Yehuda Amijai
Fecha de nacimiento: 3 de mayo de 1924, Wurzburgo, Alemania
Fecha de la muerte: 22 de septiembre de 2000, Israel
Títulos en Español
- Ahora y otros días,1955
- Amén
- Incluso un puño fue una vez una palma con dedos
- Poemas de amor
- Abierto cerrado abierto
- Poemas de Jerusalén
- Poemas
- Cantos de Jerusalén y míos
- La gran tranquilidad:preguntas y respuestas
- Poesía selecta de Yehuda Amichai
- Tiempo
- Una vida de poesía, 1948-1994
Traducciones al Español
- Poemas escogidos. Selección, introducción, notas y traducción directa del hebreo: Claudia Kerik. México, Editorial Vuelta, 1990.
- Yehuda Amijai. Ahora y en otros días. Edición de Manuela Mata Amaro. Universidad de Granada, España, 1994.
- Un idioma, un paisaje. Antología poética 1948-1989 Selección, traducción y notas de Raquel García Lozano. Madrid, Editorial Hiperión, 1997.
- Detrás de todo esto se oculta una gran felicidad. Selección, traducción y notas de Raquel García Lozano. Barcelona, Editorial La Poesía, señor hidalgo, 2004.
- Gran tranquilidad: preguntas y respuestas. Selección, traducción y notas de Raquel García Lozano. Madrid, Editorial Cátedra, 2004.
Poemas encontrados en la Red
EN MI CUMPLEAÑOS
Treinta y dos veces he sido dado a luz
y cada vez con menos dolor para mi madre,
menos para los demás,
más para mí mismo.
Treinta y dos veces me vestí con el mundo
y aún no me sienta.
Me aprieta,
no como un abrigo que se adapta al contorno del cuerpo
y que es cómodo
y que se desgasta.
Treinta y dos veces hice la cuenta
sin encontrar el error,
comencé el relato
y no me lo dejaron terminar.
Treinta y dos años cargo las virtudes de mi padre,
gran parte han quedado a lo largo del camino
Para aliviar el peso.
Y en mi boca la hierba. Y reflexiono,
y una viga entre mis ojos, para que no pueda arrancármela,
comenzó a echar retoños en primavera.
Mis hechos disminuyen,
y continúan disminuyendo. Pero
las glosas crecieron en torno, y como
el Talmud se hicieron de difíciles,
en el centro de la página,
con Rashi y los exégetas
cercándolo por todas partes.
Y ahora, después de treinta y dos veces,
después de treinta y dos años,
sigo siendo la fábula
y no la moraleja.
De pie y de frente, descubierto a ojos enemigos,
sujetando viejos mapas en mis manos,
resistiendo la adversidad que crece entre las torres,
estoy solo, sin ayuda,
en medio de un enorme descampado.
ESTOY INVITADO POR LA VIDAEstoy invitado por la vida, mas veo que mis anfitriones muestran señales de cansancio e impaciencia. Los árboles se mecen, las nubes callan y se van, los montes se mudan de un lugar a otro, el cielo bosteza y de noche, los vientos trasladan objetos con descontento: humo, hombres, luz. Yo me apunto en el libro de visitantes de Dios: Vine, estuve, lo pasé bien, gocé, pequé, traicioné, he quedado impresionado por la recepción de este mundo.
SOY UN HOMBRE VIVOSoy un hombre vivo hijo de un padre muerto, padre de un hijo vivo, con muchos planes de florecer y agonizando como las estaciones del año. Escucho la voz un poco enronquecida de esta vida plena. Huelo la fragancia de los aromas que se adelantan a matarme. Y en los días de Pesaj, me siento inclinado, tal vez a morirme, pongo mi reloj sobre la mesa, delante de mí, como recuerdo de tu rostro. Con facilidad se parte la matzá, frágil entre los dedos de mi mano. Con facilidad se abrirá la puerta a la medianoche milagrosa, y mi cabello apasionado se erizará nuevamente ahora.
