Dra. Bejla Rubin
Walter Benjamín
El término “totalitarismo” tiene una connotación de imperialismo racial. Hanna Arendt editó su trilogía Los orígenes del totalitarismo en otoño de 1949. Allí postula una nueva forma de dominación basada en el temor que va profundizando los elementos ya existentes: el antisemitismo moderno nacido tras la emancipación de los judíos de Europa y el imperialismo acompañado de una posición francamente racista típica de la época clásica de los imperios coloniales, elaboración que tomamos de Enzo Traversa. Siendo así, el totalitarismo lleva como principal motor la anulación del individuo como sujeto de derecho, es entonces “matar en el hombre la persona jurídica”, De allí que lo primero que hace Hitler
El campo de concentración pasa a ser el máximo laboratorio de experimentación donde se daba a ver la transformación de la condición humana tanto de los cautivos como de sus carceleros. Allí se asesinaba a la persona moral, se aniquilaba la dignidad humana y se vaciaba la noción de solidaridad. De esta manera es como Giorgio Agamben va a pensar al hombre del universo concentracionario como que habita en la nuda vida, en una vida automatizada con el puro y simple fin de vivir o sobrevivir. El resto de su humanidad se la intentaba aniquilar . El ser humano pasaba a ser una máquina que debía producir, ser explotado y sin el derecho ni las fuerzas para poder pensar.
El totalitarismo inaugura una nueva modalidad política en el siglo XX, pues ya no rige por temor sino que a partir de él se instaura el terror.
Ahora bien, Auschwitz nunca fue oficialmente liberado, se pone por fecha de cierre de los campos de concentración diciembre de 1944. Más bien podríamos decir que fue abandonado por sus secuaces captores nazis con el avance de los rusos. Ya no alcanzaban a exterminar a los últimos cautivos allí hacinados, y por cierto tampoco a cremarlos en sus hornos. No debían dejar vestigios, así que ese resto de sobrevivientes que resistieron con sus últimas fuerzas, no sólo defendieron el poco de vida que les quedaba, sino que con el afán de poder contar al mundo lo que los nazis les hicieron, resistieron para poder testimoniar y de ésta manera ya nadie podría, ni soslayar la mirada, ni hacerse el desentendido, ni decir que la Shoah no aconteció. Ahora eso fue gritado a los cuatro vientos. Tenemos entonces una maldad nunca antes ni imaginada, ni llevada a cabo, y todo esto realizado primero en el imaginario del insignificante cabo Hitler, y luego sostenido su sueño de grandeza y mezquindad por la mayoría de las naciones europeas que con el afán de enriquecerse gratis fueron los socios coautores de esta barbarie. Siendo así contamos con un Henry Ford, antisemita acérrimo, socio del nazismo dado que precisaba de los experimentos y descubrimientos que se realizaban en los diferentes campos de concentración.
Lo que más esperaba con fruición era recibir el invento del caucho sintético para sus neumáticos y poder llevarlos a su fábrica de autos Ford, marca que junto a la Mercedes Benz se alimentaron de la mano de obra esclava y de la sangre judía.
Pero esta guerra no sucedió de un día para otro. Ya Alemania había tenido a un Bismark, militar prusiano que se cansó de invadir Europa y que con su afán expansionista se quedó con la Alsacia y la Lorena francesa. Será luego de que Alemania perdiera la Gran Guerra ( 1914-18) y tras el Tratado de Versalles, donde debió de devolver los territorios conquistados y pagar a Francia las indemnizaciones , es que Alemania entra en una verdadera crisis económica, semillero peligrosos para que cualquier discurso xenófobo y totalitario se instale. Pobreza y falta de cultura son la química exacta para que los discursos demagógicos hagan su efecto. Y así como Francia tuvo un dictador foráneo, nos referimos a Napoleón Bonaparte, el corso, también Alemania tuvo su líder importado de Austria: Adol Hitler.
A veces nos cuesta entender cómo ese sujeto insignificante, caprichoso, taciturno, hijo de un aduanero que debido a su oficio no le era posible que su familia hiciera lazos de amistad y de arraigo pues éste viajaba con ella a los diferentes pueblos fronterizos de Austria según le imponía su trabajo.
Adolf Hitler pierde a su padre a los 16 años y dos años más tarde moriría su madre. Queda solo en el mundo, desprotegido, pobre y sin un oficio. Lo único que sabía hacer era dibujar y arengar. Con lo primero no
forjó un destino, pero lamentablemente para el mundo, con sus dotes de orador cautivó a los obreros alemanes ofreciéndoles el oro y el moro.
