Adelantada tú en el mar violento,
se estrella en ti el retumbo de la ola,
que se abre y alza en férvida corola
con raíz de galerna y de tormento.
Sube el globo -tan blanco-,sube lento,
lento, moja el fanal de la farola
-quieto, oh nivel, oh cumbre- y ya se inmola,
ya se derrumba turbio y ceniciento.
La catapulta tu perfil socava,
pero tú, isla de Mouro, te alzas brava,
sobre el puntal de arenas y de espumas,
partiendo en dos la enfilación del viaje.
-¿A dónde tu, alma mía, al cabotaje?
-No. Al septentrión de las heladas brumas.
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