NUESTRO AMOR LLEGÓ A SU FIN
Nuestro amor llegó a su fin, las hileras defensivas del tiempo fueron perforadas, las osadas mentiras cayeron una a una. Mi ciudad, Jerusalem, es el escenario donde aparezco de tiempo en tiempo con expresión trágica. Ella recuerda cosas parecidas de Jeremías con sus entrañas, gaita enloquecida, mina sentimental de lágrimas y quejidos. Nuestro amor llegó a su fin y dentro de poco los viejos y romos cuchillos se prepararán para un nuevo combate de dolor y espectáculo.
EL TOROEl toro volvió de su trabajo diario en la arena, después de beber café con los toreros. Les dejó en un pedazo de papel su dirección exacta y el lugar de la capa roja. La espada está clavada en su dura cerviz. ¿y cuándo llega él a casa? Ahora está en cama con sus pesados ojos judaicos. Comprende que también al acero le duele penetrar la carne. En su reencarnación pedirá ser espada, por lo menos le quedará el dolor. ("La puerta está abierta, si no, la llave está debajo del umbral") Conoce de la gracia nocturna y de la gracia verdadera. En la Biblia figura entre los animales puros. Es muy puro, es rumiante y su corazón está partido y dividido como las pezuñas. En su pecho estallan las tormentas, secas y agrias como si brotaran de un colchón reventado.
CANTOS A UNA MUJERATu cuerpo es blanco como la arena en la que jamás un niño jugó. Tus ojos son hermosos y tristes como las flores pintadas en un libro de escuela. Tu pelo ondea como el humo del sacrificio de Caín. Yo mataría a mi hermano, mi hermano me mataría a mí.BTodos los milagros y leyendas de la Biblia sucedieron cuando estábamos todos reunidos. En la pendiente silenciosa de Dios pudimos con dificultad descansar. El espíritu elemental nos inspiraba en todo, teníamos el tiempo permanente. Mi vida es triste como el errar de los vagabundos.CMis esperanzas son viudas, sin posibilidad de volver a casarse. Nuestro amor viste ropas de huérfano de asilo. Las pelotas van del muro a las manos de los jugadores. El sol no vuelve. Ella y yo, a la vista.DToda la noche clamaron tus zapatos vacíos junto al lecho. Tu mano derecha se extendió en el sueño, tu cabello estudió el nocturno en el desgarrado libro de la brisa. Los agitados visillos son los embajadores de las potencias lejanas.ECuando desabrochas tu vestido duplico yo mi amor. Si te cubres con tu redondo sombrerito blanco, se enardece mi sangre. En el lugar que tú amas deben sacarse los muebles del cuarto y todos los árboles y los montes y los mares del mundo, ya que es tan estrecho.FLa luna sujeta de una cadena, calla afuera. La luna se ha enredado en el olivar y no puede soltarse. La luna de las esperanzas circulares Rueda entre las nubes.Gcuando sonríes, se aburren los pensamientos serios. De noche, callan los montes a tu lado, de mañana, te acompaña la arena del mar. Si tú me tratas bien huelga toda la industria pesada.HLos montes tienen valles y yo ideas. Ellas se extienden hasta la niebla y la pérdida del camino. Al fondo en el puerto sobresalen los mástiles. Detrás de mí comienza Dios con alambres y escaleras, con cajones y roldanas y eternas eternidades. La primavera nos encontró: Alrededor todos los montes son lastre que pesan nuestro amor. El pasto erguido lloró en nuestro oscuro escondite : Nos encontró la primavera.
