artista está diciendo siempre:
"¡Deteneos un momento! ¡Mirad, he captado un instante de la eternidad!."
(...) Hay momentos en que China nunca será comprendida, pero otras veces la sola línea de un poema, un sólo trazo de pincel sobre una hoja de seda, o tal vez, alguna canción cantada por una muchacha en un arrozal, nos dirán mucho más de lo que podríamos aprender en los libros.
(...) Han hecho del lenguaje algo más delicado que la seda más suave; han cultivado deliberadamente su sensibilidad hasta tal grado que el ruido producido por la caída de un pétalo puede ser más estrepitoso que el derrumbe de los imperios...
Raúl Ruy




Sobre la distante cima del monte
            hay una cabaña;
un sendero serpentea treinta li *
            hacia lo alto;
llamo a la puerta
            pero ningún criado responde;
echo una ojeada y sólo veo
            una mesa y un banco.
Quizá fuiste de paseo
            en tu silla de manos,
o estarás pescando
en las aguas otoñales.
Como golondrinas que girasen y se sumergieran
            pasamos sin toparnos.
Con propósito firme permanezco
            mirando fijamente al Cielo.
La hierba se ha vigorizado
            con la lluvia reciente.
Al atardecer, junto a tu ventana
            suspira el viento en los pinos.
Al detenerme allá me siento
            pleno de paz y tranquilidad.
La escena y el sonido aguzan
            el ojo y el oído;
aunque no hay
            huésped ni anfitrión
he captado el significado
            de tu filosofía.
Cuando el éxtasis se hubo extinguido
            descendí de la montaña.
¿Para qué habría de aguardar tu llegada?
Ch'iu Wel


* _ Medida itineraria china equivalente a 577 metros aproximadamente.




Atravesé el Arroyo Blanco
            en su estrecho cauce
cuando la Aurora recién
            hendía la maraña de estrellas
y se desembarazaba de las sombras. Y vi




de paso un instante, desde los trillados
            caminos de los hombres,
innumerables islas, circuidas
con los colores verde y oro de la Naturaleza.
El Cielo tendía
            el espejo azul de la eternidad
sobre las aguas relucientes. Una a una
las nubes se hacían a la mar.
            Mis errantes pensamientos
divagaron adonde los monstruos
            de cota de plata
recorren velozmente
            sus arroyos nativos.
            Canté melodías
que crecieron al promediar el día,
            menguaron con el atardecer,
y cesaron al caer la noche.
            Luego busqué el reflejo
de los aleros de las casas,
            en medio de los campos
            iluminados por la Luna.
Li Po




Si me preguntasen por qué habito
            entre las verdes montañas,
reiría silenciosamente;
            mi alma está en la calma.
El capullo del duraznero
            sigue el movimiento del agua;
hay otro Cielo y otra Tierra
            más allá del mundo de los hombres.
Li Po




Sentado en un verde bosque,
            con la camisa abierta,
agito suavemente su abanico
            de blancas plumas.
Me quieto el sombrero y lo suspendo
            de una roca que sobresale;
desde los pinos la brisa se desliza
            sobre mi cabeza desnuda.
Li Po




A lo largo del camino
            cubierto de musgo,
en dirección a tu choza,
            descubro las huellas
            de tus pasos.
Blancas nubes yacen ocultas
            sobre tu silenciosa isla;
fragantes hierbas crecen
            hasta la altura
            de tu inútil puerta.
Un chubasco pasajero
            revela el color
            de los pinos.
Vagando por los cerros
            hallé el nacimiento
            de un arroyo.
Arroyo, flores, meditación:
            todo es uno y no sienten
            la necesidad de hablar.
Liu Chang-Ch'ing


* _ Lit. "barranca occidental"




Un centenar de colinas
            y ningún pájaro;
un millar de sendas
            sin una huella;
una barca solitaria;
            una cobertura de bambú.
En el frío Río Nevado
            un viejecito pescando.
Liu Tsung-Yüan




Durmiendo en primavera
            no se advierte el alba
hasta que por doquier resuena
            el reclamo de las aves.
Pero anoche oí el estruendo
            del viento y la lluvia
y me pregunté: ¿cuántos capullos
            se habrán dañado?
Meng Hao-Jan




Un viejo amigo preparó un pollo
            y un budín de mijo,
y me invitó a comer
            a su casa de campo.
Verdes árboles circundan
            su cortijo.
Los cerros azules
            descienden a lo lejos.
Frente a una ventana abierta
            el vergel sale a mi encuentro.
Bebemos vino y charlamos
            sobre las moras y el lino.
Espérame hasta el noveno día
            de la novena Luna,
volveré de nuevo a saborear
            tu vino de crisantemo.
Meng Hao-Jan




Junto al río se yergue
            la torre de cien pies de alto;
por allí pasa una extensa
            carretera de mil millas;
contemplar el lejano horizonte
            desde esta altura
me basta para confortar
            la mente y el corazón.
Los correos no se detienen
            a todo lo largo del camino,
los soldados se precipitan
            hacia sus guarniciones.
En tiempos tan turbulentos
siento de manera especial
            que es bueno estar ocioso.
Ahora que he pasado los cuarenta,
en verdad, no es demasiado pronto
            para que me retire.
Déjame que ahora limpie
            los vestidos manchados de polvo.
No es demasiado tarde
            para que retorne a los cerros.
Po Chu-I




En los tiempos
            para encauzar el curso de mi vida,
directamente acudí
            a Chuang Tzu ** , capítulo primero.
Pero en años recientes
            la mente es mi Universo;
me convertí a la Dhyana
            de la Escuela del Sur *** .
Exteriormente, acepto
            el mundo tal cual es;
íntimamente, supero las limitaciones
            que imponen los sentidos.
Afuera, no siento aversión
            por la aldea o la Corte;
en mi casa, no siento apego
            por la compañía de los hombres.
Desde que aprendí este arte,
            adondequiera dirija mis pasos
mi mente está en sosiego
            y hallo que no necesito
de inflexiones y estiramientos ****
            para el bienestar de mis miembros;
ni de ríos o de lagos
            para aquietar los pensamientos.
Si tengo propensión al vino,
            algunas veces bebo;
si estoy libre de empleo,
            a puertas cerradas me siento
silencioso y tranquilo
            hasta muy tarde en la noche,
y al siguiente día, duermo profundamente
            hasta que el Sol está muy alto.
No me causan pena, en otoño,
            las noches largas;
no me lamento, en primavera,
            por los días que pasan.
Enseñé a mi cuerpo que olvide
            si es joven o viejo,
y a mi ánimo, que estime lo mismo
            la vida y la muerte.
En la plática que sostuvimos
            ayer, cuando te vi,
diste a mis pensamientos
            lo que llaman "corazón y médula" ***** ,
porque también mi Camino es
            como "lo inexpresable" ******,
y a no ser por ti, jamás
            lo hubiese comprimido en palabras.
Po Chü-I

* _ Li Chien (764-821) perdió a su padre a muy temprana edad y fue educado por su madre que era una devota budista. Como ella no le permitiese que comiera carne a él, por deferencia a sus principios permaneció vegetariano toda su vida.
Pero se dedicó a los estudios confucianos, especializándose en el Libro de los cambios (I Ching) y en las Crónicas de primavera y otoño (Ch'un Ch'iu) (V. A. Waley, Po Chü-I, pág.97).
** _ Chuang Tzu (c. 330 A.C.). El más brillante de los escritores taoístas. De sus obras, uno de los párrafos más citados, quizá, que ningún otro –aunque en modo alguno el más medular de su posición filosófica– es aquel en que su autor titubea en afirmar: "si él es Chuang Tzu que sueña que es una mariposa, o es una mariposa que sueña que es Chuang Tzu".
*** _ Dhyana, voz sánscrita que significa "meditación". Se refiere a la secta budista china Ch'an (Zen, en japonés), de la Escuela del sur, rama fundada por el patrairca Hui-Neng (638-713).
**** _ Ejercicios espirituales taoístas, muy parecidos al Hatha Yoga de los hindúes.
***** _ Referencia al Shu Ching (Libro de la historia), V.25.3.
****** _ Se refiere a las palabras preliminares del Tao Te Ching.




