Vedme aquí caminando sobre mi propio verso
como el barco de la tarde
que deja sobre el mar un reguero de sangre
No os acerquéis vosotros a escucharme
ganadores del pan
y del licor de amor
Ya murió el último intérprete
Llevaba en la mano la flor natural
Belleza sin jornal
Belleza clásica
de mi violín estival
Los pájaros aprenden mis endecasílabos
y la lluvia afina su guitarra enmohecida
Pasan bailando los días
Cada uno inventa una nueva figura
Y no creáis que esto es un juego
Es el verso sin humo
o el mar que se inaugura
Mi llave abre los trajes
y les extrae la carne interior
Corazón del vestido
Guardarropa y poesía sin dolor
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