EL HOMBRE EN SU VIDANo es posible que el hombre tenga en su vida tiempo para todo y que tenga un lugar para cada objeto. El Eclesiastés se equivocó en eso. El hombre debe amar y odiar al unísono con los mismos ojos llorar y reír con las mismas manos lanzar piedras y también recogerlas, hacer el amor en la guerra y guerra en el amor. Odiar y perdonar, recordar y olvidar arreglar y desordenar, comer y asimilar lo que la difusa historia hace a lo largo de los años. El hombre no tiene tiempo en su vida, cuando pierde algo lo busca, cuando lo encuentra se olvida, cuando se olvida se enamora y cuando se enamora empieza a olvidar. Su alma tiene experiencia, es muy profesional, pero su cuerpo es siempre de un aficionado. Busca y se equivoca, no aprende y se embrolla borracho, ciego en sus placeres y sufrimiento. El higo morirá en el otoño encorvado, y lleno de sí mismo y dulce, las hojas se secan en el suelo y las ramas desnudas indican hacia el lugar que hay tiempo para todo.
DEMASIADODemasiados olivos en el valle, demasiadas piedras en la ladera, demasiados muertos y tan poca tierra para cubrirlos. y yo debo volver a los panoramas dibujados en los billetes de banco y al rostro de mi padre en las monedas. Demasiados días de recordación. y tan pocos recordables. Mis amigos han olvidado lo estudiado en la niñez, y en algún lugar oculto yace mi amiga, y yo siempre ante todos, alimentando los espíritus hambrientos Demasiado el cansancio, y tan pocos los ojos para abarcarlo. Demasiados los relojes y tan corto el tiempo. Demasiados juramentos sobre la Biblia. Demasiados caminos. Tan pocas las rutas por donde en verdad marcha el hombre y su destino. demasiadas esperanzas escapadas de sus dueños, demasiados soñadores y tan pocos los sueños cuyo acierto cambie la historia del mundo, como los sueños del faraón. Y mi vida se cierra tras de mí y yo afuera, pero de espíritu feroz y ciego, que siempre me empuja por la espalda. Domesticado, me siento y salto, y espero recorrer los caminos, que deban ser mi propia vida.
UNA CHICA LLAMADA SARASara escribe cartas sin consideración y por vía marítima. Por sus bellos ojos, debe ella pagar intereses todos los días de su vida. Bajo el palio de sus cejas, siempre bodas. Su boca creció carmesí en el arbusto del bosque junto a mi infancia. En cajones, el mundo en su pieza, embalado para un viaje. Gusta de obleas de amor apresurado, dispuesta a salir en cualquier momento a la Tierra Prometida, aún camino del desierto. Quiero discutir con ella sobre cambios en el mapa de mi vida.
DUÉRMETE MI NIÑADuérmete mi niña, ¿Quién vela todavía? Ya no queda nadie, y en un par de horas estarán también mis ojos en la almohada. Duérmete mi niña, ¿Quién puede llamar todavía? No queda quien llame. Cada uno está en sus cosas y en el otoño frío hará. Duérmete mi niña, ¿Quién ha de cerrar? No queda quien cierre. En el mundo ha de faltar Un hogar o más, ya se hizo tarde. Duérmete mi niña, ¿Quién recordara, quien se olvidará? El asesino no volvió al lugar de su crimen. El mundo se oculta en la copa de un pino. He bajado mi rostro a media asta, hasta mañana.
VEN A JUGARVen a jugar a la resurrección, ven a jugar a los muchos contra los pocos. Jugar al viaje de los pájaros del amor y al juego de los policías y los ladrones, del desaliento y la esperanza. Ven a jugar a saltar entre las fronteras de tiza del mundo, ven a jugar, ya se agregarán los demás. Ellos y el juego del silencio, cuando ya no queda nada por decir y el juego de buscarse, que no tiene fin en el desierto.
