Buscador del Blog

2

lunes, 14 de septiembre de 2015

Soneto II

Dejar las hebras de oro ensortijado
que el ánima me tienen enlazada,
y volved a la nieve no pisada
lo blanco de esas rosas matizado.

Dejad las perlas y el coral preciado
de que esa boca está tan adornada
que al cielo, de quien sois tan envidiada,
volved los soles que le habéis robado.

La gracia y la discreción, que muestra ha sido
del gran saber del celestial,
volvédselo a la angélica natura,

y todo aquesto así restituido,
veréis que lo que os queda es propio vuestro:
ser áspera, cruel, ingrata y dura.


Francisco de Terrazas




No hay comentarios:

Publicar un comentario