Cuántas tardes viudas
arrastraron sus mantos sobre el mar
Pero ninguna
como tú
tarde grave
hermana mía
dolorosa como
una señorita de compañía
Aquel poema desplegó sus velas
y escribió con la quilla sus estelas
versos horizontes
salpicados de acentos
que cantan sacudidos por los vientos
Pájaros ciegos gimen en el faro
que han olvidado todos sus cánticos
Y la tarde enlutada
acaricia mis manos apagadas
Sobre la roca náufraga
un humo pide auxilio
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