Desmonto de mi corcel
            frente al templo de Hsi-Lin;
me adelanto presuroso
            con mi caña de bambú.
Por la mañana trabajo
            en una oficina de gobierno;
por la tarde me convierto en morador
            de los Montes Santos.

En el segundo mes, al norte
            de K'uang-lu,
se separan los hielos y la nieve
            comienza a derretirse.
En la plantación del sur, el arbusto
            del té echa sus retoños;
            manan las venas de la primavera.
Este año hay guerra en An-Hui;
por eso todos los soldados
            se precipitan a las armas.
Los hombres de saber han sido convocados
            a la Mesa del Consejo,
los hombres de acción
            marchan al frente de batalla.
Sólo yo, que no poseo talento alguno,
quedo abandonado en las montañas
            jugando con los guijarros del arroyo.
Po Chü-I



Ya maduro, mi corazón
            halló la senda ** ,
y decidí vivir
            al pie de esta montaña.
Cuando mi espíritu se agita,
            vago solitario
en medio de la belleza
            que es todo para mí.
Sigo caminando hasta donde el agua
            obstruye mi sendero,
luego me siento y contemplo
            las nubes que ascienden:
y algún día encontraré
            al viejo leñador ***
y charlaré y reiré
            sin retornar jamás.
Wang Wei


* _ El monte Chung-Nan se halla a 15 millas al sur de la capital, Ch'ang-an, en la provincia de Shen-si.
** _ "La Senda del saber budista", según Fletcher (Gems, pág.129).
*** _ Personificación de la muerte, alegoría muy frecuente en la poesía budista china.




En el ocaso de la vida
            la tranquilidad es mi única alegría.
Los diez mil asuntos
            cesan de turbar mi corazón.
Reflexionando, creo que no existe
            mejor determinación
que despedirme del saber y regresar
            a los bosques de mi antiguo hogar,
donde el viento suspira en los pinos
            y me despojo de la banda.
Cuando la Luna brilla en los cerros
            taño el laúd.
Si me preguntas por qué no me ocupo
            de mi hacienda,
te invito a escuchar, mientras
            desde el estuario llega hasta mí,
            el canto del pescador.
Wang Wei




La bien disciplinada guardia
            presenta sus lanzas.
En la cámara del huésped oficial
            se siente una exquisita fragancia;
el viento y la lluvia arrojan
            violentamente el agua;
pero nosotros estamos cómodos
            en un tibio aposento
            desde el cual se divisa el lago.
De momento, inquietud y temor
            han sido ahuyentados.
Otra vez mis honorables huéspedes
            se arremolinan en el amplio salón;
en cuanto a mí, me siento avergonzado
            de vivir aquí
            de manera tan extravagante
mientras pienso en mi pueblo
            que sufre privaciones.
Pero sofoquemos estos escrúpulos
            de conciencia
y sigamos nuestra inclinación natural.
Aunque debemos prescindir
            de las viandas frescas,
hay gran abundancia
            de frutas y vegetales.
Dignaos beber un vaso de vino
mientras escucho con atención
            la recitación de vustros poemas.
Cuando el espíritu es feliz
            el cuerpo se aligera,
y querría cabalgar
            en las alas del viento.
Su-chou es el hogar de todos
            los hombres de letras;
una gran ola de cultura se ha extendido
            espontáneamente aquí.
¿Cómo se puede decir
            que los confines de este gran estado
descansan sobre la riqueza
            y el poder únicamente?
Wei Ying-Wu


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