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lunes, 2 de abril de 2012

{95} Psique

Bésame ya, tu beso más profundo
que sea para mí, el que no diste
nueva y adolescente,ardiente y triste
de despertar sin sueño en otro mundo.


Bésame con tu dulce beso oriundo
del paraíso en que jamás creíste,
tu amargo beso o pulpa que ofreciste
a este pozo de sed en que me hundo.


Exprime entre mis labios,lenta Eva,
tu elixir del que nadie nunca beba
si no quiere sorber la muerte o cielo.


Bésame de ese beso que rebosa
y de los cuatro pétalos sin vuelo
verás nacer la negra mariposa.






Tardé en creerlo.Estaba distraído,
sentado,casi echado en el jardín.
Y ella zigzagueaba
indibujablemente
cayéndose en el aire, tropezándose,
rectificando fugas y caprichos,
preludios y rondós,
riendo felicísima en su música,
cerrando abriendo el misal de sus alas
para el éxtasis puro en la flor.


Al fin la ví, la atendí
y elle, la mariposa, se dio cuenta.
De la rama del ciruelo
a la punta del rosal,
del afeitado boj, rizando el rizo
de un vuelco sis trapecio -artista acróbata-
a posarse, a exhibirse ¿habráse visto?
en mi mismisima rodilla
Parecía decirme abanicando
voluptuosa, a sus alas bien abiertas:
"lee,poeta, lee en mi liturgia."


Yo estuve por pinzarla, velocísimo,
mas preferí observar, gozar, dejarla.
Sin vigilar mi mano
prolongaba su crédito la astuta
para hacerse creer que ella creía
recrearse en la cima de un arbusto.


Quise verla mejor
y al desplegar mis gafas
-mariposón descomunal-
huyó aterrada al cielo.
Pero volvió resbalando en columpios
de la hoja a la flor,
desde el trono hasta el paño
del camuflado pantalón corteza.
Y mi mariposón ya inofensivo,
inmóvil, fascinante,cabalgaba.


Qué delicia de tintas y matices.
No era, no, la mariposa negra
nacida de aquel beso de los pétalos,
pero sí su nieta acreditada.






Las puntas de las alas, negras
con pintas blancas, luto de viuda;
unas franjas de rojo ladrillo
-pura cerámica de Etruria o Pompeya-
las separaba oblicuas
de la caja interior del santo códice,
toda entintada de otoñal agalla,
tornasolada en mínimas varillas
fluctuantes de amatistas y rubíes.




Al fin vino la noche
apoyando insensible su pedal
y fue preciso -oh mariposa, oh psique-
despedirnos.
Por aún tuvo el adorable rasgo
en un último quiebro,puro símbolo,
de rozarme, posarse,
cúspide del instante, beso alado
-¿mariposa, Violante,psique, alma?-
en mi derecha sien,
donde se abren su rosa los suicidas.









































































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