Qué raro es ser poeta.
Encontrarse de pronto una mañana
con el mundo feliz, recién creado,
piando,balbuciendo
para que alguien le bese y le descifre.
Y ese alguien , el llamado
-¿es posible?- soy yo.
Qué extraño es ser amante.
Encontrarse una tarde,casi noche,
que la luz de unos ojos,
el temblor de una mano dulce y ciega,
que sí , que era verdad.
Y así -como la ola
que al mar te turge, estalla, rompe en dicha
de efervescida espuma-
del abismo oceánico del pecho
nos sube, crece, alumbra a flor de labios
un nombre de mujer
y unas alas: "te quiero".
Oh maravilla atónica.
Poesía del amor.
amor de la poesía.
Y yo el doble elegido, regalado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario