Hoy lo he visto claro
Todos mis poemas
son sólo epitafios
Debajo de cada cuartilla
siempre hay un poco de mis huesos
Y aquí en mi corazón
se ha cariado el piano
No sé quién habrá sido
pero el reloj
en vez de péndulo vivo
colgaba un ancla anclada
Y sin embargo
todavía del paracaídas
llueven los cánticos
Alguna vez ha de ser
La muerte y la vida
me están
jugando al ajedrez
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