Y no valdrán tus fintas, tu hoja prima
ni tu coraza indómita nielada
a desviar el rayo, la estocada
en la tiniebla a fondo de tu sima.
¿No ves centellear allá en la cima
de gracia y luz diamante, ascuas de espada?
No, esquivo burlador,no valdrán nada
careta ni broquel, guardia ni esgrima.
No te cierres rebelde, no le niegues
tu soledad. Es fuerza que le entregues
de par en par tu pecho y coyunturas.
Que así vulnera el diestro, así elige
-caprichos del deseo- y así aflige
y así mueren de amor las criaturas
No hay comentarios:
Publicar un comentario