Cuando entra la Parlapoco
tiemblan mi padre y mi madre.
Espita que así baladre
jamás se oyó en plaza o zoco.
Corbacho de zorromoco,
vejiga de cabezuso
no espantan tanto, ¿Y aún pudo
reenhebrar? Qué tarabilla.
¿Se va? No. ¡Coge una silla!
Válganos San Bruno el mudo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario