Si tiende el silencio la escala
nunca hollada de querubines,
brusca, la cadencia de ala
viene a apagarla en tus confines.
Olvidos coronan peldaños,
dóblanse espadañas y juncias,
y es un vuelo de desengaños
y un cautiverio de renuncias.
Hacia las playas que adivinas
resbalas deslizando rampas
y descorriendo agua en cortinas
finges andaluzas estampas.
El rumbo sin viaje,el perfume
en cuyas alas tú delegues
amor que jamás se consume,
sueño que se nutre de pliegues,
nata fresca de las Antillas,
raptos de vainilla y canela.
Tras una brisa de varillas,
que sí, que no, la brisa vuela.
Que no, que sí, y un ángel cedes
cada vez que el párpado late
que esquiva escorzando mis redes
y en la gloria azul se debate.
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