Para que su dogma tuviera efecto ya desde 1930 Joseph Goebbels es nombrado responsable de armar todo un aparto de propaganda para imponer una ideología totalitaria y con ella hacer estragos en las mentes de los débiles, los faltos de cultura, pero que con el tiempo sus lemas alcanzarían a la mayoría de la población alemana, o sea, no sólo a los obreros y a los de una condición social baja y/o faltos de cultura, sino que Alemania toda compró su ideología dado que portaba ideas antisemitas que estaban desde siempre arraigadas en el imaginario colectivo, y bastó que una leve chispa se encendiera para que toda una población a la hora del llamado dijera: presente!.
De esta manera el exterminio de los judíos deja de ser tan sólo “una cuestión judía”, sino que se establece un nuevo paradigma de masacre en la civilización occidental, y este acontecimiento no sólo es una “culpabilidad alemana” sino que se torna en una responsabilidad universal.
Volviendo a la figura de Hitler, sin bien fue perdiendo votos en el Parlamento , a último momento es la burguesía alemana quien lo apoya dado que teme que los obreros al haberse inclinado por el partido comunista, obtengan una mayoría en el Reichstag. Es así como el hijo del aduanero, nacido el 20 de abril de 1889, obtiene el cargo de Canciller de Alemania el 30 de enero de 1933, y el 27 de febrero del mismo años “de manera incierta” aparece quemado el Reichstag.
El 5 de marzo obtiene la mayoría parlamentaria y de aquí en más comienza a regir por decreto y estado de excepción, verdadero modelo totalitario tanto de ayer como cuando se lo emplea en la actualidad siendo Venezuela un fiel ejemplo de ello. Hitler desmonta la brillante constitución de la república de Weimar, y esto ayudado por el jurista Carl Schmitt. De ahí en más sabemos como termina la historia: campos de concentración, asesinatos, experimentos y mano de obra esclava.
Y mientras esto acontecía dónde quedan las voces de los intelectuales pues pareciera que fueron testigos mudos algunos, ciegos otros, y la gran mayoría tomada de una indiferencia atroz.
El que supo delatar lo que estaba aconteciendo fue Walter Benjamin ya en 1940, año en que se suicida.
Escribe su Tesis de filosofía de la Historia, pensando que a partir del nazismo la idea de historia como progreso debe ser sustituida por el de catástrofe.
Serán luego los que pudieron sobrevivir a semejante barbarie los que habrán de dar cuenta de ella. Tenemos entre ellos a Hanna Arendt que definió en cuatro puntos lo que ha sido el ordenador y la intencionalidad del genocidio judío en la Alemania nazi. Los escribe de la siguiente manera.
1.- su carácter industrial basado en la alianza del antisemitismo racial con la técnica moderna, lo que serían las “fábricas de la muerte”.
2.- la aplicación prolijamente organizada de la complejidad burocrática y su masacre administrativa.
3.- la normalidad de sus ejecutores rompiendo así con el imaginario popular de pensar a los nazis insanos , perversos y sádicos.
4.- la finalidad de aniquilar a través del pueblo judío la individualidad de los hombres, o sea, de dominarlos y someterlos bajo un régimen de terror.
Auschwitz fue un gran laboratorio experimental en más de un sentido, no sólo se usó allí a los hombres , mujeres y niños como cobayos de laboratorio, sino que fue un ensayo social y psicológico para ver cómo se erradica “el concepto de ser humano”, en las palabras de Arendt, y ese ejercicio no sólo tuvo la finalidad de ser aplicado en los llamados “sub-humanos”, sino en el propio pueblo alemán masificando sus ideas, introduciendo lemas populacheros efecto de producir con ello el máximo sometimiento y obediencia sin cuestionar las directivas caprichosas de su Führer, figura que pasa a estar por encima del propio padre en cada hogar alemán.
También podemos nombrar a Paul Celan, anagrama de su verdadero apellido que es Antschel, con su poema desgarrador Todesfüge que recita:
Er ruft spielt süssen den Tod
der Tod ist ein Maister aus
Deutschland
Llama, juega dulce la muerte, la muerte que es un Maestro que viene
de Alemania.
( la traducción es nuestra)
Primo Levi con Si esto es un hombre, Robert Antelme escribe en 1947 ni bien es liberado de Buchenwald La especie humana, y Jean Améry Alzar la mano por uno mismo.
Será Theodor Adorno el que va a establecer el concepto de que luego de Auschwitz ya no habrá poesía en el mundo, pero con la poética de Celan va a revertir su pensamiento.
Nosotros pensamos que después de Auschwitz se conmovió el concepto de cultura como sinónimo de amor al saber, la defensa del goce particularizado entrando en uno compacto y burocratizado, y la pérdida de la transmisión generacional por la caída del concepto de historia y el respeto a ella.
Para que su dogma tuviera efecto ya desde 1930 Joseph Goebbels es nombrado responsable de armar todo un aparto de propaganda para imponer una ideología totalitaria y con ella hacer estragos en las mentes de los débiles, los faltos de cultura, pero que con el tiempo sus lemas alcanzarían a la mayoría de la población alemana, o sea, no sólo a los obreros y a los de una condición social baja y/o faltos de cultura, sino que Alemania toda compró su ideología dado que portaba ideas antisemitas que estaban desde siempre arraigadas en el imaginario colectivo, y bastó que una leve chispa se encendiera para que toda una población a la hora del llamado dijera: presente!.
De esta manera el exterminio de los judíos deja de ser tan sólo “una cuestión judía”, sino que se establece un nuevo paradigma de masacre en la civilización occidental, y este acontecimiento no sólo es una “culpabilidad alemana” sino que se torna en una responsabilidad universal.
Volviendo a la figura de Hitler, sin bien fue perdiendo votos en el Parlamento , a último momento es la burguesía alemana quien lo apoya dado que teme que los obreros al haberse inclinado por el partido comunista, obtengan una mayoría en el Reichstag. Es así como el hijo del aduanero, nacido el 20 de abril de 1889, obtiene el cargo de Canciller de Alemania el 30 de enero de 1933, y el 27 de febrero del mismo años “de manera incierta” aparece quemado el Reichstag.
El 5 de marzo obtiene la mayoría parlamentaria y de aquí en más comienza a regir por decreto y estado de excepción, verdadero modelo totalitario tanto de ayer como cuando se lo emplea en la actualidad siendo Venezuela un fiel ejemplo de ello. Hitler desmonta la brillante constitución de la república de Weimar, y esto ayudado por el jurista Carl Schmitt. De ahí en más sabemos como termina la historia: campos de concentración, asesinatos, experimentos y mano de obra esclava.
Y mientras esto acontecía dónde quedan las voces de los intelectuales pues pareciera que fueron testigos mudos algunos, ciegos otros, y la gran mayoría tomada de una indiferencia atroz.
El que supo delatar lo que estaba aconteciendo fue Walter Benjamin ya en 1940, año en que se suicida.
Escribe su Tesis de filosofía de la Historia, pensando que a partir del nazismo la idea de historia como progreso debe ser sustituida por el de catástrofe.
Serán luego los que pudieron sobrevivir a semejante barbarie los que habrán de dar cuenta de ella. Tenemos entre ellos a Hanna Arendt que definió en cuatro puntos lo que ha sido el ordenador y la intencionalidad del genocidio judío en la Alemania nazi. Los escribe de la siguiente manera.
1.- su carácter industrial basado en la alianza del antisemitismo racial con la técnica moderna, lo que serían las “fábricas de la muerte”.
2.- la aplicación prolijamente organizada de la complejidad burocrática y su masacre administrativa.
3.- la normalidad de sus ejecutores rompiendo así con el imaginario popular de pensar a los nazis insanos , perversos y sádicos.
4.- la finalidad de aniquilar a través del pueblo judío la individualidad de los hombres, o sea, de dominarlos y someterlos bajo un régimen de terror.
Auschwitz fue un gran laboratorio experimental en más de un sentido, no sólo se usó allí a los hombres , mujeres y niños como cobayos de laboratorio, sino que fue un ensayo social y psicológico para ver cómo se erradica “el concepto de ser humano”, en las palabras de Arendt, y ese ejercicio no sólo tuvo la finalidad de ser aplicado en los llamados “sub-humanos”, sino en el propio pueblo alemán masificando sus ideas, introduciendo lemas populacheros efecto de producir con ello el máximo sometimiento y obediencia sin cuestionar las directivas caprichosas de su Führer, figura que pasa a estar por encima del propio padre en cada hogar alemán.
También podemos nombrar a Paul Celan, anagrama de su verdadero apellido que es Antschel, con su poema desgarrador Todesfüge que recita:
Er ruft spielt süssen den Tod
der Tod ist ein Maister aus
Deutschland
Llama, juega dulce la muerte, la muerte que es un Maestro que viene
de Alemania.
( la traducción es nuestra)
Primo Levi con Si esto es un hombre, Robert Antelme escribe en 1947 ni bien es liberado de Buchenwald La especie humana, y Jean Améry Alzar la mano por uno mismo.
Será Theodor Adorno el que va a establecer el concepto de que luego de Auschwitz ya no habrá poesía en el mundo, pero con la poética de Celan va a revertir su pensamiento.
Nosotros pensamos que después de Auschwitz se conmovió el concepto de cultura como sinónimo de amor al saber, la defensa del goce particularizado entrando en uno compacto y burocratizado, y la pérdida de la transmisión generacional por la caída del concepto de historia y el respeto a ella.
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