A MI REGRESOA mi regreso, me dijeron que no tengo ni casa ni nada. Y debo reanudar mi guerra y verter mi propia sangre. Fui uno, soy muchos, seré otra vez uno. Cuando el mundo estuvo de cumpleaños le trajeron ideas nuevas envueltas en papel de diario y ensangrentadas. Yo me vine con las manos vacías. Fui pobre, soy indigente, seré miserable. Soy el último de la lista y el más pequeño en los salones, pero grande en cuentas primaverales y en el amor. Soy una de las fuentes de la esperanza toda. Abiertos están mis balcones y no quiero escaparme. Fui mi padre, soy yo, seré mi hijo. He llegado lejos. Ha recrudecido la guerra, se han cansado mis pensamientos y agotado, como los brazos de Moisés y no hubo quien les diera sostén. Fui allá, estoy acá, dentro de poco ¿adónde?
EN LAS MONTAÑAS DE JERUSALEN
Aquí donde las ruinas quieren volver a ser una casa, su deseo se añade al nuestro. Incluso las zarzas se han cansado de hacer daño y quieren ser benévolas, y una lápida, arrancada de una tumba vacía, ha sido puesta en la nueva muralla con su nombre y su fecha Y está contenta porque no será olvidada. Y los niños, que hubieran podido cambiarlo todo, juegan entre piedras y ruinas No quieren cambiar nada. Una noche de amor suprimida en el Negev hace brotar una escila en las montañas de Jerusalén, las cosas se vacían y se llenan, y no siempre estás con las que se llenan. Y a lo que llamamos salvia no produce olor, sino que abre una profunda herida en el olvido, recuerdo de una sed antigua Todo se ocupa aquí del oficio de la memona: las ruinas recuerdan, el jardín recuerda, el pozo recuerda sus aguas y el bosque plantado recuerda sobre una placa de mármol el lejano holocausto o incluso sólo el nombre del donante muerto que se recordará más que otros nombres Pero los nombres no son importantes en estas montañas, como en el cine, cuando antes de la película aparecen los títulos de crédito y después - no vuelven La luz se enciende, las letras palidecen, el telón ondulante baja, las puertasse abren y fuera es de noche Porque en estas montañas sólo es importante el verano y el invierno, sólo lo seco y lo húmedo también los hombres no son sino depósitos de agua esparcidos por todas partes, como los pozos, las cisternas y las fuentes del abismo.
Abierto, cerrado, abierto
1,
La vida es el jardinero del cuerpo. El cerebro,
un invernadero herméticamente cerrado
con sus flores y plantas, ajenas y raras
por su sensibilidad, por su temor a extinguirse.
El rostro, un elegante jardín francés de contornos simétricos
y senderos circulares de mármol con estatuas y bancos para descansar,
lugares donde tocar y oler, desde los que mirar, un verde laberinto
en el que perderse, y Prohibido pisar y No arranque las flores.
Lo que queda por encima del ombligo, un parque inglés
pretendidamente libre, sin ángulos, sin caminos de piedra, natural,
humano, a nuestra imagen, según nuestro gusto,
con los brazos unidos y la gran noche alrededor.
Y la parte baja del cuerpo, bajo el ombligo, a veces una reserva natural,
salvaje, espantosa, asombrosa, una reserva mal conservada,
y a veces un jardín japonés, concentrado, lleno de
premeditación. Y el pene y los testículos son rocas tersas
bruñidas rodeadas de negra vegetación,
precisos senderos cargados de sentido
y calmada reflexión. Y las enseñanzas de mi padre
y los consejos de mi madre
son pájaros que pían y cantan. Y la mujer que amo
es las estaciones y el tiempo cambiante, y los niños que juegan
mis hijos. Y la vida es mi vida.
La vida es el jardinero del cuerpo. El cerebro,
un invernadero herméticamente cerrado
con sus flores y plantas, ajenas y raras
por su sensibilidad, por su temor a extinguirse.
El rostro, un elegante jardín francés de contornos simétricos
y senderos circulares de mármol con estatuas y bancos para descansar,
lugares donde tocar y oler, desde los que mirar, un verde laberinto
en el que perderse, y Prohibido pisar y No arranque las flores.
