Y ya aprendí el secreto
de componerte, ¡qué alegría!
Cada pieza en su sitio,otra vez viva,
entera,nueva,creada de mi mano.
Por fin di con la cifra
-alfabeto celoso de caudales-
que me abría el sentido de tu alma.
Qué bien. Y ahora podría...
Pero no, por si acaso se me olvida
y el juguete otra vez se vuelve enigma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario