Azulejos
sobre el regazo de los tiempos
La lámpara florece
todos los inviernos
De su carne rosácea
brota el aroma de los sueños silvestres
Un ave infatigable
abre su vuelo en círculos concéntricos
Algún ídolo roto
se duerme en un rincón
Y el péndulo ahorcado
toca con los pies en el suelo.
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