Lo que queda por encima del ombligo, un parque inglés
pretendidamente libre, sin ángulos, sin caminos de piedra, natural,
humano, a nuestra imagen, según nuestro gusto,
con los brazos unidos y la gran noche alrededor.
Y la parte baja del cuerpo, bajo el ombligo, a veces una reserva natural,
salvaje, espantosa, asombrosa, una reserva mal conservada,
y a veces un jardín japonés, concentrado, lleno de
premeditación. Y el pene y los testículos son rocas tersas
bruñidas rodeadas de negra vegetación,
precisos senderos cargados de sentido
y calmada reflexión. Y las enseñanzas de mi padre
y los consejos de mi madre
son pájaros que pían y cantan. Y la mujer que amo
es las estaciones y el tiempo cambiante, y los niños que juegan
mis hijos. Y la vida es mi vida.
2,
Soy el profeta de lo que ya ha ocurrido. Leo el pasado en la palma
de la mano de la mujer que amo, pronostico la lluvia que ya cayó,
soy un experto en las nieves del año pasado, conjuro los espíritus
de lo que siempre ha ocurrido, preveo los días de antaño,
dibujo los planos de casas que ya se han caído,
profetizo la pequeña habitación con sus pocos muebles
-una toalla puesta a secar sobre la única silla,
el arco de la ventana, curvado como nuestros cuerpos cuando se aman.
Soy el profeta de lo que ya ha ocurrido. Leo el pasado en la palma
de la mano de la mujer que amo, pronostico la lluvia que ya cayó,
soy un experto en las nieves del año pasado, conjuro los espíritus
de lo que siempre ha ocurrido, preveo los días de antaño,
dibujo los planos de casas que ya se han caído,
profetizo la pequeña habitación con sus pocos muebles
-una toalla puesta a secar sobre la única silla,
el arco de la ventana, curvado como nuestros cuerpos cuando se aman.
3,
Creo, con una fe inquebrantable, en la resurrección de los muertos.
Sólo el hombre que desea regresar a un lugar amado
se deja un libro, una maleta, una fotografía, sus gafas,
a la espera, pues ha de volver: por eso los muertos dejan
las cosas que tuvieron en vida, porque volverán.
Una vez llegué, entre la niebla de un largo otoño,
a un cementerio judío abandonado -por los vivos, no por los muertos.
El guardián era un experto en flores y en las estaciones del año,
pero no en tumbas judías. Y también él dijo: noche tras noche
se entrenan para la resurrección, los muertos.
Creo, con una fe inquebrantable, en la resurrección de los muertos.
Sólo el hombre que desea regresar a un lugar amado
se deja un libro, una maleta, una fotografía, sus gafas,
a la espera, pues ha de volver: por eso los muertos dejan
las cosas que tuvieron en vida, porque volverán.
Una vez llegué, entre la niebla de un largo otoño,
a un cementerio judío abandonado -por los vivos, no por los muertos.
El guardián era un experto en flores y en las estaciones del año,
pero no en tumbas judías. Y también él dijo: noche tras noche
se entrenan para la resurrección, los muertos.
4,
Mi madre era profeta, y yo no lo sabía.
No como Miriam, la profetisa que danzaba con platillos y tambores,
no como Deborah, que se sentó bajo un árbol para juzgar a la gente,
no como Hulda que adivinó el futuro que vendría,
sino mi profeta particular, silenciosa y tenaz.
Estoy condenado a que me ocurra cuanto predijo,
y ya estoy al final de mi vida.
Mi madre fue profeta cuando me dijo
el hazlo y el no lo hagas de cada día, refranes
para un sólo uso: serás perdonado,
quedarás exhausto, eso te hará bueno, te sentirás
una persona nueva, te gustará, no
serás capaz, no te gustaría, no debes intentar
cerrarlo, sabía que no lo recordarías, no te olvides
de descansar, sí, tú puedes.
