Pero de Venus antes el hermoso
apacible lucero
rompió al albor primero
y del viejo Tritón la bella esposa
-amazona de luces mil vestida-
contra la noche armada,
hermosa si atrevida,
valiente aunque llorosa
su frente mostró hermosa
de matutinas luces coronada,
aunque tierno preludio,ya animoso
del planeta fogoso,
que venía las tropas reclutando
de bisoñas vislumbres,
las más robustas,veteranas lumbres
para la retaguardia reservando
contra la que tirana usurpadora
del imperio del día,
negro laurel de sombras mil ceñia
y con nocturno cetro pavoroso
las sombras gobernaba,
de quien aun ella misma se espantaba,
Pero apenas la bella precursora
signífera del sol,el luminoso,
en el oriente tremoló estandarte,
tocando al arma todos los suaves
si bélicos clarines de las aves,
diestros -aunque sin arte-,
trompetas sonorosos,
cuando como tirano al fin,cobarde
de recelos medrosos
embarazada -bien que hacer alarde-
intentó de sus fuerzas,oponiendo
de su funesta capa los reparos,
breves en ella de los trajes claros
heridas recibiendo
bien que mal satisfecho su denuedo.
Pretexto mal formado fue del miedo,
su débil resistencia conociendo,
a la fuga ya casi cometiendo
más que a la fuerza, el medio de salvarse,
ronca tocó bocina
a recoger los negros escuadrones
para poder en orden retirarse,
cuando de más vecina
plenitud de reflejos fue asaltada,
que la punta rayó más encumbrada
de los del mundo erguidos torreones.
Llegó, en efecto, el sol cerrado el giro
que esculpió de oro sobre azul zafiro
de mil multiplicados
mil veces puntos,flujos mil dorados,
líneas,digo, de luz clara salían
de su circunferencia luminosa
pautando al cielo la cerúlea plana
y a la que antes funesta fue tirana
de su imperio, atropadas embestían
que sin concierto huyendo presurosa
en sus mismos horrores tropezando
su sombra iba pisando
y al llegar al ocaso pretendía
en él, sin orden ya, desbaratado
ejército de sombras acusado
de la luz que el alcance le seguía.
Consiguió, al fin, la vista del ocaso
el fugitivo paso
y en su mismo despeño recobrada
esforzando el aliento de la ruina,
en la mitad del globo que ha dejado
el sol, desamparado,
segunda vez rebelde determina
mirarse coronada,
mientras nuestro hemisferio la dorada
ilustrada del sol madeja hermosa,
que con luz judiciosa
de orden distributivo, repartiendo
a las cosas visibles sus colores
iba restituyendo
entera a los sentidos exteriores
su operación, quedando a la luz más cierta
el mundo iluminado y yo despierta.
Sor Juana Ines de la Cruz
(1651-1695)
https://es.wikipedia.org/wiki/Sor_Juana_In%C3%A9s_de_la_Cruz
http://www.los-poetas.com/l/sorbio.htm
http://www.los-poetas.com/l/sor.htm
http://ebiblioteca.org/?/buscar/Sor%20Juana%20Ines%20de%20la%20Cruz
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