Si yo fuera Campoamor,
barquillero,
qué dolora, qué primor
rimaría en tu loor,
camino del Sardinero
-ay túnel de la Cañía-
en el tranvía de Pombo,
barquillero,
para inscribirla en tu bombo,
junto a la luna y el sol
de ama y soldado español.
Barquillero de canela,
tu alta vara de barquillos
sube tan alta, tan alta
que ya la ven los chiquillos
tras el balcón de la escuela,
tan alta que llega a El Alta.
Pintor que pintó tu bombo
y que se quedó tan ancho
no lo cambio yo por Goya,
por Riancho
ni por Sebastián del Piombo,
por Tiepolo y su tramoya,
Venecia, techos ducales,
San Antonio y su cuadrilla.
Otros ángeles chavales
rondan por tu barandilla.
Números,flor de los réditos,
desdichas de anfiteatro:
mucho 1 y 2 y hasta 4,
y el 30 y el 20 inéditos.
Cómo rueda la lengüeta
-tan soleta,
soletísima- torcida,
saltando de barra en barra.
Cómo al final duda inquieta
y su duda nos desgarra.
Si yo fuera Campoamor,
barquillero,
yo sería tu cantor
de romería y verbena.
Porque te vas por las Landas
llevando el bombo en volandas
de espalda lisa o gibosa
y llegas al Piamonte
y a Flandes y hasta los Andes,
y a ti y a tu rueda o rosa
-"Viva la niña rumbosa"-
de horizonte,
camino del Sardinero,
quiero brindarte esta glosa,
barquillero.
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