¿POR qué venís, decidme?
¿De dónde, extraños huéspedes?
Muecas,gestos sin límites
que en los aires se encienden;
suspiros que quisieran
sonreír y no pueden;
rastros de ala en las nubes,
huellas de oro en las nieves,
fantasmas delicados
del hambre y de la fiebre
-manos cortadas,ojos
desasidos , empeines,
hombros desnudos, lágrimas
sin sus dueños, ausentes-;
cabellos de arpa rubia
deshilachada y tenue,
que, heridos por las ráfagas,
en silencio se mecen;
santelmos que al naufragio
sus centellas sumergen;
fauna amputada, equívoca
del sueño adolescente;
árboles que se cierran,
espumas que se ofrecen
abiertas en durísimas
corolas diente a diente;
propósitos de muda
conspiración ecuestre;
ecos, memorias, tránsitos,
insomnios,nieblas, pliegues
de sudarios, escalas
de abanicos celestes,
cúmulos de humaredas
que ascienden, palidecen,
que permanecen,duran,
flotando tristemente.
En vuestras brumas áureas
anegadme , envolvedme,
sepultadme en la cierta
transrealidad satélite,
donde, al fulgor contrario
de ángeles y luzbeles,
cumplen siglos los puros
espíritus de aceite,
donde los sueños se hacen
luz y rima de Bécquer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario