Buscador del Blog

2

jueves, 22 de marzo de 2012

{151} Elegia a Joselito

LENTA, la sombra ha ído eclipsando el ruedo.
Ya grada a grada va a colmar la plaza.
Vino triste de sombra, vino acedo
tiñe triste de sombra, vino acedo
tiñe ya casi el borde de la taza.

Fragilidad,silencio y abandono.
Cobra el gentío un alma de paisaje,
mientras siente el torero hundirse el trono
y apagarse las luces de su traje.

¿Y para qué seguir? La gloria toda
no redime un azar de aburrimiento.
Lo mejor es dormir -ancha es la boda-
largo y horizontal a par del viento.

Un lienzo vuelto,una última voz -toro-,
un gesto esquivo, un golpe seco, un grito,
y un arroyo de sangre -arenas de oro-
que se lleva -ay,espuma- a Joselito.

José, José, ¿por qué te abandonastes
roto,vencido,en medio a tu victoria?
¿Porqué en mármol aún tibio modelaste
tu muerte azul ceñida de tu gloria?

Cinta ya fugitiva, nada vive
de tus claros millares de faenas.
Y resbalan memorias en declive,
igual que de las manos las arenas.

Los quince años, espigado tallo,
juego y donaire y esbeltez gitana.
Un nuevo Faraón -cresta de gallo-
ágil la línea y fresca la mañana.

Y una tarde-heredada prenda, el ángel-
aquel beso en la frente decisiva
sellando -era la feria del Arcángel-
la ceremonia de la alternativa.

Y después,cuantos largos esplendores
sobre efímeras llamas de toreros.
Ojos, bocas. Los palcos tentadores.
Sur de mantillas,norte de sombreros.

La verónica comba, el abanico,
la larga caligráfia y precisa.
el galileo -a los hombres el hocico-
y el arrancar -trofeo-la divisa.

El quiebro repetido, el par al sesgo,
o en diametral oposición forjado,
dibujando en la arena, a flor de riesgo,
un radiante teorema entrecruzado.

Y la embriaguez,tú con el bruto a solas,
olvidado de dios y de la vida,
hasta triunfar sobre las ciegas olas
del corvo instinto, la invisible brida.

Y las órbitas rojas de los pases
ceñidas siempre en torno a tu cintura,
y el fulminar tu espada en tres compases
una vida burlada en escultura.

La lidia toda,atada y previsora,
sabio ajedrez contra el funesto hado.
Gesto de capitán, cómo te llora
la cofradía del aficionado.

Y todo cesó,al fin, porque quisiste.
Te entregaste tú mismo; estoy seguro.
Bien lo decía en tu sonrisa triste
tu desdén hecho flor, tu desdén puro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario