a Antonio Bienvenida
Cambio a muleta plegada.
Vieja estampa, el ayer puro.
¿Quieres la toga o la espada
o este corazón maduro?
Se arranca incierto el saltillo
hacia el siniestro platillo.
Pero la balanza gira,
el viaje en seco quebranta
y un pliegue libra y levanta
los dos cuernos de la lira.
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