Buscador del Blog

2

martes, 17 de septiembre de 2013

LEA GOLDBERG 1911-1970


LEA GOLDBERG (1911-1970). 


Nació en Lituania. Estudió Filosofía y Lenguas Semíticas en Alemania. Fue asesora literaria del teatro hebreo "Habima" y desde 1952 hasta su muerte fue profesora de literatura comparada de la Universidad Hebrea de Jerusalem. 

Entre sus libros de poemas: 

Temprano y tarde, en prosa:

 Cartas de un viaje imaginario 

y la obra de teatro La castellana.

 Lea Goldberg
       (Israel, 1911-1970)
Goldberg
  Poetisa judía nacida en Königsberg (Prusia Oriental). Pasó su niñez en Rusia y Lituania. A los quince años publicaba su primer poema hebreo. Estudió en las Universidades de Kovno, Berlín y Bonn. En 1935 llegó a Palestina, donde se incorporó al círculo de escritores encabezado por Abrahán Shlonsky. Enseñó en escuelas, colaboró como crítica literaria en diversas revistas, asesoró a un grupo de teatro, se ocupó de la publicación de literatura infantil y, finalmente, en 1952, se le encargó organizar el Departamento de Literatura Comparada en la Universidad Hebrea de Jerusalén, del que fue profesora hasta su muerte. Como Shlonsky y su grupo, la poesía de Lea Goldberg tiene fuerte influjo del modernismo, rechaza el simbolismo y la ampulosidad y busca un estilo sencillo y directo, casi conversacional, aunque con un fuerte sello personal, lírico. Su poesía, intelectual, es melancólica, expresando su deseo de amor y de luz, su vacío religioso. Apenas tocó los temas hebreos, aunque no pudo evitar reaccionar ante el holocausto en Desde mi vieja casa (1944). Prefería, sin embargo, una poesía más universal (a diferencia de la mayor parte de sus contemporáneos), sobre el amor no realizado, la naturaleza, la niñez, etc. Entre sus colecciones de poemas merecen citarse, Anillos de humo (1935), Sobre la floración (1948), Rayo matutino (1948), Temprano y tarde (1935-1959), Con esta noche (1964) o sus poemas póstumos Restos de vida (1971), en los que presiente la llegada de la muerte. Escribió también algunas obras en prosa como Cartas de un viaje imaginario (1937), y un drama, La señora del palacio (1956). Tradujo numerosas obras de la literatura europea al hebreo.  © M.C.N.
Textos:

Cartas desde un viaje imaginario (fragmento)
Entonces, ¿qué?
Retrato del poeta como un hombre viejo

POEMAS BREVES

A
COMO UN RAYO DE LUZ
Como el rayo de luz, que hiende
el cáliz cristalino en su corazón
avivando en él juego de colores
y danzas de destellos adormecidos,
cruzó mi mente el recuerdo de tu mirada de entonces.
¿Me oyes? - anoche reí.
B
FIN DEL DÍA
Los rizos de mi cabello platean bajo la luna.
En las ramas del árbol enfrente dormitan pichones.
Abro mi ventana y grito: ¡Ven paloma!
mas la noche me envía búhos sapientes.
C
EL TIEMPO
El tiempo que transcurre me prueba,
doble es su cuenta en mi debe y haber,
me construye y destruye cada día
perfeccionando mi vida y mi muerte.


POEMAS BREVES
A
NOCHE
Cesta colmada de estrellas, 
aroma de prados generosos, 
profundo,
profundo en el rocío,
late mi corazón.
Ya tus latidos se aproximan. 
Temblaron miríadas de gotas. 
Profundo en el rocío,
late mi corazón
B
LAS ESTRELLAS
Muy bellas las estrellas
campanillas en el cuello del cielo. 
Muy bellas las estrellas 
y también esta noche, 
noche de mi aflicción.
C
ÁRBOL
Y él con facilidad soportará
su pesada floración,
digna de su magnificencia.
Sin arrogancia
vestirá su primaveral esplendor 
y en cuanto a su simplicidad -
obligación.
D
AMANECER
Me traspasó la noche 
impetuosa como el rayo,
ya se desvaneció en el horizonte 
la estrella verdecida.

Nuevamente despunta el alba 
tan difícil de soportar, 
nuevamente llora de miedo
mi hijo en su cuna.

CANTOS A MI TIERRA QUE AMO
A
Patria mía, tierra bella y pobre,
la reina no tiene casa y el rey no tiene corona.
y siete días de primavera en el año
y viento y lluvia todos los demás.

Mas en los siete días florecen las rosas,
en los siete días brillan los rocíos,
y en los siete días las ventanas están abiertas,
y todos los mendigos están en la calle
y muestran su palidez a la buena luz,
y todos los mendigos se regocijan.

Patria mía, tierra bella y pobre,
la reina no tiene casa y el rey no tiene corona,
sólo siete días de fiesta en el año,
trabajo y esfuerzo en todos los demás.

Mas siete días bendicen los cirios,
y siete días las mesas servidas,
y siete días los corazones abiertos,
y todos los mendigos están de plegaria,
e hijos e hijas, novios y desposadas,
y todos tus mendigos como hermanos.

Desdichada mía, pobre y amarga,
el rey no tiene casa y la reina no tiene corona, 
sólo una vez habló el mundo en tu favor, 
oprobio y vergüenza, todas las demás.

Andaré por caminos y esquinas,
por mercados, patios, callejones y parques.
De la destrucción de tus muros, cada guijarro 
juntaré y cuidaré como recuerdo.

y de ciudad en ciudad, de país en país,
vagaré con mi canto y caja de música
para contar tu pobreza radiante.
B
En la tierra que amo florece el almendro, 
en la tierra que amo aguardan al huésped,
siete doncellas,
siete madres,
siete novias a la puerta.

