Para estudiar esta música, las llamadas fuentes musicales primarias,
esto es, instrumentos o notación escrita, son pocas o incompletas, ya que la
representación del sonido no se escribía casi nunca. Los intérpretes
improvisaban sobre temas conocidos. La notación era para pasajes concretos que,
por su complejidad, debían ser escritos para memorizarlos.
Para conocer esta
música debemos usar pues fuentes iconográficas y literarias. En el Museo del
Louvre podemos encontrar fácilmente multitud de representaciones en piedra,
pintura o cerámica tanto de los ejecutantes como de los instrumentos en sí. Los
testimonios escritos también son importantes: La Ilíada y La Odisea de Homero
hacen constantemente alusiones a la producción musical, así como abundantes
textos posteriores escritos para ser cantados en público con acompañamientos
musicales también inciden en ello.
Continuar
leyendo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario