ENTRE un rubor de monedas primerizas
y un volverse de espaldas de las fuentes recónditas
rueda en libre costumbre de heliotropo
mi cintura de látigo en silencio
Éste es el cenicero
donde posas la cola de tu melancolía
y éstas son mis tijeras
y aquella estrella de los ocho rumbos
la maligna tarántula
El sol conoce su órbita por las migas de sol
la luna ciega a tientas por el perfume de las
migas de luna
y así y todo algunas veces se equivocan
No lo olvides
Porque cuando tus venas navegables
se hayan cubierto de ánades viajeras
y mi aletargada cintura se desenrosque y hable
si tú entonces no encuentras las nubes rosa de ti misma
a quién consultarás tu programa ulterior y tus pullover
quién sabrá dime hacer un nudo
a tu órbita fundida
como el que tus esquís hacían a mi cintura
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