En la tierra que amo llamea sobre la torre un pendón. 
A la tierra que amo vendrá el peregrino
en buena hora,
en la hora bendita,
en la hora que hace olvidar el dolor.
Mas quien mis ojos de águila vean 
y cuyo sabio corazón reconozca,
no me engañaré con él,
no erraré con él.
¿Quién le abrirá la puerta?

Yo duermo y mi corazón vela;
por delante de mi puerta pasa el huésped.
Amanece, es la luz,
y en el patio
Una piedra rueda.
C
En la tierra pobre que amo
aún la luna en el cielo
está como un pobre a la puerta, 
encorvada, temerosa y pálida.

Las nubes hechas jirones
vienen de todos los ámbitos del cielo, 
precipitadas, piadosas y humildes,
a cubrir su pobre vergüenza.

A la mañana sale el sol,
dorado como las hojas muertas 
y a la entrada del callejón yace
el gallo de oro degollado.

VERSOS PARA EL FIN DEL CAMINO
A
Muy lindo el camino - dijo el adolescente.
Muy difícil el camino - dijo el joven.
Muy largo el camino - dijo el hombre.
El anciano se sentó a su vera a descansar.

El ocaso pinta sus canas con oro y arreboles.
El prado brilla a sus pies con el rocío de la noche.
El último pájaro del día pía sobre el pasto sus cantares.
¿Acaso recordará cuán bello, difícil y largo es el camino?
B
Te dijiste día tras día y noche tras noche,
pensando en tu interior, he aquí que llegan los días.
Y mirando mañanas y atardeceres - junto a la ventana
piensas: nada nuevo hay bajo el sol.

Has envejecido, longevo, descansas,
tus días están contados - caros cada uno.
Sabe: cada uno es el último bajo el sol,
sabe: cada uno es nuevo bajo el sol.

Enséñame Señor a bendecir y a orar
por el secreto de la hoja marchita y por el brillo de la fruta madura.
Por esta libertad: ver, sentir, respirar,
saber, confiar, fracasar.

Enséñame a que mis labios bendigan y alaben
cuando tu sazón se renueve en la mañana y al atardecer.
Porque no sea mi nuevo día como ayer y antier,
sino que sea un día de creación y no de diaria rutina.

EN ESTE DÍA
En este día se corta el pan
y juntan los frutos en el cesto.
En este día vuelven los hijos a casa
y las hijas esperan a la puerta.
En este día van las nubes al cielo
a anunciar la lluvia bendita a la viña y al huerto. 
Y en la ciudad, a la entrada de los mercados 
suben los aromas de la manteca y el aceite, 
brillan las escamas de los pescados,
fermenta el vino.

¡Dónde morirás tú, alma mía, en un día así!
Día pleno y hermoso,
día lleno y sencillo,
día de luz
¡Día que es día!
¡Día como todos los demás días!
Dónde te echarás a descansar
antes que se apague el estrépito.
Dónde le dirás adiós
antes que calle la muchedumbre.
Dónde te irás doliente
antes que cese su alegría.
Dónde dejarás tu noche eterna 
antes que beses la primera estrella.

LA MUERTE DEL CIELO
El cielo ya murió.
El árbol agoniza.
¿Quién sabe?
Tal vez sea la piedra
la única que viva.
Sólo queda saber
si no la matarán
con toneladas de caminos
en los barrios nuevos.
Quién habrá de creer
que tuvimos un nombre
grabado en el cielo,
tallado en la madera
y en el centro de la piedra;
y que respiramos
y agonizamos
en una ciudad así.

PRINCIPIO DE PRIMAVERA

Zumbido de paz; abril que avanza.
El cubo en el brocal y el pozo se miran:
en el umbral se sienta fatigada
la mendiga y dormita.

Por su frente sencilla
un pañuelo gris cae,
como musgo marchito
del bosque, en caricias suaves.

Arrugas sinuosas
en sus mejillas guardan
cansancios y veredas
en desvaídos mapas.

El sol en su regazo
como un gato se lame,
y el viento lejos en alguna iglesia
una campana tañe.

El día lleva prisa, canturrea.
Un temblor a la mendiga en una mano araña:
allá en su sueño la vastedad
se enfría...y ella pasa.

POEMAS DE AMOR DE UN LIBRO ANTIGUO

¿Acaso no sabíamos despertar a la vez?
El sueño no ponía pared entre nosotros.
Abríamos al día nuestros ojos,
juntos los cuerpos,sin resentimiento ni temor.

La noche no cavaba entre nosotros un abismo:
tendíamos un puente entre la víspera y el alba,
la luz del sol nunca nos reprendía,
clara e inocente era nuestra unidad.

¿Cómo ocurrió? ¿Donde? Porque un día
amanecimos confusos, ajenos, al saber
la sentencia del juez...Bajé los ojos

y en mi mano descansaba aquella mano
que sabía tocar las cosas más frágiles,
y...era torpe y extraña para siempre.

Aún no te he visto en el sueño
desde que nos separamos. Las noches bajan
sobre mi sueño como nubes pesadas.
Sofoco y silencio. Ya no te busco.

Mi sangre se ha secado en el siroco,
mi corazón vuela raso, y el lucero
a la mañana no destila oro y azul,
luz de miel, en mis párpados que tiemblan.

Solo algunas veces cuando baja la lluvia,
al tiempo que del campo moribundo suben
olores marchitos, a la hora del crepúsculo,

el recuerdo de tu voz suave e inocente
despierta mi silencio con un sonido mágico,
un anuncio de alegría de más allá de los días.












No hay comentarios:

Publicar un comentario