Buscador del Blog

2

lunes, 6 de febrero de 2012

{85} Tercera Estacion

A tan bárbara congoja
y pesadumbre declinas
y tus rodillas divinas
se hinchan en la tierra roja.
Y no hay nadie que te acoja.
En vano un auxilio imploras.
Vibra en ráfagas sonoras
el látigo del blasfemo.
Y en un esfuerzo supremo
lentamente te incorporas.


Como el Cordero que viera
Juan, el dulce evangelista.
así estás ante mi vista
tendido con tu bandera.
Tu mansedumbre a una fiera
venciera y humillaría.
Ya el Cordero se ofrecía
por el mundo y sus pecados.
Con mis pies atropellados
como a un estorbo le heria







No hay comentarios:

Publicar un comentario