Anoche en el insomnio,
en el puntual insomnio de las tres
para pensar en ti,
tú soñando me hablabas,
me hablabas disfrazándote en mi voz,
así tan misteriosa y tan ajena
y tan soñando
que es cuando eres más tú.
Mi voz de ti venía,
yo no me daba cuenta,
y dibujaba en la íntima tiniebla
-con una luz de situación apenas-
palabras musicales, fulguradas:
mi poema más puro y más hermoso,
de ti venido y hacia ti volviendo.
Yo dejaba llegar, mojar sus alas
en mi pecho oceánico
y levantar el vuelo hacia tu costa
cada verso de amor o ave marina.
Y azotaban la noche alas felices.
no me atreví a apresarlas
y las dejé partir, perderse,
y a su ritmo celeste me adormía.
al despertar, de día ya, no pude
recordar más que el fin:
"Sí, con el alma sólo,
pero quiero legarte
la memoria de un beso en tus estrellas."
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