No está el aire propicio para estampar mejillas
Se borraron las flechas que indicaban la ruta
más copisa de pájaros para los que agonizan
Se arrastran por los suelos nubes sin corazón
y a la garganta trepa la impostura del mundo
No está el aire propicio para cantar tus labios
tu nuc en desacuerdo con las leyes de física
ni tu pecho de interna greografía afectuosa
Las tijeras gorjean mejor que las calandrias
y no vuelven ya nunca si remontan el vuelo
y aquí en mi cercanía tres libros se aproximan
abiertos en la página donde muere una reina
Qué dulce despertar el del amor que existe
y qué existencia clara la del ojo duerme
velado por las alas remotas de los párpados
Pétalos de difuntas miradas llueven llueven
y llueven lueven llueven Me sepultan los pies
las rodillas el vientre la cintura los hombros
Van a enterrarme vivo van a enterrarme vivo
No está el aire propicio para soñar contigo
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