Si cascas como un huevo
un reloj abandonado de las horas
caerá sobre tus rodillas el retrato de tu madre muerta
Si arrancas ese botón umbilical de tu chaleco
cuando nadie le observa entre las hojas
verás cerrarse uno a uno los ojos de las esponjas
Si averiguas a fuerza de contemplarla largamente
el oleaje sin espuma de una oreja querida
se te iluminará la mitad más íntima de la vida
Si mondas esta tarde una naranja con tus dedos enguantados
a la noche de luna sigilosa
paseará por la orilla del río recogiendo
anillos de viudas y proyectos
de lentos crisantemos
Si por ventura quieras
gozar del privilegio último
de los reos de muerte y de los corderillos
no olvides cercenarte tus auroras más puras
y tus uñas más fieles No lo olvides
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