Y cuando mi madre murió, todas sus pequeñas predicciones
vinieron juntas en forma de una gran profeía que aguarda para cumplirse
la visión del final de los días.
Mi madre era profeta, y yo no lo sabía.
No como Miriam, la profetisa que danzaba con platillos y tambores,
no como Deborah, que se sentó bajo un árbol para juzgar a la gente,
no como Hulda que adivinó el futuro que vendría,
sino mi profeta particular, silenciosa y tenaz.
Estoy condenado a que me ocurra cuanto predijo,
y ya estoy al final de mi vida.
Mi madre fue profeta cuando me dijo
el hazlo y el no lo hagas de cada día, refranes
para un sólo uso: serás perdonado,
quedarás exhausto, eso te hará bueno, te sentirás
una persona nueva, te gustará, no
serás capaz, no te gustaría, no debes intentar
cerrarlo, sabía que no lo recordarías, no te olvides
de descansar, sí, tú puedes.
Y cuando mi madre murió, todas sus pequeñas predicciones
vinieron juntas en forma de una gran profeía que aguarda para cumplirse
la visión del final de los días.
5,
En las salas de espera del olvido
los paisajes de las paredes se vuelven lentamente
retratos, ojos y nariz, frente y mentón,
y los retratos se convierten en paisajes,
montaña, valle, bosque, campo.
En las salas de espera del olvido
los paisajes de las paredes se vuelven lentamente
retratos, ojos y nariz, frente y mentón,
y los retratos se convierten en paisajes,
montaña, valle, bosque, campo.
6,
Recuerdo un problema en un libro de matemáticas
sobre un tren que sale de un lugar A y otro tren
que sale de un lugar B. ¿Dónde se encontrarán?
Nadie preguntaba nunca qué ocurriría entonces:
¿se detendrían, se cruzarían, chocarían?
Ningún problema hablaba de un hombre que sale de A
y una mujer que sale de B. ¿Dónde se encontrarán,
se encontrarán realmente, y durante cuánto tiempo?
Como en aquel libro de matemáticas: por fin he llegado
a las páginas finales que incluyen las respuestas.
Ahí donde estaba prohibido mirar.
Ahora por fin puedo hacerlo. Ahora compruebo
en qué acerté y en qué estaba equivocado,
y sé lo que hice bien, lo que hice mal,
cuanto ya no podré arreglar.
Recuerdo un problema en un libro de matemáticas
sobre un tren que sale de un lugar A y otro tren
que sale de un lugar B. ¿Dónde se encontrarán?
Nadie preguntaba nunca qué ocurriría entonces:
¿se detendrían, se cruzarían, chocarían?
Ningún problema hablaba de un hombre que sale de A
y una mujer que sale de B. ¿Dónde se encontrarán,
se encontrarán realmente, y durante cuánto tiempo?
Como en aquel libro de matemáticas: por fin he llegado
a las páginas finales que incluyen las respuestas.
Ahí donde estaba prohibido mirar.
Ahora por fin puedo hacerlo. Ahora compruebo
en qué acerté y en qué estaba equivocado,
y sé lo que hice bien, lo que hice mal,
cuanto ya no podré arreglar.
7,
La casa de Hulda supo mucho en su día, y olvidó mucho.
Al este, la central eléctrica, ahora sin luz,
sus motores quietos como personas, y al sur
el convento de monjas silenciosas
no muy lejos de las vías del ferrocarril.
Una vez al día aún pasa un tren, como un espíritu conjurado.
La casa de Hulda supo mucho en su día, y olvidó mucho.
Al este, la central eléctrica, ahora sin luz,
sus motores quietos como personas, y al sur
el convento de monjas silenciosas
no muy lejos de las vías del ferrocarril.
Una vez al día aún pasa un tren, como un espíritu conjurado.
8,
Vivimos en muchas casas y dejamos retazos de memoria
en cada una de ellas: un periódico, un libro marcado, un mapa arrugado
de alguna ciudad lejana, un cepillo de dientes olvidado haciendo guardia
en un vaso
-que es también, a su manera, una vela memorial, una luz eterna.
Vivimos en muchas casas y dejamos retazos de memoria
en cada una de ellas: un periódico, un libro marcado, un mapa arrugado
de alguna ciudad lejana, un cepillo de dientes olvidado haciendo guardia
en un vaso
-que es también, a su manera, una vela memorial, una luz eterna.
9,
Layla, noche, la más femenina de todas las cosas, es masculino
en hebreo, pero también el nombre de una mujer.
Sol es masculino y puesta de sol, femenino,
la memoria del masculino en el femenino, y el deseo
de una mujer en un hombre. Es para decir: los dos, es para decir: nosotros.
¿Y por qué Elohim, Dios, es plural? Porque todos Ellos
están sentados a la sombra de un emparrado en Akko,
jugando a las cartas. Y nosotros estábamos sentados en una mesa cercana
y yo cogía tu mano y tú cogías la mía en lugar de las cartas, y también
nosotros éramos masculino y femenino, plural y singular,
y bebíamos té árabe con almendras tostadas, dos sabores
que no se conocían y se convirtieron en uno singular en nuestras bocas.
Y tras la puerta del café, cerca del cielo, alguien dijo:
“No nos hacemos responsables de objetos olvidados o perdidos”.
Layla, noche, la más femenina de todas las cosas, es masculino
en hebreo, pero también el nombre de una mujer.
Sol es masculino y puesta de sol, femenino,
la memoria del masculino en el femenino, y el deseo
de una mujer en un hombre. Es para decir: los dos, es para decir: nosotros.
¿Y por qué Elohim, Dios, es plural? Porque todos Ellos
están sentados a la sombra de un emparrado en Akko,
jugando a las cartas. Y nosotros estábamos sentados en una mesa cercana
y yo cogía tu mano y tú cogías la mía en lugar de las cartas, y también
nosotros éramos masculino y femenino, plural y singular,
y bebíamos té árabe con almendras tostadas, dos sabores
que no se conocían y se convirtieron en uno singular en nuestras bocas.
Y tras la puerta del café, cerca del cielo, alguien dijo:
“No nos hacemos responsables de objetos olvidados o perdidos”.
10,
Los amantes dejan sus huellas en el cuerpo del otro,
llenas de evidencias físicas, palabras inacabadas, testimonios, un arrugado
par de jadeos, un periódico con la fecha exacta, y dos relojes, el de él y el de ella.
Cada mañana marcan los contornos del otro
igual que la policía marca la posición del cuerpo en la carretera
con tiza. Los amantes se rinden el uno al otro,
se reservan el derecho a permanecer en silencio.
Si se separan,
dibujan un retrato robot y lo señalan con el dedo
gritando: ¡Es él! ¡Es ella!
Los amantes dejan sus huellas en el cuerpo del otro,
llenas de evidencias físicas, palabras inacabadas, testimonios, un arrugado
par de jadeos, un periódico con la fecha exacta, y dos relojes, el de él y el de ella.
Cada mañana marcan los contornos del otro
igual que la policía marca la posición del cuerpo en la carretera
con tiza. Los amantes se rinden el uno al otro,
se reservan el derecho a permanecer en silencio.
Si se separan,
dibujan un retrato robot y lo señalan con el dedo
gritando: ¡Es él! ¡Es ella!
Libro completo de Yehuda Amijai
LA POESÍA DE VEHUDA AMIJAI - Biblioteca Complutense
http://biblioteca.ucm.es/tesis/19972000/H/3/H3059101.pdf
http://yehudaamijai.wordpress.com/
http://es.scribd.com/doc/36027465/Poemas-de-Yehuda-Amijai#download
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