Por la mano de Dios me fuiste dada
como rico tesoro, en feliz día;
mi juventud llenas de alegría,
dulce prenda de amor nunca olvidada.
Hoy que gozas,al cielo trasladada,
del premio que tu vida merecía,
¿te esquivarás acaso, esposa mía,
de quien fuiste en la tierra tan amada?
No, que tu excelso espíritu desciende
del alto empíreo con callado vuelo,
y piadoso me asiste y me defiende.
Siente mi corazón blando consuelo,
cuando pensando en ti,fácil entiende,
que es mi destierro aquí, mi patria el cielo.
José Joaquin Pesado
1801 - 1861
http://www.cervantesvirtual.com/obras/autor/792/
http://hablandoconlosfantasmas.com/siglo-xix/1-jos%C3%A9-joaqu%C3%ADn-pesado-1801-1861/
No hay comentarios:
Publicar un comentario