Si me perdiere en Sevilla,
atravesad el patio de banderas,
seguid túnel adentro y desdeñando
sombras de Don Fadrique y de Don Pedro,
buscadme en los jardines.
Me hallaréis a la sombra apasionada
del amargo naranjo
o la palma real
gozando una sospecha
de perfume de Indias
y pensando que después de todo
no sabremos jamás lo que es la vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario