nací y viví esperándote, esperando
realizarme. Por fin mi vida llega.
Arcos equivocados, dedos tímidos
confundiendo las claves, resbalando
por mi teclado que aguardaba siempre
tus dos manos de nieve enamorada.
No nací en Mí, ni en Sol, no, nadie elige
tonalidad, la llave de la vida,
como un color para vestido o alma.
Yo nací con mis cinco sostenidos
como llagas o condecoraciones,
como llamas subiéndote hasta el Sí.
Una sonata soy y tú me suenas,
y me tocas, me vibras, me descubres,
me realizas por fin. Durmiendo estaba
como un lago profundo en el que nunca
alas de amor hermoso se posaron.
Tú me interpretas , tú también en Sí,
tú para mi nacida y acordada.
Por ti nazco a la vida. tú, mi cielo,
yo tu espejo de agua. Tú y yo fieles,
sonata en Sí mayor, nos reflejamos.
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