Buscador del Blog

2

jueves, 26 de abril de 2012

La pendencia

Esto iban hablando los tres amigos,cuando vieron que en medio del
camino real estaban batallando dos bravos guerreros, y no solo
contendiendo la palabra, sino muy de obra, haciéndose el uno al otro
valientes tiros a toda oposición. Aquí el sesudo guión hizo alto, y por
evitar el empeño les pidió licencia de retirarse a sagrado y volverse a
su centro,que dijo ser el retrete de la prudencia. Mas ellos, asiendo de
él fuertemente, le suplicaron no los dejase, y menos en aquella ocasión:
antes bien,que apresurasen todos tres el paso hacia los dos combatientes,
para despartirlos y detenerlos. Porfiaron ambos,
encaminándose a la pendencia y llevándole a él asido en medio.
Cuando llegaron cerca y creyeron hallarlos muy mal parados, y aun heridos
de muerte de sus mismos hierros, advirtieron que no les salía gota de
sangre de la cabeza.


Pero lo más digno de reparo fue que a todo esto no solo no cesaron de
su necia porfía cunado llegaron a ello los tres pasajeros, antes renovaron
con mayor empeño la pendencia. Arremetieron a la par ambos peregrinos
a detenerlos, dejando libre al Varón de seso, que como tal, en viendo la
suya, dejó la ajena y se metió en salvo, dejándolos a ellos en el empeño:
que siempre falta el seso a lo mejor y la cordura cuando más fue menester.
Con harta dificultad pudieron sosegarlos, preguntándoles la ocasión de su
debate, a que respondieron ser por ellos. Causóles mayor reparo y  aun
cuidado.


-¿Cómo por nosotros, si no nos conocéis, ni os conocemos?


Ahí veréis lo poco que han menester para empeñarse dos necios.


-Peleamos por cuál os ha de ganar y conducirnos a su región muy
opuesta.


-Si por eso es, tratad de deponer los aceros y le informarnos de quiénes
sois y adónde pretendéis llevarnos, dejándolo a nuestra elección.








Baltasar Gracián, El Criticón


Texto adaptado













No hay comentarios:

Publicar un comentario