Victoriano Crémer - cabeza
desbastada en piedra románica-
nos mira cuando le miramos
fijo desde el fondo del alma.
Guarecido en Puertamoneda
o liberto al salo de la plaza,
forja,esculpe, talabartea,
batihoja, repuja, trabaja.
No le va bien la sombra lúcida
de la Pulchra, gótica dama.
Necesita muros espesos,
densidad, gravedad,amarras,
Si se ha equivocado de siglo,
no culpa, atavismo es de raza.
Erigiera San Isidoro
o un Beato, atento,miniara.
Mil veces mudara de gremio
sin hallarse el fondo del alma,
el fondo desde el cual nos mira
si le miramos cara a cara.
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